¿Qué significa la palabra "amén"?

Introducción

A. ¿Se usa esta palabra solamente para terminar la oración o el culto, como punto final a la frase?
B. Significa "en verdad, de cierto, fiel, así es o sea".
C. Por lo tanto, se traduce "de cierto"; a veces se repite para dar énfasis.

I. Dios es fiel, verdadero, sin variación

A. "Dios fiel" (Deut. 7:9); "fiel es el Santo de Israel" (Isa. 49:7); "el Dios de verdad" (Isa. 65:16).
B. "Todas las promesas de Dios son en él Sí, y en el Amén" (2 Cor. 1:20).
C. Los ángeles lo alaban, diciendo amén (Apoc. 7:11, 12).
D. Su palabra es fiel (Sal 19:7); sus promesas son fieles (Isa. 33:16; 55:3, Heb. 4:12, 13); también sus advertencias (Oseas 5:9).
E. Cristo es la verdad (Apoc. 3:14; 2 Cor. 1:19).

II. Al decir amén asentimos a la voluntad de Dios

A. "Todo el pueblo responderá y dirá: Amén" (Deut. 27:15-26; Neh. 5:13; 8:5-8).
B. Véase el amén de las doxologías (Rom. 11:36; Efes. 3:21).
C. El amén se debe usar con cuidado, porque el decir "amén" es como firmar el nombre.

  1. Significa consentimiento en la oración de otro (1 Crón. 16:36; Sal. 106:48; Jer. 11:1-5).
  2. La iglesia sigue este ejemplo (1 Cor. 14:16).

D. Por eso, que el amén sea del corazón y no solamente de labios (Mat. 15:8).

Conclusión

A. Cuando Dios dice amén, tenemos la plena seguridad que así es y así será.
B. Por lo tanto, al decir amén seamos sinceros (Apoc 22:20).

EL PROVERBIO DE CONFUCIO

Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos. 2 Corintios 8:9

En cierta ocasión, Confucio, antiguo sabio chino, enseñó: Si dedicas tu vida a buscar venganza, cava primero dos tumbas. Es verdad, ¿no? Cuando me niego a perdonar a quien me ha ofendido y, en vez de ello, gasto mi energía y mi vida en buscar desquitarme, acabo destruyéndome también a mí, ¿no crees?

En su libro El girasol, Simon Wiesenthal no solo relata la oscura historia de su decisión de juventud de no aceptar la súplica del perdón de un soldado nazi moribundo (como señalamos en el 19 de mayo); también incluye las respuestas de 53 personas distinguidas, hombres y mujeres, a su pregunta: ¿Qué habría hecho usted?. Uno de aquellos encuestados fue Harold Kushner, autor de superventas y rabino, que, en su ensayo, cuenta la historia de una mujer de su congregación: Encabeza una familia monoparental; está divorciada y trabaja para sostenerse a si misma y a sus tres hijos pequeños. Me dice: “Desde que mi esposo nos abandonó, cada mes es una lucha pagar nuestras facturas. Tengo que decir a mis hijos que no tenemos dinero alguno para ir al cine mientras él vive con su otra esposa en otro Estado. ¿Cómo puede usted decirme que lo perdone?”. Yo le contesto: “No te pido que lo perdones porque lo que hizo fuera aceptable. No lo fue; fue malo y egoísta. Te pido que lo perdones porque no merece el poder de vivir en tu cabeza convirtiéndote en una mujer amargada y furiosa. Me gustaría verlo salir de tu vida emocionalmente tan completamente como está fuera de ella físicamente, pero tú sigues aferrándote a él. No le haces daño a él aferrándote a ese resentimiento, sino que te haces daño a ti misma” (pp. 185, 186).

Puede que seas una de las personas que ha sido gravemente herida a manos de otra. El dolor que has sufrido es tan agudo, tan profundo, tan cercano a la superficie, que ahora palpita casi todos los días a la hora de despertarte. Algo en lo más hondo de ti clama por venganza. Y, por ello, te niegas a perdonar una herida tan dolorosa y a quien la asestó con tanta maldad. Sin embargo, al final, ¿merece la pena?

El rabí y el sabio tienen razón. Nos destruimos a nosotros mismos cuando nos negamos a perdonar.

El Hombre en medio de la cruz no solo nos perdonó a los que han perpetrado algo contra nosotros. Entonces, quizá la mayor sanación de Jesús se producirá cuando aprendamos no solo a orar por nuestro propio perdón, sino a orar por el perdón de nuestros enemigos.

¿Cuáles son los Diez Mandamientos?

En el Antiguo Testamento vemos que Dios quiso establecer un pacto con el pueblo de Israel. Quería bendecir a este pueblo y glorificarse por medio de ellos. Como todo pueblo y toda nación en este mundo, Israel necesitaba estructura y orden. Una de las formas como Dios proveyó esto fue estableciendo lo que hoy conocemos como los Diez Mandamiento.
Dos meses después de haber salido de Egipto, Israel llegó al lugar en el desierto donde está el Monte Sinaí. Durante tres días Dios ordenó a Moisésa preparar el pueblo porque quería descender sobre ellos y establecer su pacto. Cuando el pueblo estuvo listo para estar en su presencia, Dios se manifestó en forma de fuego. Dice el capítulo 19 de Éxodo que el monte entero estaba cubierto en humo y temblaba violentamente. El pueblo, asustado, estaba abajo del monte con Moisés y Aarón frente a ellos, esperando escuchar lo que Dios iba a decir. Ese día Dios estableció la lista de reglas que hoy conocemos como los Diez Mandamientos.
Dios también los escribió en dos tablas y se los dio a Moisés.
Los diez mandamientos tratan con la relación entre Dios y el pueblo y las relaciones interpersonales. En ellos Dios establece las bases para la adoración, la conducta del individuo en todas las áreas de su vida, y la justicia.
La historia de los acontecimientos de ese día en el Monte Sinaí empieza en Éxodo 19. Los Diez Mandamientos se encuentran en Éxodo 20 y los capítulos 21 al 23 proveen más detalles, junto con otras leyes, sobre los requisitos de Dios para Israel.
Los Diez Mandamientos son:
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas (Éxodo 20:2-3)
"Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo. No tengas otros dioses además de mí.

Ya en Génesis Dios ha revelado que es el único. 
2. No harás ídolos (Éxodo 20:4-6)
(No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Por el contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones."
Si solo hay un Dios, pues no debemos inclinar nuestros corazones a la idolatría.
3. No pronunciarás el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7).
"No pronuncies el *nombre del Señor tu Dios a la ligera. Yo, el Señor no tendré por inocente a quien se atreva a pronunciar mi nombre a la ligera."

Uno de los salmos dice que solo los enemigos de Dios toman su nombre en vano. 
4. Santificarás el día del Señor (Éxodo 20:8-11).
"Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo." 

Este trata con la adoración a Dios. 
5. Honrarás a tu padre y a tu madre (Éxodo 20:12).
"Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios."  Es el primer mandamiento con una promesa.

6. No matarás (Éxodo 20:13).
"No mates."  En otras palabras, tenemos que respetar la vida de los seres humanos que Dios creó

7. No cometerás actos impuros (Éxodo 20:14).
"No cometas adulterio."  La imoralidad sexual se manifiesta de varias formas y como aprendemos en el nuevo testamento, empieza en el corazon.

8. No robarás (Éxodo 20:15).
"No robes."  Va de acuerdo con el mandamiento 10. 

9. No dirás falsos testimonios ni mentirás (Éxodo 20:16).
"No des falso testimonio en contra de tu prójimo."  Si Dios es verdad, pues la mentira no puede tener lugar en su reino.

10. No codiciarás los bienes ajenos (Éxodo 20:17).
"…ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca."  Esto es algo que lleva a una variedad de pecados.

El gran mandamiento (Mateo 22:34-40).
Vemos en el Nuevo Testamento que en una ocasión unos fariseos, expertos en la ley, quisieron poner en prueba a Jesús y avergonzarlo públicamente al confrontarlo con la siguiente pregunta: ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

Jesús respondió: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas."
Con esta respuesta sabia Jesús simplifica la ley de Dios al enfocarse en lo que esencialmente motiva al ser humano a actuar: La condición del corazón. La persona que verdaderamente ama a Dios nunca podrá confesar a otros dioses, ni adorar ídolos, ni tomar el nombre de Dios en vano, ni dejar de apartar tiempo durante de la semana para adorarle y darle las gracias por su bondad y amor hacia nosotros. Igualmente, la persona que ama a su prójimo como así mismo le mostrara respeto, honor y valor. Las personas que tienen su corazón lleno de odio y de pecado se sienten más cómodas rechazando a Dios completamente y no tienen la capacidad de respetar al prójimo. Así que el amor, de acuerdo a Jesús, es lo que nos permite cumplir con los requisitos de Dios. Vivir en amor es vivir en rectitud. No hay condena contra el amor.

10 versículos bíblicos de consuelo sobre las pruebas y tribulaciones

1) Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.
Santiago 1:12 (LBLA)

2) No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistir la.
1 Corintios 10:13 (LBLA)

3) Gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración,
Romanos 12:12 (LBLA)

4) Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
Santiago 1:2-4 (LBLA)

5) Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.
1 Pedro 4:12-13 (LBLA)

6) Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.
Romanos 8:28 (LBLA)

7) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8:35-39 (LBLA)

8) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Juan 16:33 (LBLA)

9) Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7 (LBLA)

10) Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.
Mateo 5:10-12 (LBLA)

10 Escrituras Acerca de las Promesas de Dios

1) 2 Pedro 1:4
por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

2) Jeremías 29:11
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

3) Mateo 11:28-29
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

4) Isaías 40:29-31
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

5) Filipenses 4:19
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 
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Versículos De Las Promesas de Dios

6) Romanos 8:37-39 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

7) Proverbios 01:33
Mas el que me oyere, habitará confiadamente  Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

8) Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

9) Romanos 10:09
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10) Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

¿Quién Decidió que Libros Deberían Incluirse en el Nuevo Testamento?

Muchas personas de la “alta crítica” alegan que los libros del Nuevo Testamento fueron “alterados”, otros “escondidos o sacados” o que fueron escogidos por Constantino o por Roma y ellos decidieron cuales eran inspirados y cuáles no lo eran. Estos argumentos provocan una herida mortal no solo a la autenticidad y confiabilidad a los evangelios, sino al mismo evangelio de Cristo y a la inspiración de la Biblia. ¿Quién estableció la línea divisora entre lo “inspirado” y lo “no inspirado o apócrifo”? ¿Quién decidió que libros debían incluirse en el Nuevo Testamento?

canon, libros, nuevo testamentoEl emperador pagano/cristiano Constantino ha sido blanco de muchas acusaciones en cuanto a su papel en la cristiandad primitiva. Pero no existe evidencia sustancial, ni evidencia histórica que Constantino decidió escoger los libros que forman el Nuevo Testamento. Tampoco existe evidencia de que durante los primeros cien años de la cristiandad haya habido discusión alguna con respecto a que libros o documentos cristianos debían leerse como parte del culto de la iglesia. Mientras los apóstoles estuvieron con vida ofreciendo dirección a la iglesia, no hubo cuestiones ni debates en cuanto a la inspiración de los evangelios u otras cartas escritas por Pablo.

Pero todo cambió cuando llego una persona llamada Marción, un armador de barcos y este publicó un “canon”, o lista de libros aprobados. Marción rechazaba el Antiguo Testamento junto con el judaísmo. La lista publicada se dividía en dos partes: “El Evangelio” (versión “corregida” de Lucas) y “El Apóstol” (versión asimismo “corregida” de las epístolas de Pablo). La ola de dudas, debates y divisiones tomó a la primitiva iglesia cristiana en los años subsiguientes. Muchas personas publicaron sus propias listas de “libros inspirados” y crearon una serie de divisiones en los primeros cristianos. “Es interesante constatar que no se publicó sino hasta el año 367 d.C., después del tiempo de Constantino, un canon que contuviese exactamente la misma lista de libros que se encuentran en el Nuevo Testamento tal como lo conocemos hoy día”

Muchos alegan de que esto es prueba de que los libros de hoy día que forman del Nuevo Testamento, no son totalmente confiables, pero esto ignora varios puntos sobresalientes. En los primeros años, no hubo objeción en cuanto a los 4 evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), ni al libro histórico de Hechos, ni a las 13 cartas de Pablo. Todas las listas incluían los arriba mencionados, menos la lista de Marción.

Solo hubo algunos libros los cuales encontraron dura la entrada en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el libro de Hebreos4. El autor no se identifica en ninguna parte del libro, pero se acepta generalmente por muchos eruditos modernos y por los primeros cristianos que su autor fue probablemente Pablo. Otro libro que obviamente trajo debates fue el de Apocalipsis. Este libro fue usado por muchas personas por su alto contenido simbólico para así sostener sus propias ideas. Esto causó muchos problemas. Se cuestionó su autor, al igual que Hebreos. El lenguaje del Apocalipsis es diferente al del evangelio de Juan y surgió la pregunta de que si eran el mismo autor. Pero se terminó incluyéndolo y se aceptó que provenía de Juan el apóstol de Patmos, siendo así un libro totalmente confiable. Luego, los libros más cortos como Santiago, las epístolas de Pedro y Juan y el libro de Judas no generaron debate alguno. Algunas veces fueron omitidos, pero esto puede ser causa de su brevedad.

Pero hubo también otros libros que “casi” lograron su lugar en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, hubo dos libros que generaron favor y popularidad entre los primeros cristianos: “El pastor Hermas y Didajé”. El primero (El pastor Hermas), contenía visiones del profeta cristiano Hermas. Pero no se incluyó. La obra Didajé significa literalmente “La enseñanza” y era como un “manual de iglesia” de la iglesia cristiana primitiva. Hubo otros libros que también fueron rechazados con unanimidad como la epístola de Bernabé, el que acompaño a Pablo en sus viajes misioneros. Esto se probó ser totalmente falso.

Otro libro fue el de 1 Enoc, que contenía muchas visiones. El libro fue aceptado por los cristianos de Etiopía. Pero cuando se llevo al consenso de los cristianos, no hubo apoyo para incluir a ninguno de los libros mencionados arriba dentro del canon del Nuevo Testamento. Estos libros fueron escritos en tiempos posteriores a los evangelios y a las cartas de Pablo (con excepción de 1 Enoc) y por lo tanto no eran muy confiables ya que había muchas tendencias al gnosticismo.

Ahora, hay una diferencia entre esos libros mencionados arriba en el presente artículo y los apócrifos como Judas, María, Felipe, Tomás y otros, los cuales se conocen como los evangelios Nag Hammadi. Estos libros fueron rechazados por la mayor parte de los cristianos porque no concordaban con los evangelios, los cuales fueron escritos con anterioridad.

pergaminos, canon, nuevo testamentoAhora volvemos a la pregunta mencionada anteriormente, ¿Qué papel tuvo Constantino en la decisión de los libros del Nuevo Testamento? Constantino no escogió los libros que debían pertenecer al canon del Nuevo Testamento, ya que los primeros cristianos habían hecho una línea divisora, aunque trajo debates y divisiones. Diocleciano (284-305), destruyó gran parte de los primeros libros o documentos cristianos, ya que su meta era extirpar al cristianismo. Cuando Constantino (313-337) llegó al poder, habían pocas copias del Nuevo Testamento. Esto provocó automáticamente órdenes de Constantino hacia los eruditos para que hicieran copias del Nuevo Testamento. Pero, Constantino no influyó en ningún erudito o cristiano en las decisiones de cuales libros formarían parte del canon del Nuevo Testamento. Cuando comenzaron a circular copias de la Biblia en tiempos de Constantino, ya todos los cristianos y los dirigentes de la iglesia estaban de acuerdo en que Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, las 13 cartas de Pablo, Hebreos, Santiago, las epístolas de Pedro, Judas y el Apocalipsis debían formar parte del canon del Nuevo Testamento. Por lo tanto el argumento de que Constantino, Roma u otras personas influyeron o “adulteraron” la Biblia, es completamente falso.

En conclusión, las decisiones que tomaron los primeros cristianos de los libros que formarían parte del Nuevo Testamento fue completamente sabia. Aunque hubo ciertos debates con respecto algunos libros, la mayoría de los 27 libros fueron ampliamente aceptados como inspirados. Pero la mejor evidencia de que los libros del Nuevo Testamento son totalmente confiables es su evidencia interna. Una lectura cuidadosa de cada uno de ellos presenta un cuadro espectacular de la obra de Cristo en la tierra, en el cielo en el momento de su ascensión y en el futuro cuando vuelva por segunda vez. Creo que esa es la mejor evidencia disponible hoy día.

Aclaración

Este Blog no tiene fines de lucro, ni propósitos comerciales, el único interés es compartir los gustos y las preferencias de su autor, con personas afines. Julio Carreto. Predicador