¿Qué dice la Biblia acerca de los chismosos?

1 Tim. 5:13

I. Textos

            Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”

            Prov. 6:19, “El testigo falso que habla mentiras,  Y el que siembra discordia entre hermanos”

            Prov. 11:12, “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo;  Mas el hombre prudente calla.  13  El que anda en chismes descubre el secreto;  Mas el de espíritu fiel lo guarda todo”.

            Prov. 12:18 “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”.

            Proverbios 16:28, “Y el chismoso aparta a los mejores amigos”.

            Prov. 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entraña”.

            Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto;  No te entremetas (no te asocies), pues, con el suelto de lengua (chismoso, LBLA)”. ¿Secreto? O, qué bueno. Me gusta oír secretos.

            Prov. 26:20, “Sin leña se apaga el fuego,  Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21  El carbón para brasas, y la leña para el fuego;  Y el hombre rencilloso para encender contienda.  22  Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entrañas”.

            Rom. 1:29 LBLA “estando llenos de toda injusticia, maldad … chismosos”.

            2 Cor. 12:20 “chismes” (murmuraciones).

            Sant. 3:1-12. Nos encanta leer 1 Cor. 13:4-7 y también nos encanta chismear. De la misma boca …

II. El chisme es la conversación que hiere a otros.

            A. Rom. 1:30, KATALALOUS, hablar detrás, habladores detrás, sea secreta o abiertamente (Sant. 4:11; 2 Cor. 12:20); “backbiters” muerde espaldas (ASV). Repetir rumores no confirmados para lastimar. Los que repiten rumores hablan con conocimiento limitado, con información dudosa y nebulosa. Entonces hace más grande el rumor para que sea más interesante, pues el propósito es divertir.

            B. ¿Cómo comienza su plática el chismoso?

                        1. “Yo sé que esto no es cosa mía, pero …” Y luego lo hace cosa de él.

                        2. “Esto es muy confidencial …” Lo que quiere decir es que le voy a contar un chisme muy interesante. (En una ocasión le dije algo así al hermano Glenn Rogers, y él me dijo, “Entonces, a cualquiera que yo lo repita le diré que es muy confidencial”).

                        3. “Se dice que …” o “He escuchado de fuentes muy confiables que …” De esta manera el o ella que hable no tiene que aceptar la responsabilidad, sino que la deja con alguien más (la persona que se lo haya contado).

                        4. “Le quiero contar esto y luego usted puede sacar su propia conclusión”. En esto también el o ella que hable no quiere ser responsable por las conclusiones que la gente podría sacar de lo que les dice.

                        5. “¿Supiste lo que hizo Carlos …?” “No, ¡cuéntame!” A la gente le encanta hablar del supuesto mal de los demás.

            D. Prov. 22:1, “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. Esto es lo que el chismoso destruye. El hno. W. L. Oliphant usó la ilustración de una hermana que hizo mucho daño a la reputación de cierto hermano con sus chismes. Cuando él le exhortó, ella se arrepintió y dijo que ella haría todo lo posible por corregir el daño hecho. Entonces el hermano tomó una almohada de plumas, la abrió y soltó las plumas en el viento y pidió que la hermana las recogiera. Así son “plumas” envenenadas de los chismes que se lanzan al aire. Hacen daño irreparable al nombre de otro. Se puede devolver lo robado (un carro, un caballo), pero ¿la reputación?

III. ¿Por qué chismear? Es una forma de diversión.

       A. Parece que muchas personas que no tienen ideas sanas que son interesantes y, por eso, repiten rumores y chismes que siempre son interesantes. Parece que pensamos que tenemos que decir algo. Nos juntamos o nos llamamos por teléfono, y hay que decir algo. No podemos simplemente estar sentados viéndonos. ¿De qué platicamos? Por no tener pensamientos o ideas que valgan la pena discutir hay que hablar de otros, y hablar mal de ellos es más divertido que el hablar bien.

            B. Pero es diversión a expensas de otros (ausentes). ¿Alguien tiene problemas, fallas, comete errores? ¡Es muy intereante! Cuéntemelo. Y otra vez. Para reir.

            C. También es para inflar el ego. Al bajar al otro, pensamos que nos elevamos a nosotros mismos.

            D. Compárese el vicio de maldecir. ¿Por qué maldecir? Para sentirse más grande, más fuerte, que lo que dice es más importante. Para llamar atención.

            E. Para vengarse. Esta es la explicación de muchos chismes (y maldiciones). Es lo opuesto a lo que Jesús enseña en Mat. 18:15-17. Hay que ser honestos. ¡Es odio secreto!

IV. El chismear perpetua el mal (el rumor, la mentira, la información parcial, chueca, dañina).

            A. La verdad sufre, pero el error y la mentira prospera.

            B. Sant. 3:8, “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. Parece que todos tenemos mucha víbora en nosotros.       

V. El remedio.

       A. Antes de contar algo que pueda dañar el nombre de algún hermano (u otro), debemos preguntarnos:

                        1. ¿Estoy seguro que es verdad lo que voy a contar?

                        2. ¿Estaría yo dispuesto a escribirlo y firmar mi nombre?

                        3. ¿Serán beneficiados los que me escuchen por lo que voy a contar?

            B. Si una víbora nos muerde, queremos que el doctor saque el veneno. Así también con el veneno espiritual: debemos crucificar la carne con sus hechos (y palabras).

            C. Debemos vencer el mal con el bien. Si comenzamos a hablar mal de alguno de nosotros, debemos detenernos y pensar: ¿en realidad quiero destruir a mi hermano? ¿quiero debilitarlo? ¿quiero herirlo?

            D. Col. 4:6, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”;  Efes. 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.

            E. Prov. 25:23, “El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora (murmuradora, LBLA, lit. lengua de secreto)”. Fruncir el ceño, o si es por teléfono, simplemente detenerlo(la), diciendo, “mis oídos no son bote para basura”. Se requiere valor, puede ofender, pero es lo indicado. Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto;  No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.

            F. Sal. 15:1, “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu monte santo?  2  El que anda en integridad y hace justicia,  Y habla verdad en su corazón.  3  El que no calumnia con su lengua,  Ni hace mal a su prójimo,  Ni admite reproche alguno contra su vecino”.

            G. 1 Tim. 5:10,  Estar ocupados buenas obras, enseñando el evangelio, invitando gente a los servicios, teniendo estudios bíblicos con hermanos. Si hay tiempo para ser chismosos y entremetidos, obviamente nos sobra tiempo libre. Hay que llenar el vacío con el bien. Hech. 8:4, 5.

            H. Recuérdese Mat. 12:34-17.

7 Consejos para todo predicador


Pensamiento dominical

Termina la Semana Santa con el Domingo de Resurrección.
Disminuyen las burlas y los memes sobre la misma, de aquellos que rebasan la delgada línea entre lo simpático y lo estúpido.
Esos mismos que ahora darán gracias a Dios por cualquier motivo y hace unos días se burlaban.
Jesús concentró los 10 Mandamientos en solo 2;
-Amarás a Dios sobre todas las cosas.
-Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
En conclusión; amar.
También Jesús nos dejó una enseñanza para esos que se burlaron:
-Perdónalos Señor porque no saben lo hacen.
Y yo agrego; ni lo que escriben o postean.
Para ellos también alcanza la Bendición de Dios, es La Ley. Amén.

Aspectos médicos y científicos de la muerte de Jesús

Por Dr. Armando Alducín. Pastor Líder de Vida Nueva Para el Mundo.

Muy poca gente sabe que la misma ciencia médica ha podido comprobar los aspectos médicos y científicos de la muerte del Señor Jesucristo en la cruz.

El siguiente estudio médico fue realizado por el Dr. William Edwards, patólogo de una de las clínicas más prestigiadas y famosas de los Estados Unidos y del mundo: la Clínica Mayo de Rochester, Massachusetts.

Este estudio apareció originalmente en la revista médica ¨Journal of the American Medical Association¨ (Diario de la Asociación Médica Americana), el día 21 de Marzo de 1986.

Esta revista es de circulación semanal y de investigación médica-científica y la primera en mayor circulación de ejemplares a nivel mundial.

A continuación escribe el Dr. William Edwards...

Veamos en primer lugar, la salud de Jesús, pues los rigores de sus caminatas por toda la tierra de Israel hubieran sido imposibles si Él no hubiera gozado de una buena salud.

Se asume pues, que Jesús estaba en perfectas condiciones físicas antes de su arresto en el Huerto de Getsemaní.

Posteriormente, el estrés emocional, la falta de sueño y comida, los golpes que sufrió de manos de los soldados romanos y la larga caminata hacia el monte Calvario le hicieron vulnerable a los efectos fisiológicos adversos a la flagelación.

En seguida la Biblia nos revela que en el Huerto de Getsemaní ¨sudó grandes gotas de sangre¨, fenómeno que a la luz de la ciencia es conocido como ¨hematohidrósis¨ (sudor sanguinolento-Mateo 26:36-38; Lucas 22:44).

Esto suele ocurrir en estados altamente emocionales cuando la hemorragia de las glándulas sudoríparas ocasiona que la piel quede excesivamente frágil.

Durante la flagelación que experimentó de los soldados romanos sufrió laceraciones profundas, pues estos látigos estaban formados de cinco colas con puntas de plomo y huesos en sus puntas (Mateo 27:24-26).

Estos látigos se enrollaban en el pecho y espalda de la víctima desgarrándole la mayor parte de los tejidos subcutáneos y por medio de este castigo los soldados pretendían debilitar a la víctima y llevarla a un estado muy cercano al colapso o a la misma muerte.

El grado de pérdida sanguínea determinaba, generalmente, el tiempo que la víctima sobrevivía en la cruz.

La pérdida de sangre de Jesús preparó el terreno para un estado de ¨shock hipovolémico¨ (estado donde existe una discrepancia entre la capacidad de los vasos sanguíneos y su contenido).

La ¨hipovolemia¨ significa una disminución del volumen sanguíneo, ya sea por pérdida de sangre o por deshidratación, la cual reduce también la presión circulatoria de la sangre que regresa al corazón. A esto es a lo que se le llama estado de ¨shock¨.

Las heridas de los látigos en la espalda de Jesús fueron cubiertas con un manto de púrpura, el cual, al llegar al lugar de su crucifixión, le fue arrancado, reabriendo de esta manera sus heridas y arrancando su piel por toda la sangre que tenía coagulada (Mateo 27:27-31).

Durante la crucifixión los brazos y las piernas de Jesús fueron totalmente estirados y colocados sobre la cruz juntamente con su espalda ensangrentada, pues los clavos eran colocados entre el hueso ¨radio¨ y los huesos del ¨carpo¨. Aunque no producían fracturas, el dañó al ¨perióstio¨ (la membrana que cubre los huesos) era dolorosísima.

Seguramente los clavos también le cortaron el ¨nervio mediano¨, lo cual debió haberle ocasionado espasmos intensísimos de dolor en ambos brazos y piernas durante el procedimiento. 

Todo esto debió haberle producido una parálisis en parte de sus manos, pues los ligamentos son atrapados en el trayecto de los clavos ocasionando lo que se llama, una ¨mano de garra¨.

Los clavos de los pies le atravesaron entre los huesos del ¨tarso¨ y, seguramente también, le ocasionaron lesiones profundas en los nervios.

El mayor efecto fisiológico de la crucifixión fue ¨la interferencia con la respiración normal¨, especialmente durante la ¨exhalación¨, ya que el cuerpo tiende a fijar el tórax en estado de inhalación.

Esto, junto con la fatiga muscular, le debió haber ocasionado calambres musculares y contracciones intermitentes.

En el Evangelio de Juan se enfatiza la salida repentina de ¨una gota de sangre mezclada con agua¨ (Juan 19:34), lo cual, de acuerdo a la cardiología moderna, correspondió al ¨líquido pericárdico¨ que sale del pericardio (capa que envuelve al corazón).

El corazón está forrado por dentro por una membrana transparente llamada el ¨endocardio¨, después está una capa muscular llamada el ¨miocardio¨, que externamente está forrada por el ¨pericardio¨ y el cual consta de dos capas: el ¨pericardio visceral¨ (directamente en contacto con el corazón) y el ¨pericardio parietal¨ (que cubre el hueco donde está ubicado el corazón).

Entre las dos capas del pericardio existe normalmente una pequeña cantidad de líquido que sirve como lubricante y facilita los movimientos del corazón.

Este espacio entre las dos capas del pericardio se llama ¨cavidad pericárdica¨.

A la luz de la revelación de la ciencia moderna de la cardiología es sorprendente descubrir que la misma ciencia comprueba lo que la Biblia profetizó acerca de la causa médica de la muerte de Jesús... ¡mil años antes de su muerte en la cruz!

El Espíritu de Dios a través del rey David profetizó:

¨He sido derramado como aguas....y mi corazón fue como la cera derritiéndose en medio de mis entrañas¨ (Salmo 22:14).

Todo este Salmo profetizó las palabras que Jesús pronunció desde la cruz, las acciones de los soldados romanos y la forma en que moriría el Hijo de Dios.

La evidencia médica e histórica indica que Jesús ESTABA MUERTO antes que fuera atravesado por la lanza romana, la cual le atravesó el pulmón derecho y el pericardio, asegurando su muerte (Juan 19:32-34).

La causa clínica que produjo la muerte de Jesús cuando nuestros pecados fueron puestos sobre su cuerpo, fue que.... ¡el corazón le explotó de dolor moral! (Isaías 53:3-6; I Pedro 2:24).

Y todo esto sufrió y experimentó...... ¡porque te ama!

¿No le quisieras aceptar y recibir en tu corazón como tu Señor y Salvador?

Dr. Armando Alducin

Las Cuatro Leyes de la Bendición de Dios


“Yo te bendeciré... y serás una bendición.” (Génesis 12:2 NVI)
1. Nuestras bendiciones deben fluir a otros.
La Biblia nos enseña que nosotros no sólo hemos sido bendecidos para que podamos sentirnos bien, no sólo para poder estar felices y cómodos, sino también para que podamos bendecir a otros. Dios le dijo a Abraham en Génesis 12:2, “Yo te bendeciré... y serás una bendición” (NVI). Esta es la primera ley de la bendición: debe fluir hacia el exterior.
¿Cómo puedes bendecir a otros? Al servir en una necesidad, ya sea física o emocional, con apoyo, con ayuda financiera, o consejos prácticos.
2. Cuando bendecimos a otros, Dios cuida de nuestras necesidades.
Dios promete que si nos concentramos en bendecir a otros, él se encargará de nuestras necesidades. No hay casi nada que Dios no va a hacer por la persona que realmente quiere ayudar a otras personas. De hecho, Dios garantiza esta bendición. En Lucas 18:29, Jesús dice: “Así es —respondió Jesús—, y les aseguro que todo el que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos por causa del reino de Dios recibirá mucho más en esta vida y tendrá la vida eterna en el mundo que vendrá.”
Cuando te preocupas por ayudar a los demás, Dios asume la responsabilidad de tus problemas. Y eso es una verdadera bendición, porque Él es mucho mejor en el manejo de sus problemas que tú.
3. Nuestras bendiciones para los demás volverán sobre  nosotros.
Cuanto más bendices a otras personas y más ayudas a los demás, tanto más Dios bendice tu vida. Lucas 6:38 nos dice: “Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes” (DHH). Tú no puedes dar más que Dios. Cuanto más intentes bendecir a otras personas en el mundo que te rodea, más Dios dice: “Yo voy a derramar bendiciones sobre ustedes. Vamos a jugar un pequeño juego aquí. Vamos a ver quién va a ganar. Vamos a ver quién puede dar más. Cuanto más bendigas a otros, más te voy a bendecir a cambio. “
4. Cuanto más somos bendecidos por Dios, más se espera de nosotros para ayudar a los demás.
Jesús lo dijo de esta manera en Lucas 12:48: “Dios es bueno con ustedes, y espera que ustedes lo sean con Él. Y así como Él se muestra muy generoso con ustedes, también espera que ustedes le sirvan con la misma generosidad.” (TLA). Tenemos la suerte de ser una bendición.
Reflexiona Sobre Esto

  • Con base en las bendiciones de tu vida, ¿qué dirías que Dios espera de ti?
     
  • ¿Cuáles son las necesidades alrededor de ti en que puedes usar tus dones para ser una bendición?

Por qué las naciones protestantes son ricas y las católicas pobres.

América del Norte es protestante y rica y la del Sur católica y pobre. En Europa, con sus matices, ocurre igual. Incluso en el Hemisferio Sur; compara Australia con Filipinas. Si consultas la lista de los diez países del mundo con mayor renta per cápita, los diez con mayor bienestar social, los diez más democráticos, los diez más transparentes o los diez menos corruptos, verás que siete u ocho son protestantes. El protestantismo genera libertad y prosperidad. Veamos ahora por qué:

1) Educación. Con la Reforma Protestante del siglo XVI, el teólogo Martín Lutero planteó la necesidad de que la gente leyera la Biblia, y para ello se tuvo que hacer una gran campaña de alfabetización para instruir a un pueblo inculto. Pero en los países católicos con que el cura supiera leer ya era más que suficiente. Así, en el siglo XVIII en Inglaterra y Holanda la alfabetización alcanzaba ya al 70% de la población, mientras que en España o Portugal no llegaba ni siquiera al 10%.

2) Ciencia. Los países reformados, volcados en la lectura la Biblia, empezaron a interesarse por el estudio del mundo, de la naturaleza y de las estrellas, inspirados sin duda por libros como Génesis, Salmos y otros textos sacros. No es de extrañar que en estas naciones comenzaran a surgir científicos como setas. Pero en los países del sur de Europa la Inquisición quemaba en mitad de la plaza a los científicos por herejes y usaba sus trabajos para engrosar su catálogo de libros prohibidos.

3) Mentira. Para los protestantes la mentira es un pecado muy grave ya que se cita en los Diez Mandamientos junto al homicidio, el adulterio o el robo. Así, en Alemania, un político suele dimitir si se demuestra que ha mentido. En Estados Unidos puedes ir a prisión si entregas un cheque sin fondos. Pero en los países católicos, como Italia o Malta, es un pecado venial, un pecadillo, por tanto la mentira inunda la política, la administración y las finanzas y no puedes confiar en nadie.

4) Robo. En los países reformados se entendió claramente que el robo era muy grave, que todos los hombres eran iguales y que por tanto la propiedad privada era un derecho inalienable de todos los hombres, pero en los países de la Contrarreforma, mucho más apegados al Antiguo Régimen, la propiedad privada era un privilegio de la Corona, la nobleza y la Iglesia Católica. No en vano el comunismo triunfó en la católica Cuba. Nadie habría apoyado a Fidel Castro en Canadá.

5) Ética en el trabajo. Mientras que en los países católicos el trabajo es un castigo de Dios -al ser expulsado Adán del paraíso- y los oficios manuales tienen menos prestigio que los intelectuales, en los protestantes el trabajo no es malo: de hecho, Adán ya trabajaba en el Huerto del Edén (Génesis 2:15); ser barrendero es tan digno como ser cirujano y trabajar con excelencia y de forma ética también es una forma de honrar al Señor. Max Weber lo resumió: trabajo, ahorro y esfuerzo.

6) Capitalismo. Para la Iglesia Católica la riqueza es un estigma y la pobreza un signo de humildad y sencillez. El protestantismo, por su parte, entiende que el problema no es el dinero en sí sino el amor al dinero (1 Timoteo 6:10) y que de hecho ser rico no es incompatible con ser un buen creyente; ahí están los casos de José, Moisés, Daniel o Job, entre otros.  No es casualidad que el capitalismo, la banca y los negocios hayan alcanzado sus máxima expresión en los países de la Reforma.

7) Democracia. En las naciones protestantes se apostó  por la libertad y la democracia, y por una separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Destaca Suiza, con su envidiable democracia directa. Por contra, los países del sur de Europa y las repúblicas iberoamericanas se ahogaron en un sinfín de monarquías absolutistas, fascismos, guerras civiles y golpes de estado que las condenaron a la pobreza y el atraso. El Vaticano es aún hoy la última teocracia de Europa.

8) Separación de iglesia-estado. Mientras que en las naciones protestantes se buscó dividir los poderes para que se contrapesen, la Iglesia Católica trata hasta la fecha de que el poder civil se someta al religioso. Así, Holanda pronto permitió la libertad de culto, en Escandinavia se desarrolló el parlamentarismo y Estados Unidos nació como un estado laico. En cambio, hasta hace muy poco en España se paseaba a Francisco Franco bajo palio y aún hoy en México manda el señor obispo.

9) Imperio de la ley. Para el teólogo Juan Calvino la ley -es decir, la Biblia- tenía la primacía pero para los católicos la primacía recaía en una institución (la Iglesia Católica), fuera de la cual no hay salvación y que era la encargada de interpretar la Biblia. Para la Reforma todos los ciudadanos son iguales, mientras que para la Iglesia Católica no sólo todos no eran iguales, sino que había incluso algunos que estaban dispensados de cumplir la ley (por ejemplo, con las famosas bulas).

10) Valores bíblicos. En resumen, las naciones protestantes se han inclinado por los principios bíblicos y las católicas por tradiciones humanas, muchas de las cuales no sólo son extrabíblicas sino incluso abiertamente antibíblicas. Es el contraste entre los valores del Libro versus los valores de ritos, procesiones e imágenes. Es la bendición que comporta para un pueblo apegarse a la Palabra versus la miseria, la hecatombe y la desolación que siempre aguardan fuera de Dios.

Post Scriptum:

Los países católicos son en general pobres y los pocos que son ricos constituyen la excepción que confirma la regla. Y, curiosamente, son los menos católicos de todos. Así pues, Irlanda, Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein o Austria son países muy desarrollados pero lo son gracias a la influencia de los protestantes estados vecinos. Igualmente, Francia o Mónaco son ricos en gran medida porque la Revolución Francesa y el laicismo limitaron mucho el poder de la Iglesia Católica allí.

Fuente: http://josueferrer.com/2015/02/18/protestantes/

Aclaración

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