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Cualidades de un líder

1). Un líder debe ser un hombre de Dios en carácter y vida. (Jer. 9:23–24). “Lo que un hombre es tiene que estar presente mucho antes de lo que hace”. Un líder espiritual da de lo que abunda en él y no del residuo que tiene en su interior, si lo que sale sobrepasa a lo que entra el resultado será una caída y fracaso. (Dios quiere que todo lo que demos sea previamente hecho vida en nosotros).

2). Un líder debe sentir compasión por las personas (Mt 9:36). Un líder esta llamado a ejercer su liderazgo con afecto, comparación y un profundo sentir de fidelidad hacia las personas que lidera, no como teniendo señorío.

3). Un líder espiritual se motiva y motiva a otros. (Núm. 13:30). La motivación espiritual siempre esta ligada directamente a al gloria de Dios, con la confianza que Dios es el que puede lograr algo y no el hombre Cale a los 85 años dijo: Josué 14:11– 2ª.

4). Un líder espiritual tiene visión y sueños (Hab. 2: 2-3). “Nadie vive mas allá de su visión”. Los lideres con visión están buscando el rostro de Dios constantemente para descubrir lo que quiere Dios para la iglesia El líder se pregunta ¿Es algo que va glorificar a Dios en gran manera en vez de cuanto nos costara?. Si glorifica a Dios nunca será demasiado costoso.

5). Un líder espiritual administra y se multiplica (1 Cor. 4:2, Mt. 11:29, Fil. 4:9). No es espiritual ser desorganizado para poder hacer su tarea, tampoco teme delegar su autoridad en nosotros y permitir que la usen. El líder espiritual esta llamado a capacitar a otros, sino muestra la incapacidad de dirigir.

6). Un líder espiritual debe ser decisivo y asumir autoridad (Josué 24:15). La decisión es la ruina de cada líder. El que espera demasiado pierde su derecho a dirigir. No confundas el ser decisivo con un liderazgo caprichoso y descuidado sin esperar en el Señor sino corres con la responsabilidad el resultado un liderazgo

7). Un líder espiritual tiene que estar dispuesto a tomar riesgo (Josué 3:5). La tortuga nunca llegara a ninguna parte si no saca su cabeza. Muéstrame una iglesia con lideres dispuestos a tomar pasos de fe y te muestro una iglesia en crecimiento. Nadie puede dirigir a menos que sepa hacia donde va.

8). Un líder espiritual siempre es transparente (2 Cor: 12:9-10. Is 65:5). Ser transparente no significa que un líder para por todas partes demostrando sus debilidades pero si es estar dispuesto que lo vean tal como él es, lo bueno y lo malo.

9). Un líder espiritual se mantiene constante hasta el final. Dios usa al máximo a aquellos que permanecen fieles y constantes hasta el final. Un pastor de ovejas no corre cuando ve que se acerca el lobo.

10). Un líder espiritual siempre se comunica bien con sus seguidores. “De lo que somos fluyen todas las acciones y actitudes.

Fuente: http://bit.ly/imsggk

Apóstoles, los doce amigos íntimos de Jesús

Lucas 6:12-19

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

Comentario del Evangelio Lucas 6:12-19

Luego de varias jornadas sabáticas en las sinagogas, con la participación de muchos asistentes donde lo que expone Jesús como verdad causa ira e irrita a los escribanos y fariseos, quienes están con una ofuscación tenaz y persistente que les impide ver la realidad o razonar sobre ella, Jesús sube a orar a la montaña.

El silencio de la montaña, especialmente de la noche, es un lugar muy apropiado para el encuentro con Dios, así también lo hizo Moisés, así lo hace Jesús, para reflexionar con su Padre, por eso va una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Jesús, al elegir a estos doce amigos íntimos como sus discípulos, establece los cimientos del nuevo Israel o pueblo de Dios. Ahora estos discípulos, acompañaran y aprenderán el modo de vida de su maestro, y le darán su apoyo, le tendrán fe, le entregarán su adhesión total, para luego ser los apóstoles, que como enviados han de continuar la misión entregada por Jesús.

Pero luego, estos doce no serán los únicos discípulos, ya que al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. El nuevo pueblo de Dios no estará formado ya por sólo judíos; también los paganos formarán parte de él.

Jesús en la montaña pasó toda la noche en oración con Dios, algo que el hacía permanentemente, retirarse a orar durante la noche y en el monte. Este es el ejemplo más difícil que tenemos, ¿Cuántas noches la hemos pasado en vela orando?, tal vez en alguna oportunidad muy especial, pero no como algo habitual, mi padre me cuenta que desde niño hacían seguidas jornadas de visitas nocturnas de oración toda la noche frente al santísimo, hoy la vigilias, son ocasiones muy especiales.

Debemos dejar de hacer muchas cosas por Dios, para orar y darle a El tiempo que le corresponde, esta debe ser una exigencia mínima de nuestro corazón. Es esto lo que nos enseña nuevamente Jesús en este Evangelio, es preciso dedicarse a la oración en ciertos momentos del día, a la reflexión y a la meditación de la Palabra de Dios de un modo consciente, profunda e intensamente.

Este fragmento del evangelio concluye que los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

El simple acercamiento físico a Jesús, les daba paz y alivio para sus dolencias, sean esta físicas o espirituales, y Jesús los hacia con todos y con todo tipo de personas, a ninguno le preguntaba si era judío, de otra región o lo que hacía, solo si tenían fe. Jesús, es un loco de amor por los hombres y por nosotros lo da todo.

APÓSTOLES

Apóstoles, según su etimología, es palabra que viene del latín, “apostolus”, a su vez esta viene del griego apostolos y su significado es: uno que es enviado. También apóstol es un mensajero autorizado para representar a quien lo envía.

Para nosotros, así es como esta en el Nuevo Testamento, entendemos por los seguidores de Jesucristo y que comunican su Evangelio, y precisando nos referimos a la comunidad de los doce discípulos mas íntimos de Jesús, escogidos durante su vida pública, pero. Estos son llamados discípulos hasta la Ascensión, y después se les llama siempre Apóstoles.

Los Apóstoles fueron ordenados por Jesús en la Ultima Cena como sacerdotes y recibieron de El la comisión de predicar el Evangelio en todo el mundo (Mateo 28:19-20). Todos lo abandonaron ese mismo día, cuando unos de entre ellos, Judas, lo traicionó. Mas tarde fueron testigos de la Resurrección de Jesús y en Pentecostés recibieron poder para entender y actuar según el Evangelio. Judas fue remplazado por Matías como Apóstol.

Los Apóstoles son los primeros pastores de la Iglesia, bajo Pedro, el jefe de los Apóstoles. Ellos a su vez eligieron a otros pastores, dando así comienzo la sucesión apostólica que es uno de los signos de la verdadera Iglesia.

Se sostiene que en total los discípulos fueron setenta y dos, pero se desconoce el antecedente de quienes fueron en total, con excepción de Bernabé, Matías, Cefa y Jacobo.

JUAN, el discípulo amado

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Juan 19:25-27

Juan, "el discípulo amado", autor del Cuarto Evangelio, tres Cartas, y el Apocalipsis. Pescador de Betsaida, hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "hijo del trueno", participó con Pedro y Santiago de los episodios más significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho del Señor (por ello es llamado en griego "Epistehios": el que está sobre el pecho). Estuvo con María "junto a la cruz" (Juan 19:25-27), y fue testigo junto a Pedro del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Juan 20:8). Los Hechos lo nombran nuevamente junto a Pedro, y  Pablo los menciona "considerados como columnas" (Gálatas 2:9). Es llamado "el Teólogo" por la profundidad de su Evangelio, que difiere en no pocos aspectos de los sinópticos.

Fuentes muy antiguas (algunas legendarias) señalan que vivió primero en Antioquía y luego en Éfeso. Ireneo, hacia 175, escribe: "Juan, el discípulo del Señor, el mismo que descansó sobre su pecho, publicó también el evangelio cuando se encontraba en Éfeso". Luego viajó a Roma, donde por orden del emperador Domiciano, fue echado (ya cerca de los noventa años de edad) al aceite hirviendo cerca de la Puerta Latina (lo que dio origen a una fiesta, hoy suprimida del Calendario Romano: "San Juan delante de la Puerta Latina", que se celebraba el 6 de mayo como memoria del "martirio" del apóstol); salió indemne del suplicio y fue deportado a la isla de Patmos, donde el Apocalipsis, y murió a finales del siglo I.

PEDRO, la piedra sobre la cual se edifica la Iglesia

Jesús les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Mt 16:15-18

Pedro figura en primer lugar en todas las enumeraciones de Apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, y tiene entre los Doce, un lugar absolutamente singular, siendo protagonista de numerosos episodios en el Evangelio.

Por ello, tenemos abundantes datos acerca del pastor de los Apóstoles; y a los que figuran en los Evangelios, los Hechos y las Cartas apostólicas, hay que sumar, asimismo, los que nos dan la tradición y la leyenda (especialmente los "Hechos de Pedro", apócrifo del siglo II, y los "Hechos de Pedro y Pablo", del siglo V), que han aportado lo suyo para dar como resultado una abundante y variada iconografía.

Pedro, con su hermano Andrés y los hijos de Zebedeo, era pescador en Betsaida de Galilea.

Como sabemos, el nombre de Pedro era Simón, y Jesús se lo cambió por Cefas, es decir, "piedra" sobre la cual se edifica la Iglesia.

Entre todos los episodios en los que Pedro aparece, indudablemente ha prevalecido aquel en el que Jesús le promete "las llaves del reino de los cielos" (Mateo 16:19).

La leyenda le atribuye a Pedro una curación milagrosa en favor de Simón el Mago, mordido por una serpiente.

Una tradición antiquísima y bien documentada señala que Pedro estableció su sede en Roma, donde sufrió el martirio en tiempos de Nerón. Fue condenado al suplicio de la cruz, pero considerándose indigno de ser crucificado como su Maestro, pidió ser clavado cabeza abajo.

Aunque no es segura la tradición que señalaba que Pedro y Pablo compartieron la misma prisión, sí se sabe que ambos murieron mártires en Roma prácticamente para la misma época (hacia el año 67).

FELIPE, “Muéstranos al Padre”

El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Juan 1:43-45

El apóstol Felipe figura en quinto lugar en las listas de los Doce.

El Evangelio señala expresamente que "era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro" (Juan 1:44). Esa circunstancia, sumada al hecho de que Andrés y él son los únicos apóstoles que tienen nombres griegos, y la intercesión conjunta de ambos por los griegos que querían ver a Jesús (Juan 12:21-22), hace suponer a algunos autores que Felipe y Andrés eran parientes o amigos.

Tiene varias intervenciones significativas en el Cuarto Evangelio además de las mencionadas. Juan relata el llamado a Felipe y cómo éste, a su vez, invita a Natanael a conocer a Jesús (Juan 1:43-51), menciona también la participación del apóstol en la multiplicación de los panes (Juan 6:5-11), y relata su intervención "muéstranos al Padre" durante el discurso de la Última Cena (Juan 14:8); este último texto integra el Evangelio de su fiesta, compartida con Felipe, que se celebra el 3 de mayo.

Pero luego de su mención junto a los demás apóstoles en la espera de Pentecostés, no vuelve a ser nombrado, y nada sabemos a ciencia cierta acerca de su vida.

La tradición lo presenta como evangelizador de Frigia o Escitia, situando su tumba en Hierápolis. Una leyenda cuenta que los paganos querían obligarlo a hacer un sacrificio a una estatua de Marte, pero un dragón, colocado bajo el pedestal, mata con su aliento al sacerdote que ordena el sacrificio y a dos soldados. Felipe, apiadado de ellos, pone en fuga al dragón y resucita a los tres muertos. La tradición cuenta asimismo que murió crucificado tras haber sido lapidado.

BARTOLOME (Natanael)

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Juan 1:49

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Juan 1:45-49

Uno de los doce apóstoles, mencionado sexto en tres de los Evangelios (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:14) y séptimo en Hechos 1:13.

El nombre (Bartholomaios) significa “hijo de Talmai” (o Tholmai) que es un antiguo nombre hebreo, llevado por el Rey de Gessur cuya hija era esposa de David (2 Reyes 3:3). Esto demuestra, al menos, que Bartolomé era un descendiente hebreo, esté puede haber sido su genuino nombre propio o simplemente añadido para distinguirlo como el hijo de Talmai. Fuera de las instancias referidas, no ocurre otra mención de su nombre en el Nuevo Testamento. Nada más es sabido acerca de su vida con certeza. Sin embargo, muchos eruditos lo identifican con Natanaél (Juan 1:45-51; 21:2). Las razones de esta suposición es que Bartolomé no es un nombre apropiado para un apóstol; que el nombre nunca aparece en el cuarto Evangelio, mientras que Natanaél no es mencionado en las sinópticas; que Bartolomé es un nombre emparejado con Felipe en los evangelios de Mateo y Lucas, y encontrado al lado suyo en el evangelio de Marcos, que concuerda bien por el hecho demostrado por San Juan, que Philip era un viejo amigo de Natanaél y lo guió hacia Jesús; que la llamada de Natanaél, mencionada con el llamado de distintos apóstoles, parece que lo marca para el apostolado, especialmente desde que la completa y bella narrativa nos guíe hacia un desarrollo importante; que Natanaél era de Galilea donde Jesús encontró a la mayoría sino a todos los Doce Apóstoles; finalmente, que en la ocasión de la aparición del Salvador a orilla del Mar de Tiberias, Natanaél es encontrado presente, junto con algunos apóstoles que están nombrados y dos no nombrados discípulos de Jesús , que eran probablemente apóstoles (la palabra “apóstol” no se encuentra en el cuarto Evangelio y “discípulo” de Jesús ordinariamente significa apóstol) y así, presumiblemente, era uno de los Doce. Esta cadena de evidencia circunstancial es ingeniosa y muy fuerte; el eslabón débil es que, a pesar de todo, Natanaél puede haber sido otro personaje en el cuál, por alguna razón, el autor del cuarto evangelio puede haber estado muy interesado, como lo hizo con Nicodemus, quien al igual que él no está nombrado en las sinópticas.

Ninguna mención de San Bartolomé ocurre en literatura eclesiástica antes de Eusebio, quien menciona que Pantaenus, el maestro del Origen, mientras evangelizaba la India, se le dijo que un apóstol ya había evangelizado allí antes que él y que le había dado a sus convertidos en Evangelio de Mateo escrito en hebreo, que todavía era atesorado por la Iglesia. “India” era un nombre cubriendo una vasta área, incluido Arabia Felix. Otras tradiciones representan a San Bartolomé como predicador en Mesopotamia, Persia, Egipto, Armenia, Lycaonia, Phrygia, y en las orillas del Mar Negro; una legenda, es iteresante notar, lo identifica con Natanaél. Su muerte, se dice que fue en Albanopolis en Armenia, esto es igual de inseguro; de acuerdo a algunos, él fue decapitado, de acuerdo a otros desollado vivo y luego crucificado, con ola cabeza hacia abajo, por ordenes de Astyages, por haber convertido a su hermano Polymus, Rey de Armenia.

MATEO, Levi, publicano hijo de Alfeo

Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Mateo 9:9

Así narra Mateo su propia vocación. El episodio, que concluye con una célebre frase de Jesús "no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento" (Mateo 9:13) aparece también en los otros dos sinópticos, pero protagonizado por Leví. Marcos especifica: "Leví, hijo de Alfeo" (Marcos 2:14); Lucas, por su parte, subraya que la comida era "un gran banquete" que "Leví ofreció a Jesús... en su casa" (Lucas 5:27-32). Leví y Mateo, sin lugar a dudas, son la misma persona.

Su condición de recaudador de impuestos ha sido recogida en la iconografía del Apóstol. De ella provienen algunos de los atributos que en ocasiones lo identifican: una bolsa de dinero o un tablero de contar. Es el patrono de los banqueros, financistas, cambistas, agentes del fisco...

Tras ese llamado, nada sabemos de Mateo por la Escritura. Sólo vuelve a aparecer en las listas de los Doce. Es el octavo en la enumeración de los Hechos de los Apóstoles y en la del mismo Mateo (que cuando se nombra a sí mismo aclara: "Mateo, el publicano"), y el séptimo en la lista de Marcos y en la de Lucas.

Según varias fuentes apócrifas, no siempre coincidentes en los detalles, predicó la Palabra de Dios entre los partos y los persas, pero sobre todo en Etiopía: allí triunfó sobre dos magos que se hacían adorar como dioses, venció a los dragones que los acompañaban, y después resucitó a la hija del rey Egipo (o Hegesipo). Por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia, que se había hecho cristiana por la predicación del Apóstol, sufrió el martirio. Fue muerto a filo de espada, según la tradición, cuando oraba después de misa al pie del altar. Esto le vale otro de sus atributos, la espada de su martirio, que a veces se transforma en alabarda o en hacha.

Pero el dato principal sobre Mateo es que es el autor del primer Evangelio, como ya lo atestigua Papías, obispo de Hierápolis (95-165), citado por Eusebio en su Historia Eclesiástica: "Mateo ordenó (compuso) las palabras (logia) del Señor en lengua hebrea, y cada uno las interpretó (tradujo) luego como pudo". En efecto, este Evangelio fue escrito en arameo y dirigido sobre todo a los judíos. La Liturgia aplica a San Mateo, Apóstol y Evangelista, estas palabras bíblicas: "Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado (...) ¡porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras (...) había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos" Esdras 7:6-10

En tanto que Evangelista, de un modo genérico, Mateo es representado con un libro o un rollo. Pero cada Evangelista tiene un símbolo especial, inspirado en la visión de "los cuatro seres vivientes" que nos trae el profeta Ezequiel 1:4-28 y que recoge el Apocalipsis: “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. (Apocalipsis 4:6-11).

SANTIAGO EL MAYOR, testigo de la transfiguración y la agonía.

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; Marcos 10:35-39

Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (Marcos 15:40; Mateo 27:59), es llamado "el Mayor" para distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo.

Santiago es hermano de Juan (probablemente su hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía. A él y a su hermano por su carácter impetuoso Jesús los llamaba "hijos del trueno".

Después de los relatos del Evangelio que lo mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago, hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Pero un episodio sumamente importante de su vida que recoge la tradición, viene a llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y organizado la Iglesia.

En la ciudad de Cesaraugusta, junto al Ebro, sintiéndose un día cansado y abatido, tuvo el consuelo de recibir la visita de la Virgen María, que vivía entonces en Jerusalén. Ella le dio ánimo en su misión, bendijo su obra y le prometió que desde entonces tomaría a ese pueblo bajo su especial protección, dejando como recuerdo de su visita una columna de mármol, símbolo de la firmeza de la fe. La columna aún se conserva: es el Pilar de Zaragoza. "Zaragoza" es el nombre actual de Cesaraugusta.

De vuelta en Jerusalén, según los Hechos de los Apóstoles, Herodes Agripa lo mandó ejecutar (Hechos 12:1-2); esto ocurrió alrededor del año 42 ó 44, en las cercanías de la fiesta de Pascua.

Después de la muerte de Santiago, según la tradición, su cuerpo fue llevado de nuevo a España; se perdió su rastro durante cierto tiempo, pero luego su tumba fue encontrada, en tiempos del obispo Teodomiro de Iria, en el año 830, gracias al fulgor de una estrella que indicaba el sitio de su sepultura. Ese lugar se llamó "campo de la estrella", "Campus Stellæ", es decir, "Compostela". Desde entonces, Santiago de Compostela es una célebre meta de peregrinaciones, una de las principales del mundo junto con Jerusalén y Roma.

SANTIAGO EL MENOR

También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé. Marcos 15:40

"Santiago, hijo de Alfeo" que aparece en noveno lugar en todas las listas de los Doce, es apodado "Santiago el Menor" (Marcos 15:40) probablemente porque era de baja estatura, para distinguirlo del otro Santiago, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan.

La tradición cristiana siempre lo ha identificado con el "hermano del Señor" (Marcos 6:3) que se entrevistó con Pablo (Gálatas 1:19); con el Santiago mencionado en la misma Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia" (Gálatas 2:9); con aquél que toma la palabra durante el "concilio" de Jerusalén (Hechos 15:13-35), obviamente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación (Hechos 12:17); con quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer Obispo; con aquél Santiago a quien, según cuenta Pablo, se apareció el Señor Resucitado (1 Corintios 15:7); y con el autor de la Carta de Santiago.

Como era "hermano" del Señor, es decir, primo o pariente cercano, (según algunos autores, se le parecía tanto que ese fue el motivo de que Judas tuviera que darle un beso al verdadero Jesús para que sus perseguidores atraparan a la persona correcta). Otra tradición se refiere a su muerte. Cuando estaba predicando el Evangelio cerca del Templo de Jerusalén, es arrojado de allí (o desde el pináculo del Templo) por orden del sumo sacerdote. Santiago sobrevive, pero es lapidado y rematado por un batanero, que le aplasta el cráneo de un mazazo.

JUDAS TADEO, "servidor de Jesucristo"

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. Lucas 6:12-16

El primer apóstol que vamos a mencionar es San Judas Tadeo. El Evangelio lo menciona como "hijo de Santiago" (Lucas 6:16) y como "hermano" (primo) del Señor, de Santiago, de José y de Simón (Mateo 13:55). Ocupa el último lugar en la enumeración de los Doce que figura en Hechos 1:13.

Es el autor de una Epístola canónica, en la que se presenta a sí mismo como "servidor de Jesucristo", y "hermano de Santiago" (el Menor), (Judas. 1, 1). Según la tradición, que es más bien tardía, y que fue recogida desde el siglo VIII en el Martirologio Romano, predicó el Evangelio en Mesopotamia y luego marchó con Simón a Persia, donde ambos sufrieron juntos el martirio.

ANDRÉS, hermano carnal de Pedro

Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Juan 1:37- 40

Muchos títulos justifican la extraordinaria devoción de que, desde tiempos muy antiguos, es objeto San Andrés, tanto en la Iglesia de Oriente como en la de Occidente. En efecto, es "el primer llamado" (en griego "Protocleto") por Jesús al ministerio apostólico, y hermano carnal de Pedro, cuya profesión de pescador compartía. Andrés, además, introduce a su hermano en el seguimiento de Cristo (Juan 1:35-42). Por otra parte, el haber muerto crucificado, y el amor por la cruz que le atribuye la tradición, lo hacen particularmente cercano al Maestro.

Tuvo el privilegio de ser nombrado, junto a Pedro y Pablo, en el embolismo del Padrenuestro de la Misa (hasta la reforma del Misal Romano) y en el Canon Romano. Ocupa aún hoy, el primer lugar después de los Príncipes de los Apóstoles, desde los tiempos de San Gregorio Magno.

La tradición popular, no documentada pero muy antigua, le ha asignado un campo de apostolado en Grecia (si bien hay otras versiones, por ejemplo la costa del Mar Negro y el Cáucaso). Habría sido crucificado en Patrás de Acaya, en Grecia, alrededor del año 60. La Iglesia de Oriente considera a Andrés como su Cabeza y Fundador.

Los "Hechos de Andrés", apócrifo de los primeros tiempos cristianos, no sólo nos cuentan con detalle la pasión y la muerte del apóstol, sino que conservan incluso muchas de las palabras que habría dirigido a su juez (el procónsul Egeo o Egeas), al pueblo que contemplaba el suplicio, y a la cruz: "¡Oh cruz, instrumento de salud del Altísimo! ¡Oh cruz, signo de victoria de Cristo sobre sus enemigos! ¡Oh cruz plantada en la tierra y que fructificas en el cielo! ¡Oh nombre de la cruz que abarcas en ti al universo! ¡Salve, cruz, que has unido al mundo en toda su extensión!".

En la antífona del Benedictus leemos este texto, procedente de la passio latina: "Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, Cristo, mi maestro".

El himno de Laudes, "Captátor olim píscium", compuesto por San Pedro Damián en el siglo XI, también recoge el tema de la cruz : "Tú, hermano de Pedro, obtuviste su misma muerte, pues la cruz engendró para el Cielo a los que habíais nacido de una misma carne".

Según la tradición, la cruz de su martirio tenía forma de "X" (cruz "aspada"). Esa cruz es conocida popularmente como "cruz de San Andrés".

MATÍAS

Matías fue elegido por los Once, encabezados por Pedro, "para desempeñar el ministerio del apostolado", en el lugar "dejado por Judas" (Hechos 1:25, 1: 15-26). Pero después de este episodio, Matías no vuelve a ser mencionado, y nada sabemos a ciencia cierta de su vida.

Según Eusebio, era uno de los setenta y dos discípulos (Lucas 10:1-17). La literatura apócrifa (por ejemplo los "Hechos de Andrés y Matías") abunda en detalles acerca de su martirio: fue hecho prisionero por antropófagos, cegado, curado y liberado por Andrés, y finalmente decapitado.

SIMÓN, apodado Zelote

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote. Lucas 6:12-15

Simón, apodado el Zelote (por pertenecer a esa secta) o el Cananeo (por provenir de Caná), aparece en décimo o en undécimo lugar en las listas de apóstoles (Lucas 6:15, Marcos 3:18, respectivamente). Poco sabemos de su vida, pero una tradición señala que predicó el Evangelio en Egipto. Por San Fortunato, obispo de Poitiers (del siglo VI), sabemos que fue sepultado en Persia, donde había sido muerto con su compañero San Judas. Una iglesia antigua dedicada a Simón, existía ya entre el siglo VI y el VIII en Nicopsis, en la costa del Mar Negro.

TOMÁS, el mellizo

Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. Juan 11:14-16

Puede resultar paradójico que un apóstol de Jesús sea recordado especialmente por su "incredulidad". Pero eso es precisamente lo que ocurre con Tomás, protagonista del célebre episodio, referido por San Juan, que comenzó en la tarde misma de la resurrección de Jesús y tuvo su coronación el domingo siguiente (Juan 20:19-29).

En el Evangelio, Tomás es llamado varias veces "el Mellizo" -o, en griego, "Dídimo"- (Juan 11:16, 20:24, 21:2), pero no se aclara de quién era mellizo. Esto ha dado lugar a innumerables hipótesis, incluyendo una que lo hace hermano gemelo de Jesús; por eso en ocasiones se representa a Tomás con los rasgos del Señor.

Tomás aparece también dispuesto a morir por Jesús (Juan 11:16) y en el famoso episodio en que Jesús dice "Yo soy el camino, y la verdad y la vida" (Juan 14:6).

Fuera de estas menciones, y de su aparición en las consabidas listas de los apóstoles de los sinópticos y de los Hechos, ninguna otra referencia a Tomás aparece en la Escritura. La literatura apócrifa, por su parte, recoge muchas tradiciones acerca del apóstol.

Según los "Hechos de Tomás", apócrifo del siglo III, el apóstol era arquitecto, y habría sido invitado por un rey de la India (Gundoforo, Gondoforo o Gundafar) a levantarle un palacio. Tomás recibe el dinero para la construcción y lo distribuye entre los necesitados. Cuando el rey quiere ver el palacio, Tomás le anuncia que, al dar el dinero a los pobres, le edificó al monarca un palacio en el cielo. El rey, irritado, lo arroja en prisión, pero más tarde lo perdona. A raíz de este episodio legendario, Tomás es representado frecuentemente con una escuadra de arquitecto. Gracias a investigaciones recientes, se han hallado monedas de mediados del siglo I con el nombre del rey Gundafar, lo que da algún sustento histórico a esta tradición.

Su culto existe en la India desde los primeros siglos, y el sitio de su martirio (Calamina, hoy Mailapur o Mylapor, cerca de Madrás), es venerado desde entonces, si bien la tradición señala que los restos de Tomás fueron trasladados a Edesa en el 394. Murió, según la tradición, atravesado por una lanza.

Otra leyenda piadosa añade una nueva incredulidad a la vida Tomás. Como se negaba a creer en la asunción de María, hace abrir su tumba y la encuentra llena de flores. Entonces la Virgen, desde el cielo, desanuda su cinturón y lo deja caer en manos de Tomás, quien nuevamente cree "por haber visto".

Fuente: http://www.caminando-con-jesus.org/apostoles/apostoles.htm

Gerencia según la Biblia

 

Por: Franklin E. Ramírez G.

Tengo que confesarlo: mientras más me relaciono con los conceptos gerenciales modernos , más aprecio y admiración siento por la Biblia.

Un simple estudio comparativo de éstas dos fuentes revela que los principios y modelos planteados en una (la teoría gerencial), tienen equivalentes que los anteceden en la otra (la Biblia).

Es cierto que la Biblia no es un libro sobre administración de negocios. Tampoco es un libro sobre ciencias. Sin embargo, como veremos en este trabajo, contiene leyes y principios inmutablemente exactos sobre ciencia y administración. Todo esto sin mencionar sus innegablemente confiables registros históricos y consejos morales. De hecho, la Biblia se considera a sí misma como La Verdad. (Juan 17:17)

Por extraño que parezca, la Biblia contiene más información sobre métodos y estrategias gerenciales que cualquier libro moderno especialista en el tema.

Salvando la diferencia de lenguaje, el propósito de su contenido y las necesidades de quienes usan de sus consejos, la Biblia debería convertirse en uno de los principales manuales de consulta del gerente que en verdad desee mantenerse documentado sobre la materia.

Un beneficio adicional que cosechará quien utilice la Biblia como referencia para pulir su estilo y métodos gerenciales es que en sus páginas hallará respuestas a muchas interrogantes respecto al manejo de asuntos de la vida cotidiana, las relaciones interpersonales y las inquietudes o necesidades espirituales. Además, desarrollará un mayor grado de sensibilidad . (Salmo 119:105; 1 Timoteo 3:16,17)

Toda la sabiduría práctica que necesite el gerente para el desempeño eficaz de su función ejecutiva, podrá este hallarla en las Santas Escrituras, como también se le ha llamado. De lo que me ocuparé en este trabajo es de presentar evidencia que demuestre cuánto habla la Biblia sobre los métodos y principios gerenciales.

No niego la utilidad que para estos fines pudieran tener otros escritos considerados sagrados. Simplemente tomo como referencia los innegables aportes del libro de este tipo más común en nuestro mundo occidental.

Pero,¿ En verdad dice algo la Biblia respecto al Management?

Después de considerar profundamente su contenido, se puede afirmar categóricamente que la Biblia no sólo dice algo, sino que dice mucho respecto al tema. Veamos:

El concepto de Administración

Una manera para definir la administración es decir que se trata de un procedimiento gerencial o arreglo de supervisión para el cumplimiento de una responsabilidad o el logro de una meta

En la Biblia, se usa la palabra hebrea pequddah' en 1Crónicas 26:30 para referirse al término administración. Según la enciclopedia de expresiones Bíblicas "Perspicacia en cuanto a las Escrituras", la raíz de este término proviene de una expresión que significa "dar atención a". Asimismo, en Ruth 1:6, se usa esa misma palabra para referirse a la supervisión, con la acepción:"al cuidado de". Otras referencias sobre el uso del concepto "gerencia" en la Biblia, pueden encontrarse en los siguientes textos: 2 Crónicas 24:11, Números 3:32 y 2 Reyes 11:18. En todos los casos, la aplicación se relaciona con administrar recursos, supervisar, dar atención a una asignación o estar al cuidado de algo.

El Gerente

Mucho se ha discutido sobre el rol del gerente en las organizaciones. La definición de su papel en la empresa moderna es todavía un tema candente, sobre todo si se consideran los cambios que a nivel estructural y orgánico están sufriendo las organizaciones.

¿Es el gerente sólo un supervisor o debe ser un líder?¿Debe él tomar todas las decisiones? ¿ Su motivación es el poder o el logro? ¿Debe tener siempre el control o debería dar participación a sus subordinados? ¿Debe orientarse hacia la tarea o hacia las relaciones? ¿Tiene que ocuparse del día a día o su responsabilidad principal son los asuntos estratégicos? ¿Su función es controlar o facilitar? ¿Debe ejercer el poder o la influencia? ¿Qué cualidades necesita para ser un gerente efectivo?. Todas estas son las interrogantes que surgen al momento de abordar el tema del gerente.

¿Qué dice la Biblia respecto al papel del gerente?

Como ya se ha explicado, en la Biblia se usa la palabra administrador para referirse al hombre que tenía un puesto de responsabilidad como encargado de algún comercio, alguna propiedad o bienes, o tenia otras personas bajo su supervisión. Por eso en muchos casos, para referirse al gerente en la Biblia se habla del Superintendente.

En las Escritura Griegas Cristianas o Nuevo Testamento, el término griego para superintendente, epískopos, se usa en Hebreos 12:15 con el significado de "vigilar cuidadosamente". También se usa el sustantivo episkopé, que significa "puesto de superintendente" ( 1 Timoteo 3:1).

Un superintendente era alguien que atendía ciertos asuntos o a ciertas personas, haciendo visitas, inspeccionando y efectuando nombramientos. La Enciclopedia "Perspicacia" dice que el término griego para superintendencia tiene la idea inherente de supervisión protectora.

Superintendentes en la antigüedad hebrea.

Desde la antigüedad hebrea era común el uso de superintendentes (gerentes) para dar atención a los asuntos de interés político, comercial, civil, militar y religioso. Los capítulos 23 a 27 del libro Primero de las Crónicas, en las Escrituras Hebreas, muestran los muchos y diversos puestos y sistemas de gerencia que existían durante el reinado de David, tanto con respecto al sacerdocio del Templo en Jerusalén como a la corte real, incluidas cuestiones económicas y militares.

La profecía que aparece en el libro del profeta Isaías 60:7 hace una comparación entre los "superintendentes" y "los que [...] asignan [...] tareas". Este hecho muestra cómo el gerente no centraliza las decisiones y tareas en sí mismo, sino que puede asignar trabajo a otros, así como supervisar y velar por los intereses de aquellas personas o cosas confiadas a su cuidado.

En la congregación cristiana

El uso de gerentes para supervisar la empresa cristiana queda de manifiesto en la siguiente exhortación que en su tiempo hiciera el apóstol Pablo a los hombres que habían sido nombrados en puestos de responsabilidad en la congregación de Efeso, en Asia menor:

"Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios" (Hechos 20:17,28)

No había una cantidad fija de superintendentes o "gerentes". Su número dependía de los varones capacitados y reconocidos como "ancianos" que hubiera en una congregación dada (ver nota 6 al pie de esta columna). Filipenses 1:1, en el Nuevo Testamento, da a entender que no había un superintendente, sino que se trataba de un cuerpo que combinaba sus esfuerzos para superentender los asuntos de la congregación.

En su obra Epíscopos y Presbyteros, el profesor Manuel Guerra y Gómez apunta lo siguiente a este respecto: "Desde luego epíscopos en el protocolo de la epístola a los Filipenses no supone una autoridad monárquica; es más bien un término que nombra a las personas de evidente estructuración plural y colegial encargadas de la dirección y del gobierno de la comunidad cristiana de la ciudad de macedónica".

Este es un dato importante porque revela, , cómo el modelo Bíblico de administración se adelantó a la práctica gerenciales moderna en su esfuerzo por administrar en equipo, de manera interfuncional.

Cualidades y requisitos del gerente según la Biblia

Por otro lado, para alcanzar un puesto de superintendente, la Biblia plantea los siguientes requisitos de interés para los gerentes modernos:

Madurez de carácter

Libre de acusación

No un borracho pendenciero

No ser ávido de ganancia falta de honradez

De juicio sano

Capacitado para enseñar

Que pueda exhortar y censurar

No ser un golpeador

No ser terco, sino razonable

No ser belicoso ni propenso a la ira

Probado en cuanto a aptitud

Usted puede hallar estas y otras características del gerente Bíblico efectivo en los siguientes textos de las Escrituras Griegas Cristianas:

1 Timoteo 3:1-7

Tito 1:5-9

Ahora bien, ¿Desde cuándo puede hablarse de "gerencia" en la Biblia?

Los inicios del Management

En los primeros seis capítulos de las Sagradas Escrituras encontramos que desde el inicio de la historia humana Dios autorizó y dio libre albedrío al hombre Adán para diera atención correcta (administrara) la tierra y todo lo que había en ella. (ver Génesis 1:26-28). Su trabajo consistía en administrar los recursos disponibles en el jardín de edén, de manera que dicho modelo se expandiera, bajo su superintendencia, a toda la tierra. Es decir, Adán tenía que poner su empresa a producir con rentabilidad para hacerla crecer. Incluía planificar, organizar, dirigir y controlar todo lo relacionado con las operaciones del "negocio" que administraba. Independientemente de los resultados de su gestión, Adán puede entonces considerarse como el primer gerente que hubo sobre la tierra.

Después del diluvio, descrito en los capítulos 7 y 8 del primer libro de la Biblia, se desarrolló todo un nuevo sistema de administración. Un sistema que se hizo prominente en toda la tierra habitada: el sistema patriarcal. Este modelo de gerencia se basó en la centralización del poder por parte del jefe de familia o de tribu. El patriarca daba atención o supervisaba no sólo los asuntos rutinarios de la cotidianidad, sino también el establecimiento de estándares de actuación y la administración de disciplina. Cada grupo de familia o tribu contaba con su propio "gerente":, de manera que varios grupos familiares que conformaran una tribu tenían un solo patriarca. Este modelo de gerencia patriarcal resultó redituable en una época en que la tierra era el medio de producción de riqueza. Era común entre pueblos viajeros en busca de nuevas tierras dónde producir más y mejor. Esta forma de management le garantizaba al patriarca-gerente el poder, el estatus y la riqueza necesarias para dirigir, al mismo tiempo que les proporcionaba seguridad y logros a los "subordinados" o miembros de esas comunidades.(Génesis 3-6)

Pudiéramos citar múltiples ejemplos de la Biblia para ilustrar éste sistema de gerencia, como los de Abrahan, Isaac, Jacob (Israel), y otros. Pero el ejemplo más relevante de gerencia patriarcal durante el período bíblico antiguo (Viejo Testamento), es el de Moisés. Este excepcional gerente fue un excelente estratega y eficiente administrador. Dirigió los asuntos nacionales del pueblo hebreo de Israel durante aproximadamente 40 años. Su estilo de administración es, en buena parte, una lección de liderazgo para el gerente moderno: capaz, firme pero flexible, con coraje, de carácter maduro, con capacidad de influencia ,buen comunicador, razonador pero sensible ante las necesidades humanas, etc. Pero lo más impresionante del gerente Moisés es que cuando analizamos su estilo de gestión a la luz de los preceptos de la gerencia moderna nos quedamos perplejos al ver los sus tremendos aciertos como administrador.

Hay que tomar en cuenta que Moisés vivió hace más de tres mil años. Y que no tuvo oportunidad de asistir a la escuela de negocios de Harvard, ni conoció a Déming, ni leyó los escritos de Peter Drucker. Simplemente fue facultado por Dios para ser líder de esa empresa, como bien se narra en la Biblia. Todo lo que Moisés sabía sobre administración lo aprendió de tres fuentes:

1- De la enseñanza Divina.

2- De su experiencia como gobernante mientras permaneció en Egipto como hijo adoptivo de Faraón en tiempos del cautiverio de los hebreos.(Éxodo 2:1-10)

3- De su experiencia práctica como pastor de ovejas por 40 años en el desierto de madián durante su exilio de Egipto. (Éxodo 2:11-3:1)

Moisés también adquirió destreza como gerente durante su ejercicio como líder del pueblo de Israel mientras éste vagó durante 40 años por el desierto en busca de la tierra prometida.

En esencia, Moisés aprendió administrando. Y lo hizo muy bien. Tomemos un ejemplo específico para mostrar este punto. .

Empowerment y Pasión por servir

Moisés practicó ampliamente la delegación de autoridad a subordinados confiables, hace ya más de 3000 años. En Éxodo 18:19, 21-26 se explica que aunque tenía la máxima responsabilidad en la empresa, nombró hombres capaces para que se encargaran de los asuntos rutinarios, conservando así tiempo para dedicarlo a los asuntos estratégicos y decisiones de mayor peso. También utilizó este método para administrar más eficientemente el aparato militar y la organización sacerdotal, así como para la administración eficaz de justicia. (Números 3: 25,26, 30-32, 36,37;4:16; Jueces 2:16,18; Ruth 1:1). Técnicas como involucramiento del empleado y trabajo en equipo, son otras de las maneras como Moisés ejerció un liderazgo participativo desde hace tanto tiempo. Descubrió que de esta forma tanto los individuos como los equipos de trabajo logran mejores resultados.

Por otro lado, y más adelante en la historia bíblica, usted puede encontrar en Isaías 22:15 un concepto tan de moda hoy como el de pasión por servir.. Allí se habla del mayordomo, como aquel que está "a cargo de la casa" y ejerce su trabajo con sentido de propiedad. En Génesis 24:2 se hace referencia al empowermet, cuando se menciona la palabra hebrea mo-shel’, que según la obra "Perspicacia" significa "uno al que se pone a administrar" o que "se le da poder para que administre".

Sobre el principio actual de otorgar facultad a los demás para que actúen y tomen decisiones con autonomía dentro de las normas previamente acordadas entre las partes, pueden citarse múltiples ejemplos Bíblicos. Es más, en cinco libros de la Biblia se habla expresamente del poderío que posee una persona determinada para ejecutar una acción o tomar una decisión. Esta expresión evoca la "facultad para actuar conforme a la autoridad que ha sido conferida por un poder superior".(Ver en las Escrituras Griegas Cristianas—Nuevo Testamento—Gálatas 2:8; Lucas 24:49 y Hechos 4:33).

Como nota interesante, es común entre los que estudian la Biblia aplicar el principio de que "para todo tengo la fuerza en virtud de Aquel que me imparte poder". Esto quiere decir que la actitud del que se siente apoderado es la de que "puedo actuar confiadamente con autoridad y autonomía porque se me ha otorgado el derecho y la autoridad para tomar decisiones bajo mi propia responsabilidad". (Filipenses 4:13)

No se si Peter Drucker tomó en cuenta la Biblia como fuente documental para su libro "Gerencia para el Futuro", o si Peter Block la consultó cuando escribía "Stewardship: Choosing Service Over Self-Interest", en el que redefine el concepto de empowerment. Lo que sí se es que todos esos impactantes e "innovadores" planteamientos que han "revolucionado" el mundo empresarial en los años 90, y han hecho famoso a más de un ejecutivo por el mérito de aplicarlos con éxito en sus compañías, ya habían sido expuestos con sobrada anterioridad en las páginas de la Biblia.

Por ejemplo, la mayordomía o Stewardship que define Peter Block como fase superior al empowerment, es el sokjen’ o "puesto de mayordomía" que se asignaba a los sirvientes (o empleados) fieles y capacitados en la antigüedad judía. También pudiera ser el oikonómos o epítropos, términos que en las Escrituras Griegas Cristianas (Nuevo Testamento), se usan para designar al "hombre encargado" de la superintendencia sobre la casa, otros siervos, las propiedades y sobre otros asuntos comerciales.(Gálatas 4:1-3; Lucas 16:1-13). En todo caso, la Biblia plantea que la lealtad más allá del interés personal es el rasgó fundamental del quien siente "pasión por servir", del que se siente "apoderado", del "steward" o mayordomo. ¿ A caso no es esto lo mismo por lo que propugnan las teorías modernas del management?..(véase Tito 1:7/8; 1Corintios 4:12 y Mateo 24:45-47).

Asimismo, en las Escrituras no sólo encontramos la aplicación de lo que equivaldría a los conceptos actuales relacionados con el otorgamiento de poder de decisión (Mateo 28:18; 1 Pedro 2:16; Proverbios 11:14; Hebreos 5:14; Gálatas 6:5), sino que además pueden identificarse principios y modelos que recuerdan y dan solidez a los conceptos modernos de administración.

Por ejemplo, en la Biblia se usa el término griego oikonomián en Efesios 1:10, para referirse al sistema de administración de todos los recursos domésticos que será usado por Dios cuando establezca definitivamente Su Reino sobre la tierra en el futuro cercano. Fíjese, además en el parecido entre ésta expresión y la palabra castellana "economía".

Ese sistema de administración a que hace referencia el texto citado arriba, está basado en reglas y reglamentos que evocan las normas y principios que tan eufóricamente se promueven hoy mediante las teorías más "vanguardistas" respecto al estilo de gerencia de la llamada era del conocimiento. Dicho más claramente: El sistema de organización y administración bíblicos está fundamentado en el trabajo en equipo; el tener un propósito claro (misión) y una meta a largo plazo (visión) que sean tanto comprendidas como apoyadas por todos los miembros de la organización; la reducción de burocracia; la flexibilidad y adaptabilidad frente a situaciones cambiantes; la planificación estratégica; la sensibilidad con el mercado; la toma de riesgos calculados; el desarrollar la capacidad de innovación; la ubicación estratégica y uso correcto de recursos; la segmentación del mercado como estrategia mercadológica; el invertir en capacitación del personal y fomentar el desarrollo individual ,el transferir conocimientos y aprovechar el capital intelectual, el pactar alianzas estratégicas; el medir y dar seguimiento a resultados; el mejorar procesos de manera continua; la dirección inteligente, así como muchos otros conceptos, métodos tan populares hoy en el management "moderno".

De hecho, ese sistema administrativo comenzó a gestarse a partir del año 33 de la Era Común, cuando Jesucristo crea la congregación cristiana, mientras Israel se encontraba dominada por el imperio romano y el clero religioso judío.

La administración patriarcal había dado paso a un tipo de gestión basado en el pacto de la ley en el año 1513 (a.C.) allá el monte Sinaí (Horeb). Esta a su vez había abierto paso en 1117 (a.C.) a una administración monárquica bajo reyes nombrados por profetas autorizados por Dios. En este modelo de gerencia, los administradores de los recursos domésticos de Israel combinaban sus estilos particulares de liderazgo con los preceptos y mandatos estipulados en el código de la ley. Se decía que los reyes que ocupaban la "alta gerencia" en éste período "se sentaban en el trono de Jehová"; así se mostraba el grado de poder y autoridad que poseían. Este tipo de gestión permaneció vigente hasta el año 607 (a.C.). En ese año el pueblo de Israel fue dividido y obligado a dispersarse, en lo que se conoce seguramente como "la diáspora".

La organización religiosa que había sido creada bajo la gestión del gerente Moisés continuaba usando el mismo modelo de administración basado en la ley. Por eso, durante todo el período que siguió al destierro del pueblo judío, y hasta el año 33 (E.C.), éste modelo religioso de administración dominó la vida de la época. Sin embargo, el sistema sacerdotal del Templo de Jehová, basado en la organización Teocrática degeneró en una religiosidad dogmática, basada más en tradiciones que en los principios contenidos en la esencia de la Torá o ley mosaica. Esto influyó también el la cultura "corporativa" del pueblo judío bajo la gestión imperial romana, en la que eran comunes gobernantes locales esbirros que se enseñoreaban sobre sus subalternos y hacían uso del poder y la influencia del puesto de dirección que ostentaban sin tomar en cuenta las necesidades espirituales, de desarrollo y de participación "de la gente que hacia el trabajo", del pueblo. Esto incluía al clero judío y sus tendencias religiosas de la época, los fariseos y los escribas.

Durante todo ese oscuro período, y hasta el nacimiento del "cristianismo" en el año 33 (E.), la jerarquía, la complejidad y la formalidad en las relaciones entre gobernantes y gobernados, entre el clero religioso y los fieles, constituyeron el modelo clásico de administración o procedimiento gerencial. Una gran cantidad de ritos, procedimientos y leyes inflexibles, ahogaban la vida de la gente. Una intrincada maraña clerical y política normaba la realización de cualquier tarea o diligencia ciudadana. Puede decirse entonces que, aunque en la época todavía no se conocía el término, había mucha burocracia.

Jesús: El Gran Agente de Cambio.

Por otro lado, el modelo de gestión incorporado por Jesucristo el día de Pentecostés planteó no sólo un "cambio de cultura corporativa" para Israel, sino para todo el mundo hasta nuestra época. Pudiera hasta afirmarse que el cambio estructural y filosófico que introdujo en la religión y cultura judías constituyó el primer caso de reingeniería en la historia. Los esquemas de pensamiento, de organización, de relación interpersonal, de supervisión, de desarrollo de recursos humanos, de planificación, y de administración sufrieron un cambio radical bajo los nuevos preceptos y principios implantados por el Hombre Más Grande de Todos los Tiempos, Jesús el Cristo.

No hay dudas respecto a que este personaje de vida efímera, pero de influencia eterna cambió los tiempos y las sazones. Para decirlo de otra manera, lo que Jesús hizo fue cambiar los paradigmas de la historia.

Por ejemplo, su Discurso de la Montaña o Sermón del Monte (Mateo 5-7), no sólo es una joya literaria o una conmovedora pieza oratoria, sino que además constituye un documento que sienta precedentes sin par respecto a adquirir innovadoras maneras de ver el mundo, la administración y las relaciones humanas. Sus enseñanzas, sin dudas hicieron tambalear las cimientes mismas de la cultura tradicional y obsoleta de su tiempo. De igual forma, su incisiva insistencia por el cambio de actitud , así como sus innovadores métodos y técnicas para relacionarse con la gente y hacer que dieran más de sí mismos, aún hoy causan un impacto extraordinario. Sus dichos y enseñanzas mueven al cuestionamiento del estatus quo mental y actitudinal de la gente.

Jesús no sólo fue un gran guía espiritual. También era un gran organizador. Dejó establecido un eficiente patrón de organización totalmente diferente al conocido hasta ese momento. Su punto de vista acerca del cambio organizacional era de ruptura (pensamiento sin barreras). Nótese por ejemplo esta mentalidad de cambio en la siguiente frase que expresara para referirse a la sustitución del sistema judío por la nueva estructura de organización cristiana:

"Nadie corta un remiendo de una nueva prenda de vestir exterior y lo cose en una vieja prenda de vestir exterior; pero si lo hace, entonces el remiendo nuevo se arranca, y además, el remiendo de la prenda nueva no hace juego con la vieja". (Lucas 5:36)

¿No es esto acaso un principio de la reingenieria?

Pero todavía hay más. Fíjese lo que sigue diciendo Jesús sobre re-ingenieria:

"Por otra parte, nadie pone vino nuevo en odres viejos; pero si lo hace, entonces el vino nuevo revienta los odres, y se vierte, y los odres se echan a perder. Pero el vino nuevo tiene que ponerse en odres nuevos".(Lucas 5:37-38).

Es más, Jesucristo hasta hace referencia a la parálisis paradigmática o resistencia al cambio, cuando asegura:

"Nadie que haya bebido vino añejo quiere el nuevo; por que dice: ‘El añejo es exquisito’". (Lucas 5:39).

También da ánimo en cuanto a la inquietud respecto al futuro que usualmente acompaña a los de cambio:

"Así que no os afanéis por el dia de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán" (Mateo 6:34, versión Reina-Valera Actualizada, 1989).

Jesús exhorta más bien a tener fe, es decir, la expectativa segura de las cosas venideras, aunque no se contemplen (Hebreos 11:1), y a hacer la parte que a uno le corresponde en el proceso. De esta manera tendremos éxito, no sólo para tener aguante en tiempos de cambio, sino para producir resultados de calidad que nos den mayor seguridad y permanencia:

".... Tal como ha sido tu fe, así suceda contigo...". (Mateo 8:13)

"...Conforme vuestra fe os será hecho" (Mateo 9:29, versión Reina-Valera Actualizada)

"Porque en verdad les digo: Si tienen fe del tamaño de un grano de mostaza, dirán a esta montaña: ’Transfiérete de aquí allá’, y se transferirá, y nada les será imposible".(Mateo 17:20)

"‘Si Puedes! Todas las cosas son posibles para uno si tiene fe!’". (Marcos 9:23)

"Por eso, nunca se inquieten ...Sigan buscando primero el reino y la justicia de [Dios], y todas las estas (otras) cosas les serán añadidas".(Mateo 6:31-33).

La influencia de Jesús como agente de cambio fue tan trascendental, que cambió radicalmente la manera de pensar de sus colaboradores, no solo de aquellos que trabajaron junto a él durante su gestión de tres años y medio como organizador y líder de la empresa del cristianismo, sino también en aquellos que vivieron décadas y hasta siglos después. Todos se convirtieron a sí mismos en agentes de cambio como su maestro.

Un ejemplo vivo de esto es la manera como Saulo de Tarso (Apóstol Pablo) enfoca el tema del cambio. En una de sus famosas cartas, contenidas en el Nuevo Testamento, Pablo describe con asombrosa exactitud la actitud correcta hacia el cambio y la mejor manera de cambiar. Dijo:

"Y cesen de amoldarse este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente..." (Romanos 12:2)

Si comparamos esta exhortación con el esfuerzo actual de cambio cultural, tanto en lo organizacional como en lo actitudinal en las empresas modernas, no nos queda más que admitir que si éstas últimas no aplican el principio contenido en esta frase bíblica, estarán haciendo intentos fallidos por lograr resultados duraderos de cambio. La verdad contenida en las palabras de Pablo (quien se inspira en el enfoque del cambio verdadero que enseño Jesucristo, es impresionantemente simple: el verdadero cambio se produce desde adentro hacia afuera.

Para las organizaciones, esto significa que hasta que no hay conciencia interna de la necesidad de cambio por parte de la alta gerencia, es decir, "cambio de mentalidad administrativa", como lo plantea E. Deming, el cambio no se produce. Hay que tomar la responsabilidad de retar el pensamiento experto que dice que " si la manera como todo ha funcionado hasta ahora, como está diseñada la estrutura de la empresa, la forma como operan los procesos, los productos y servicios que se ofrecen a los clientes, los métodos de supervisión y relaciones laborales con los empleados, los métodos y políticas, como tratamos a los cliente, está todo funcionando bien; ¿por qué cambiar?.

Para la organización, eta clase de resistencia al cambio representa lo que Pablo menciona de "amoldarse a este sistema de cosas". Si la organización quiere cambiar, tiene que "transformarse rehaciendo su mente", estableciendo una nueva filosofía gerencial que promueva una nueva misión o propósito que de sentido al esfuerzo, una nueva visión que fije la dirección y la meta a largo plazo, y sobre todo nuevos valores o declaración de principios que sean modelados o exhibidos por los líderes. Significa aceptar el compromiso de cambiar y transformar la organización desde dentro hacia afuera.

Para los individuos, las palabras citadas en Romanos 12:2 significan que a menos que uno esté dispuesto a modificar su viejo patrón de pensamiento, así como las creencias y esquemas de actuación que forman parte de nuestro paradigma, sustituyendo dicho patrón por nuevos valores, actitudes y principios que estén acordes con los de la organización de uno; a menos que se de dicha transformación interna, se insiste inclusive en teorías de nuestro tiempo, no habrá manifestación externa de cambio duradero.

Una vez más queda demostrada la exactitud bíblica en asuntos del management.

El Trabajo en Equipo

Durante mucho tiempo las organizaciones buscaron fórmulas para aumentar la eficiencia. Probaron distintos tipos de estructuras, métodos y técnicas para lograr mayor productividad. Pero todos los esfuerzos intentaban aumentar el rendimiento basándose el individuo. Por eso hace 50 años se podía afirmar que las organizaciones estaban compuestas por individuos.

Sin embargo, la historia está llena de fracasos de organizaciones que no pudieron funcionar con éxito a pesar de que hicieron todo los esfuerzos por reunir el mayor número de súper estrellas. Lo que descubrieron fue que aunque el talento individual es indispensable para el éxito de cualquier empresa, las organizaciones, ese talento no se estaba utilizando totalmente o es estaba desperdiciando.

Fruto del auge de la competitividad en una "aldea global" y del factor decisivo que representa la utilización inteligente del capital humano en ese ambiente, las empresas se dieron cuenta que se necesitaba un cambio de mentalidad respecto al uso de su recurso más preciado: el recurso humano.

"Hoy existe un acuerdo casi universal sobre cuál es el cambio que se necesita. El factor decisivo es una participación reforzada de todos los miembros de la organización. Este cambio va al fondo mismo del trabajo en equipo", dicen Robert Blake y Jane Mouton, expertos en el tema , autores de la cuadrícula gerencial y de varios libros sobre liderazgo y trabajo en equipo.

La conciencia de que los individuos se comportan de manera distinta cuando trabajan en un grupo a como lo hacen cuando se hallan solos, ha sido el punto central del mejoramiento del comportamiento organizacional y del logro de alta productividad en muchas empresas. Por eso hoy, en la mayoría de las organizaciones modernas la mayoría del personal trabaja en equipo, y casi no hay nadie que trabaje completamente aislado de los demás. Están fortaleciendo la participación proporcionándoles a los miembros de su personal, no solo las habilidades esenciales y la motivación apropiada para participar de forma responsable, unificada y comprometida, sino ofreciéndoles la oportunidad de aportar de manera innovadora y creativa a la mejor administración de la empresa.

¿Qué tiene la Biblia que decir respecto al trabajo en equipo?

Primero tenemos que recordar los fundamentos del concepto.

Un equipo efectivo es un grupo de personas trabajando juntas hacia el logro de una tarea común. Implica efectiva comunicación entre los miembros, coordinación de esfuerzos y cooperación interpersonal en la realización de las tareas. También es necesario que compartan una misma visión, se distribuyan equitativamente las responsabilidades y se reconozcan los éxitos alcanzados. Se necesita empatía y solidaridad, así como organización y normas claras que sean respetadas por todos.

Todos estos aspectos están contenidos en el modelo de organización que Jesús introdujo hace casi 2,000 años, y que se describe en detalle en la Biblia. De manera que otra vez las Escrituras se anticipan a la sabiduría humana al exponer con sobrada anterioridad los "secretos" de la eficiencia que se deriva de trabajar en equipo.

Un hecho impresionante que encontramos al estudiar el relato bíblico sobre el nuevo tipo de organización que Jesús creó es que el modelo de trabajo que se describe no se afana por reunir "super estrellas" que logren grandes resultados. La organización que fundó Jesús y que desarrollaron los primeros cristianos se constituyó de gente corriente, humilde y sin muchas letras, pero conscientes de su necesidad de aprender y con disposición de participar. La Biblia misma afirma por qué Jesús escogió este tipo de personas para demostrar la efectividad de su modelo de gestión participativa:

"...porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales, y las has revelado a los pequeñuelos" (Mateo 11:25)

"Porque una cosa necia de Dios, es más sabia que los hombres, y una cosa débil de Dios es más fuerte que los hombres.

"...no muchos sabios según la carne fueron llamados, no muchos poderosos, no muchos de nacimiento noble, sino que Dios escogió las cosas necias del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios escogió las cosas débiles del mundo, para avergonzar las cosas fuertes...para que nadie se jacte a la vista de Dios. (1 Corintios 1:25-27,29)

La Biblia, es la fuente de sabiduría Divina, así que contiene información útil para cualquier humano, no importa su condición o nivel intelectual, social o académico. Por eso es posible encontrar en sus páginas consejo edificante y preciso respecto a la mejor manera de lograr un buen trabajo en equipo y el involucramiento de la gente en el trabajo.

Planificación

En 1 Corintios 14:33,40 se establece la planificación y la organización como factores vitales para el buen desenvolvimiento de las tareas del equipo. Allí se hace énfasis en que todo lo se haga en la organización deberán efectuarse "por arreglo". De hecho, este elemento reducirá la ocurrencia de conflictos, la pérdida innecesaria de tiempo, las improvisaciones, y otros males que acontecen frecuentemente en las organizaciones.

Manejo de conflictos y comunicación

Otro aspecto sobre el que amonesta la Biblia es en cuanto a las disensiones y disputas que pudieran existir o surgir en la organización. Esto es muy común en las organizaciones burocráticas, en las que la complejidad de su estructura y los vicios culturales fomentan la competencia entre departamentos y entre individuos, los cuales juegan para su propia ganancia sin tener en cuenta el grado de interdependencia que los une. A veces los objetivos no son compartidos o son incompatibles entre individuos o unidades, y no comparten un lenguaje común que permita el entendimiento mutuo. Producto de esta disensión, se rompe la unidad organizativa y los resultados son pobres y de poca calidad.

1 Corintios 1:10-11 insta a ‘hablar de acuerdo’ y a estar "aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar". Mediante la ilustración de un cuerpo humano perfecto, muestra se claramente que la unidad y la cooperación son elementos necesarios para lograr los mejores resultados como equipo. Por eso se anima a todos los miembros de la organización, prescindiendo del puesto que ocupen o la tarea que realicen, a desplegar interés unos con otros. Se hace énfasis en que una cooperación armoniosa de esa índole da a entender un arreglo ordenado de un equipo efectivo.(1 Corintios 12:12-26).

Es importante que se preste atención a este consejo antiguo, porque en su esencia se encuentra la clave de lo que le cuesta tanto trabajo a las organizaciones hoy en día: trabajar juntos en unidad de propósito y en la misma dirección.

El modelo de organización que Jesús fundó en el año 33 (E.C.) está basado en el trabajo en equipo. Aunque está administrada bajo un orden Teocrático (gobierno por Dios), en el que Jesucristo se considera la cabeza gerencial, cuenta sin embargo con una estructura ejecutiva en la que un equipo de personas se encargan de la administración de los asuntos estratégicos, mientras otros sub equipos interfuncionales supervisan los asuntos administrativos y operativos. Hay que decir que una persona no pertenecía a un equipo en particular, sino que colaboraba y a veces intercambiaba o rotaba responsabilidades con otras funciones de la organización. En cada localidad remota donde operaban unidades de la organización un comité local tenia su cargo todos los asuntos administrativos, mientras que la provisión de políticas y estrategias seguían bajo la responsabilidad del Cuerpo Gobernante, que en ese entonces estaba constituido por los Apóstoles de Jesús que aun vivían. La congregación cristiana verdadera de hoy sigue funcionando bajo los mismos principios que Ud. ha podido considerar en este trabajo.

Tanto en el libro de los Hechos de los Apóstoles, como en las Cartas Apostólicas de las Escrituras Griegas Cristianas, puede Ud. observar qué tipo de organización flexible, adaptable, innovadora e integradora era el modelo de management de la congregación cristiana del primer siglo. Sin dudas un buen ejemplo de que trabajar en equipo funciona!

El mejor de los manuales de Management

Como Ud. ha podido observar, la Biblia tiene mucho que decir en cuanto a la mejor manera de gerenciar. Sus registros y consejos han resultado impresionantemente exactos, a pesar de la lejanía en el tiempo en que fueron escritas sus páginas .

Recuerde, sin embargo, que este libro impresionante no fue escrito con el propósito expreso de tratar temas científicos ni , para nuestro caso, gerenciales; mas indudablemente que su consulta no sólo edifica de forma estimulante, sino que además orienta y provee la sabiduría práctica necesaria para la aplicación de principios y consejos que con seguridad plena no pueden fallar.

¿ Por qué es posible tal exactitud?

De nuevo la respuesta es impresionantemente simple: Porque es la Palabra inspira de Dios, y El no puede mentir.(1 Timoteo 3:16; Tito 1:2).

Toda persona objetiva y con espíritu de investigación, debería considerar la Biblia como una herramienta confiable de consulta y estudio. Por eso lo animo a examinar con su propio ejemplar de la Biblia las evidencias aquí planteadas, para que pruebe por sí mismo la veracidad de la información y la exactitud de los datos presentados. Sin duda sacará mucho provecho de este ejercicio, con el consiguiente beneficio de que seguro se animará a continuar la lectura regular de su contenido.

Finalmente, quisiera reiterar la afirmación con que inicié este trabajo: mientras más me relaciono con los conceptos del management, más aprecio la Biblia. La razón es obvia: Es uno de los mejores manuales sobre gerencia que he podido encontrar.

Aclaración

Este Blog no tiene fines de lucro, ni propósitos comerciales, el único interés es compartir los gustos y las preferencias de su autor, con personas afines. Julio Carreto. Predicador