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ESTRUCTURA DE LA BIBLIA

Hay tres divisiones en el Antiguo Testamento hebreo: Ley, Profetas y Escrituras. Esta división triple se refleja en pasajes del Nuevo Testamento como Mateo 5:17; Lucas. 16:29 y Lucas. 24:41.

Tradicionalmente la Biblia hebrea contenía solamente veinticuatro libros distribuidos así:

I. Ley (Tora)

1. Génesis
2. Éxodo
3. Levítico
4. Números
5. Deuteronomio

II. Profetas (o Nebhim)

Primeros
1. Josué
2. Jueces
3. Samuel (1, 2, un solo libro)
4. Reyes (1, 2, un solo libro)

Posteriores
5. Isaías
6. Jeremías
7. Ezequiel
8. Los doce (Profetas Menores)

III. Escrituras (O Kethubhim)

Poéticos
1. Salmos
2. Proverbios
3. Job El Megilloth (pronúnciese mijiloz)
4. Cantas de los Cantares
5. Rut
6. Lamentaciones
7. Eclesiastés
8. Ester

Históricos
9. Daniel
10. Esdras-Nehemías
11. Crónicas (1, 2, un solo libro)

Estos 24 libros de la Biblia hebrea corresponden a los treinta y nueve de nuestro Antiguo Testamento.

El número se altera principalmente al dividir los profetas menores en doce libros separados y al dividir (en dos cada uno) Samuel, Reyes, Y Crónicas. Esdras- Nehemías también se separan en dos libros.

El orden que usualmente conocemos es:

I. Pentateuco
1. Génesis
2. Éxodo
3. Levítico
4. Números
5. Deuteronomio

II. Historia
1. Josué
2. Jueces
3. Rut
4. 1 y 2 Samuel
5. 1 y 2 Reyes
6. 1 y 2 Crónicas
7. Esdras
8. Nehemías
9. Ester

III. Poesía
1. Job
2. Salmos
3. Proverbios
4. Eclesiastés
5. Cantares

IV. Profetas Mayores
1. Isaías
2. Jeremías
3. Lamentaciones
4. Ezequiel
5. Daniel

V. Profetas Menores
1. Oseas
2. Joel
3. Amos
4. Abdías
5. Jonás
6. Miqueas
7. Nahum
8. Habacuc
9. Sofonías
10. Hageo
11. Zacarías
12. Malaquías

VI. Evangelios
1. Mateo
2. Marcos
3. Lucas
4. Juan

VII. Historia
1. Hechos

VIII. Cartas a Cristianos
1. Romanos
2. 1 y 2 Corintios
3. Gálatas
4. Efesios
5. Filipenses
6. Colosenses
7. 1 y 2 Tesalonicenses
8. 1 y 2 Timoteo
9. Tito
10. Filemón
11. Hebreos
12. Santiago
13. 1 y 2 Pedro
14. 1, 2, y 3 Juan
15. Apocalipsis

En cuanto al Nuevo Testamento pudiéramos considerarlos de la siguiente manera:

  • Mateo hasta Juan: La vida de Jesús.
  • Hechos: Como llegar a ser un Cristiano.
  • Romanos hasta Judas: Como vivir como Cristianos.
  • Apocalipsis: Como terminar la carrera como Cristianos Vencedores
El memorizar esta información nos ayudara a poder darnos una idea de lo que cada uno de estos libros enseñan a la humanidad.

DAR

En cuanto a la práctica de dar, la Biblia enseña que es importante ser generoso y compartir con los demás, especialmente con los necesitados.

Algunos versículos bíblicos que hablan sobre la importancia de dar incluyen:

"Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida buena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes" (Lucas 6:38).

"Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría" (2 Corintios 9:7).

"Den a todo el que les pida, y si alguien les quita lo que es suyo, no se lo reclamen" (Lucas 6:30).

"El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado" (Proverbios 11:25).

"Vendan lo que tienen y denlo en caridad. Háganse bolsas que no envejezcan, un tesoro en los cielos que no se agote, donde no se acercan los ladrones ni roe la polilla" (Lucas 12:33). 

La Biblia enseña que dar es una forma de demostrar amor y generosidad hacia los demás, y que Dios recompensa a aquellos que dan con alegría y generosidad.

¿Cuáles son los Diez Mandamientos?

En el Antiguo Testamento vemos que Dios quiso establecer un pacto con el pueblo de Israel. Quería bendecir a este pueblo y glorificarse por medio de ellos. Como todo pueblo y toda nación en este mundo, Israel necesitaba estructura y orden. Una de las formas como Dios proveyó esto fue estableciendo lo que hoy conocemos como los Diez Mandamiento.
Dos meses después de haber salido de Egipto, Israel llegó al lugar en el desierto donde está el Monte Sinaí. Durante tres días Dios ordenó a Moisésa preparar el pueblo porque quería descender sobre ellos y establecer su pacto. Cuando el pueblo estuvo listo para estar en su presencia, Dios se manifestó en forma de fuego. Dice el capítulo 19 de Éxodo que el monte entero estaba cubierto en humo y temblaba violentamente. El pueblo, asustado, estaba abajo del monte con Moisés y Aarón frente a ellos, esperando escuchar lo que Dios iba a decir. Ese día Dios estableció la lista de reglas que hoy conocemos como los Diez Mandamientos.
Dios también los escribió en dos tablas y se los dio a Moisés.
Los diez mandamientos tratan con la relación entre Dios y el pueblo y las relaciones interpersonales. En ellos Dios establece las bases para la adoración, la conducta del individuo en todas las áreas de su vida, y la justicia.
La historia de los acontecimientos de ese día en el Monte Sinaí empieza en Éxodo 19. Los Diez Mandamientos se encuentran en Éxodo 20 y los capítulos 21 al 23 proveen más detalles, junto con otras leyes, sobre los requisitos de Dios para Israel.
Los Diez Mandamientos son:
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas (Éxodo 20:2-3)
"Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo. No tengas otros dioses además de mí.

Ya en Génesis Dios ha revelado que es el único. 
2. No harás ídolos (Éxodo 20:4-6)
(No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Por el contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones."
Si solo hay un Dios, pues no debemos inclinar nuestros corazones a la idolatría.
3. No pronunciarás el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7).
"No pronuncies el *nombre del Señor tu Dios a la ligera. Yo, el Señor no tendré por inocente a quien se atreva a pronunciar mi nombre a la ligera."

Uno de los salmos dice que solo los enemigos de Dios toman su nombre en vano. 
4. Santificarás el día del Señor (Éxodo 20:8-11).
"Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo." 

Este trata con la adoración a Dios. 
5. Honrarás a tu padre y a tu madre (Éxodo 20:12).
"Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios."  Es el primer mandamiento con una promesa.

6. No matarás (Éxodo 20:13).
"No mates."  En otras palabras, tenemos que respetar la vida de los seres humanos que Dios creó

7. No cometerás actos impuros (Éxodo 20:14).
"No cometas adulterio."  La imoralidad sexual se manifiesta de varias formas y como aprendemos en el nuevo testamento, empieza en el corazon.

8. No robarás (Éxodo 20:15).
"No robes."  Va de acuerdo con el mandamiento 10. 

9. No dirás falsos testimonios ni mentirás (Éxodo 20:16).
"No des falso testimonio en contra de tu prójimo."  Si Dios es verdad, pues la mentira no puede tener lugar en su reino.

10. No codiciarás los bienes ajenos (Éxodo 20:17).
"…ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca."  Esto es algo que lleva a una variedad de pecados.

El gran mandamiento (Mateo 22:34-40).
Vemos en el Nuevo Testamento que en una ocasión unos fariseos, expertos en la ley, quisieron poner en prueba a Jesús y avergonzarlo públicamente al confrontarlo con la siguiente pregunta: ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

Jesús respondió: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas."
Con esta respuesta sabia Jesús simplifica la ley de Dios al enfocarse en lo que esencialmente motiva al ser humano a actuar: La condición del corazón. La persona que verdaderamente ama a Dios nunca podrá confesar a otros dioses, ni adorar ídolos, ni tomar el nombre de Dios en vano, ni dejar de apartar tiempo durante de la semana para adorarle y darle las gracias por su bondad y amor hacia nosotros. Igualmente, la persona que ama a su prójimo como así mismo le mostrara respeto, honor y valor. Las personas que tienen su corazón lleno de odio y de pecado se sienten más cómodas rechazando a Dios completamente y no tienen la capacidad de respetar al prójimo. Así que el amor, de acuerdo a Jesús, es lo que nos permite cumplir con los requisitos de Dios. Vivir en amor es vivir en rectitud. No hay condena contra el amor.

¿Quién Decidió que Libros Deberían Incluirse en el Nuevo Testamento?

Muchas personas de la “alta crítica” alegan que los libros del Nuevo Testamento fueron “alterados”, otros “escondidos o sacados” o que fueron escogidos por Constantino o por Roma y ellos decidieron cuales eran inspirados y cuáles no lo eran. Estos argumentos provocan una herida mortal no solo a la autenticidad y confiabilidad a los evangelios, sino al mismo evangelio de Cristo y a la inspiración de la Biblia. ¿Quién estableció la línea divisora entre lo “inspirado” y lo “no inspirado o apócrifo”? ¿Quién decidió que libros debían incluirse en el Nuevo Testamento?

canon, libros, nuevo testamentoEl emperador pagano/cristiano Constantino ha sido blanco de muchas acusaciones en cuanto a su papel en la cristiandad primitiva. Pero no existe evidencia sustancial, ni evidencia histórica que Constantino decidió escoger los libros que forman el Nuevo Testamento. Tampoco existe evidencia de que durante los primeros cien años de la cristiandad haya habido discusión alguna con respecto a que libros o documentos cristianos debían leerse como parte del culto de la iglesia. Mientras los apóstoles estuvieron con vida ofreciendo dirección a la iglesia, no hubo cuestiones ni debates en cuanto a la inspiración de los evangelios u otras cartas escritas por Pablo.

Pero todo cambió cuando llego una persona llamada Marción, un armador de barcos y este publicó un “canon”, o lista de libros aprobados. Marción rechazaba el Antiguo Testamento junto con el judaísmo. La lista publicada se dividía en dos partes: “El Evangelio” (versión “corregida” de Lucas) y “El Apóstol” (versión asimismo “corregida” de las epístolas de Pablo). La ola de dudas, debates y divisiones tomó a la primitiva iglesia cristiana en los años subsiguientes. Muchas personas publicaron sus propias listas de “libros inspirados” y crearon una serie de divisiones en los primeros cristianos. “Es interesante constatar que no se publicó sino hasta el año 367 d.C., después del tiempo de Constantino, un canon que contuviese exactamente la misma lista de libros que se encuentran en el Nuevo Testamento tal como lo conocemos hoy día”

Muchos alegan de que esto es prueba de que los libros de hoy día que forman del Nuevo Testamento, no son totalmente confiables, pero esto ignora varios puntos sobresalientes. En los primeros años, no hubo objeción en cuanto a los 4 evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), ni al libro histórico de Hechos, ni a las 13 cartas de Pablo. Todas las listas incluían los arriba mencionados, menos la lista de Marción.

Solo hubo algunos libros los cuales encontraron dura la entrada en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el libro de Hebreos4. El autor no se identifica en ninguna parte del libro, pero se acepta generalmente por muchos eruditos modernos y por los primeros cristianos que su autor fue probablemente Pablo. Otro libro que obviamente trajo debates fue el de Apocalipsis. Este libro fue usado por muchas personas por su alto contenido simbólico para así sostener sus propias ideas. Esto causó muchos problemas. Se cuestionó su autor, al igual que Hebreos. El lenguaje del Apocalipsis es diferente al del evangelio de Juan y surgió la pregunta de que si eran el mismo autor. Pero se terminó incluyéndolo y se aceptó que provenía de Juan el apóstol de Patmos, siendo así un libro totalmente confiable. Luego, los libros más cortos como Santiago, las epístolas de Pedro y Juan y el libro de Judas no generaron debate alguno. Algunas veces fueron omitidos, pero esto puede ser causa de su brevedad.

Pero hubo también otros libros que “casi” lograron su lugar en el canon del Nuevo Testamento. Por ejemplo, hubo dos libros que generaron favor y popularidad entre los primeros cristianos: “El pastor Hermas y Didajé”. El primero (El pastor Hermas), contenía visiones del profeta cristiano Hermas. Pero no se incluyó. La obra Didajé significa literalmente “La enseñanza” y era como un “manual de iglesia” de la iglesia cristiana primitiva. Hubo otros libros que también fueron rechazados con unanimidad como la epístola de Bernabé, el que acompaño a Pablo en sus viajes misioneros. Esto se probó ser totalmente falso.

Otro libro fue el de 1 Enoc, que contenía muchas visiones. El libro fue aceptado por los cristianos de Etiopía. Pero cuando se llevo al consenso de los cristianos, no hubo apoyo para incluir a ninguno de los libros mencionados arriba dentro del canon del Nuevo Testamento. Estos libros fueron escritos en tiempos posteriores a los evangelios y a las cartas de Pablo (con excepción de 1 Enoc) y por lo tanto no eran muy confiables ya que había muchas tendencias al gnosticismo.

Ahora, hay una diferencia entre esos libros mencionados arriba en el presente artículo y los apócrifos como Judas, María, Felipe, Tomás y otros, los cuales se conocen como los evangelios Nag Hammadi. Estos libros fueron rechazados por la mayor parte de los cristianos porque no concordaban con los evangelios, los cuales fueron escritos con anterioridad.

pergaminos, canon, nuevo testamentoAhora volvemos a la pregunta mencionada anteriormente, ¿Qué papel tuvo Constantino en la decisión de los libros del Nuevo Testamento? Constantino no escogió los libros que debían pertenecer al canon del Nuevo Testamento, ya que los primeros cristianos habían hecho una línea divisora, aunque trajo debates y divisiones. Diocleciano (284-305), destruyó gran parte de los primeros libros o documentos cristianos, ya que su meta era extirpar al cristianismo. Cuando Constantino (313-337) llegó al poder, habían pocas copias del Nuevo Testamento. Esto provocó automáticamente órdenes de Constantino hacia los eruditos para que hicieran copias del Nuevo Testamento. Pero, Constantino no influyó en ningún erudito o cristiano en las decisiones de cuales libros formarían parte del canon del Nuevo Testamento. Cuando comenzaron a circular copias de la Biblia en tiempos de Constantino, ya todos los cristianos y los dirigentes de la iglesia estaban de acuerdo en que Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, las 13 cartas de Pablo, Hebreos, Santiago, las epístolas de Pedro, Judas y el Apocalipsis debían formar parte del canon del Nuevo Testamento. Por lo tanto el argumento de que Constantino, Roma u otras personas influyeron o “adulteraron” la Biblia, es completamente falso.

En conclusión, las decisiones que tomaron los primeros cristianos de los libros que formarían parte del Nuevo Testamento fue completamente sabia. Aunque hubo ciertos debates con respecto algunos libros, la mayoría de los 27 libros fueron ampliamente aceptados como inspirados. Pero la mejor evidencia de que los libros del Nuevo Testamento son totalmente confiables es su evidencia interna. Una lectura cuidadosa de cada uno de ellos presenta un cuadro espectacular de la obra de Cristo en la tierra, en el cielo en el momento de su ascensión y en el futuro cuando vuelva por segunda vez. Creo que esa es la mejor evidencia disponible hoy día.

Apóstoles, los doce amigos íntimos de Jesús

Lucas 6:12-19

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

Comentario del Evangelio Lucas 6:12-19

Luego de varias jornadas sabáticas en las sinagogas, con la participación de muchos asistentes donde lo que expone Jesús como verdad causa ira e irrita a los escribanos y fariseos, quienes están con una ofuscación tenaz y persistente que les impide ver la realidad o razonar sobre ella, Jesús sube a orar a la montaña.

El silencio de la montaña, especialmente de la noche, es un lugar muy apropiado para el encuentro con Dios, así también lo hizo Moisés, así lo hace Jesús, para reflexionar con su Padre, por eso va una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Jesús, al elegir a estos doce amigos íntimos como sus discípulos, establece los cimientos del nuevo Israel o pueblo de Dios. Ahora estos discípulos, acompañaran y aprenderán el modo de vida de su maestro, y le darán su apoyo, le tendrán fe, le entregarán su adhesión total, para luego ser los apóstoles, que como enviados han de continuar la misión entregada por Jesús.

Pero luego, estos doce no serán los únicos discípulos, ya que al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. El nuevo pueblo de Dios no estará formado ya por sólo judíos; también los paganos formarán parte de él.

Jesús en la montaña pasó toda la noche en oración con Dios, algo que el hacía permanentemente, retirarse a orar durante la noche y en el monte. Este es el ejemplo más difícil que tenemos, ¿Cuántas noches la hemos pasado en vela orando?, tal vez en alguna oportunidad muy especial, pero no como algo habitual, mi padre me cuenta que desde niño hacían seguidas jornadas de visitas nocturnas de oración toda la noche frente al santísimo, hoy la vigilias, son ocasiones muy especiales.

Debemos dejar de hacer muchas cosas por Dios, para orar y darle a El tiempo que le corresponde, esta debe ser una exigencia mínima de nuestro corazón. Es esto lo que nos enseña nuevamente Jesús en este Evangelio, es preciso dedicarse a la oración en ciertos momentos del día, a la reflexión y a la meditación de la Palabra de Dios de un modo consciente, profunda e intensamente.

Este fragmento del evangelio concluye que los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

El simple acercamiento físico a Jesús, les daba paz y alivio para sus dolencias, sean esta físicas o espirituales, y Jesús los hacia con todos y con todo tipo de personas, a ninguno le preguntaba si era judío, de otra región o lo que hacía, solo si tenían fe. Jesús, es un loco de amor por los hombres y por nosotros lo da todo.

APÓSTOLES

Apóstoles, según su etimología, es palabra que viene del latín, “apostolus”, a su vez esta viene del griego apostolos y su significado es: uno que es enviado. También apóstol es un mensajero autorizado para representar a quien lo envía.

Para nosotros, así es como esta en el Nuevo Testamento, entendemos por los seguidores de Jesucristo y que comunican su Evangelio, y precisando nos referimos a la comunidad de los doce discípulos mas íntimos de Jesús, escogidos durante su vida pública, pero. Estos son llamados discípulos hasta la Ascensión, y después se les llama siempre Apóstoles.

Los Apóstoles fueron ordenados por Jesús en la Ultima Cena como sacerdotes y recibieron de El la comisión de predicar el Evangelio en todo el mundo (Mateo 28:19-20). Todos lo abandonaron ese mismo día, cuando unos de entre ellos, Judas, lo traicionó. Mas tarde fueron testigos de la Resurrección de Jesús y en Pentecostés recibieron poder para entender y actuar según el Evangelio. Judas fue remplazado por Matías como Apóstol.

Los Apóstoles son los primeros pastores de la Iglesia, bajo Pedro, el jefe de los Apóstoles. Ellos a su vez eligieron a otros pastores, dando así comienzo la sucesión apostólica que es uno de los signos de la verdadera Iglesia.

Se sostiene que en total los discípulos fueron setenta y dos, pero se desconoce el antecedente de quienes fueron en total, con excepción de Bernabé, Matías, Cefa y Jacobo.

JUAN, el discípulo amado

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Juan 19:25-27

Juan, "el discípulo amado", autor del Cuarto Evangelio, tres Cartas, y el Apocalipsis. Pescador de Betsaida, hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "hijo del trueno", participó con Pedro y Santiago de los episodios más significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho del Señor (por ello es llamado en griego "Epistehios": el que está sobre el pecho). Estuvo con María "junto a la cruz" (Juan 19:25-27), y fue testigo junto a Pedro del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Juan 20:8). Los Hechos lo nombran nuevamente junto a Pedro, y  Pablo los menciona "considerados como columnas" (Gálatas 2:9). Es llamado "el Teólogo" por la profundidad de su Evangelio, que difiere en no pocos aspectos de los sinópticos.

Fuentes muy antiguas (algunas legendarias) señalan que vivió primero en Antioquía y luego en Éfeso. Ireneo, hacia 175, escribe: "Juan, el discípulo del Señor, el mismo que descansó sobre su pecho, publicó también el evangelio cuando se encontraba en Éfeso". Luego viajó a Roma, donde por orden del emperador Domiciano, fue echado (ya cerca de los noventa años de edad) al aceite hirviendo cerca de la Puerta Latina (lo que dio origen a una fiesta, hoy suprimida del Calendario Romano: "San Juan delante de la Puerta Latina", que se celebraba el 6 de mayo como memoria del "martirio" del apóstol); salió indemne del suplicio y fue deportado a la isla de Patmos, donde el Apocalipsis, y murió a finales del siglo I.

PEDRO, la piedra sobre la cual se edifica la Iglesia

Jesús les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Mt 16:15-18

Pedro figura en primer lugar en todas las enumeraciones de Apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, y tiene entre los Doce, un lugar absolutamente singular, siendo protagonista de numerosos episodios en el Evangelio.

Por ello, tenemos abundantes datos acerca del pastor de los Apóstoles; y a los que figuran en los Evangelios, los Hechos y las Cartas apostólicas, hay que sumar, asimismo, los que nos dan la tradición y la leyenda (especialmente los "Hechos de Pedro", apócrifo del siglo II, y los "Hechos de Pedro y Pablo", del siglo V), que han aportado lo suyo para dar como resultado una abundante y variada iconografía.

Pedro, con su hermano Andrés y los hijos de Zebedeo, era pescador en Betsaida de Galilea.

Como sabemos, el nombre de Pedro era Simón, y Jesús se lo cambió por Cefas, es decir, "piedra" sobre la cual se edifica la Iglesia.

Entre todos los episodios en los que Pedro aparece, indudablemente ha prevalecido aquel en el que Jesús le promete "las llaves del reino de los cielos" (Mateo 16:19).

La leyenda le atribuye a Pedro una curación milagrosa en favor de Simón el Mago, mordido por una serpiente.

Una tradición antiquísima y bien documentada señala que Pedro estableció su sede en Roma, donde sufrió el martirio en tiempos de Nerón. Fue condenado al suplicio de la cruz, pero considerándose indigno de ser crucificado como su Maestro, pidió ser clavado cabeza abajo.

Aunque no es segura la tradición que señalaba que Pedro y Pablo compartieron la misma prisión, sí se sabe que ambos murieron mártires en Roma prácticamente para la misma época (hacia el año 67).

FELIPE, “Muéstranos al Padre”

El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Juan 1:43-45

El apóstol Felipe figura en quinto lugar en las listas de los Doce.

El Evangelio señala expresamente que "era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro" (Juan 1:44). Esa circunstancia, sumada al hecho de que Andrés y él son los únicos apóstoles que tienen nombres griegos, y la intercesión conjunta de ambos por los griegos que querían ver a Jesús (Juan 12:21-22), hace suponer a algunos autores que Felipe y Andrés eran parientes o amigos.

Tiene varias intervenciones significativas en el Cuarto Evangelio además de las mencionadas. Juan relata el llamado a Felipe y cómo éste, a su vez, invita a Natanael a conocer a Jesús (Juan 1:43-51), menciona también la participación del apóstol en la multiplicación de los panes (Juan 6:5-11), y relata su intervención "muéstranos al Padre" durante el discurso de la Última Cena (Juan 14:8); este último texto integra el Evangelio de su fiesta, compartida con Felipe, que se celebra el 3 de mayo.

Pero luego de su mención junto a los demás apóstoles en la espera de Pentecostés, no vuelve a ser nombrado, y nada sabemos a ciencia cierta acerca de su vida.

La tradición lo presenta como evangelizador de Frigia o Escitia, situando su tumba en Hierápolis. Una leyenda cuenta que los paganos querían obligarlo a hacer un sacrificio a una estatua de Marte, pero un dragón, colocado bajo el pedestal, mata con su aliento al sacerdote que ordena el sacrificio y a dos soldados. Felipe, apiadado de ellos, pone en fuga al dragón y resucita a los tres muertos. La tradición cuenta asimismo que murió crucificado tras haber sido lapidado.

BARTOLOME (Natanael)

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Juan 1:49

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Juan 1:45-49

Uno de los doce apóstoles, mencionado sexto en tres de los Evangelios (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:14) y séptimo en Hechos 1:13.

El nombre (Bartholomaios) significa “hijo de Talmai” (o Tholmai) que es un antiguo nombre hebreo, llevado por el Rey de Gessur cuya hija era esposa de David (2 Reyes 3:3). Esto demuestra, al menos, que Bartolomé era un descendiente hebreo, esté puede haber sido su genuino nombre propio o simplemente añadido para distinguirlo como el hijo de Talmai. Fuera de las instancias referidas, no ocurre otra mención de su nombre en el Nuevo Testamento. Nada más es sabido acerca de su vida con certeza. Sin embargo, muchos eruditos lo identifican con Natanaél (Juan 1:45-51; 21:2). Las razones de esta suposición es que Bartolomé no es un nombre apropiado para un apóstol; que el nombre nunca aparece en el cuarto Evangelio, mientras que Natanaél no es mencionado en las sinópticas; que Bartolomé es un nombre emparejado con Felipe en los evangelios de Mateo y Lucas, y encontrado al lado suyo en el evangelio de Marcos, que concuerda bien por el hecho demostrado por San Juan, que Philip era un viejo amigo de Natanaél y lo guió hacia Jesús; que la llamada de Natanaél, mencionada con el llamado de distintos apóstoles, parece que lo marca para el apostolado, especialmente desde que la completa y bella narrativa nos guíe hacia un desarrollo importante; que Natanaél era de Galilea donde Jesús encontró a la mayoría sino a todos los Doce Apóstoles; finalmente, que en la ocasión de la aparición del Salvador a orilla del Mar de Tiberias, Natanaél es encontrado presente, junto con algunos apóstoles que están nombrados y dos no nombrados discípulos de Jesús , que eran probablemente apóstoles (la palabra “apóstol” no se encuentra en el cuarto Evangelio y “discípulo” de Jesús ordinariamente significa apóstol) y así, presumiblemente, era uno de los Doce. Esta cadena de evidencia circunstancial es ingeniosa y muy fuerte; el eslabón débil es que, a pesar de todo, Natanaél puede haber sido otro personaje en el cuál, por alguna razón, el autor del cuarto evangelio puede haber estado muy interesado, como lo hizo con Nicodemus, quien al igual que él no está nombrado en las sinópticas.

Ninguna mención de San Bartolomé ocurre en literatura eclesiástica antes de Eusebio, quien menciona que Pantaenus, el maestro del Origen, mientras evangelizaba la India, se le dijo que un apóstol ya había evangelizado allí antes que él y que le había dado a sus convertidos en Evangelio de Mateo escrito en hebreo, que todavía era atesorado por la Iglesia. “India” era un nombre cubriendo una vasta área, incluido Arabia Felix. Otras tradiciones representan a San Bartolomé como predicador en Mesopotamia, Persia, Egipto, Armenia, Lycaonia, Phrygia, y en las orillas del Mar Negro; una legenda, es iteresante notar, lo identifica con Natanaél. Su muerte, se dice que fue en Albanopolis en Armenia, esto es igual de inseguro; de acuerdo a algunos, él fue decapitado, de acuerdo a otros desollado vivo y luego crucificado, con ola cabeza hacia abajo, por ordenes de Astyages, por haber convertido a su hermano Polymus, Rey de Armenia.

MATEO, Levi, publicano hijo de Alfeo

Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Mateo 9:9

Así narra Mateo su propia vocación. El episodio, que concluye con una célebre frase de Jesús "no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento" (Mateo 9:13) aparece también en los otros dos sinópticos, pero protagonizado por Leví. Marcos especifica: "Leví, hijo de Alfeo" (Marcos 2:14); Lucas, por su parte, subraya que la comida era "un gran banquete" que "Leví ofreció a Jesús... en su casa" (Lucas 5:27-32). Leví y Mateo, sin lugar a dudas, son la misma persona.

Su condición de recaudador de impuestos ha sido recogida en la iconografía del Apóstol. De ella provienen algunos de los atributos que en ocasiones lo identifican: una bolsa de dinero o un tablero de contar. Es el patrono de los banqueros, financistas, cambistas, agentes del fisco...

Tras ese llamado, nada sabemos de Mateo por la Escritura. Sólo vuelve a aparecer en las listas de los Doce. Es el octavo en la enumeración de los Hechos de los Apóstoles y en la del mismo Mateo (que cuando se nombra a sí mismo aclara: "Mateo, el publicano"), y el séptimo en la lista de Marcos y en la de Lucas.

Según varias fuentes apócrifas, no siempre coincidentes en los detalles, predicó la Palabra de Dios entre los partos y los persas, pero sobre todo en Etiopía: allí triunfó sobre dos magos que se hacían adorar como dioses, venció a los dragones que los acompañaban, y después resucitó a la hija del rey Egipo (o Hegesipo). Por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia, que se había hecho cristiana por la predicación del Apóstol, sufrió el martirio. Fue muerto a filo de espada, según la tradición, cuando oraba después de misa al pie del altar. Esto le vale otro de sus atributos, la espada de su martirio, que a veces se transforma en alabarda o en hacha.

Pero el dato principal sobre Mateo es que es el autor del primer Evangelio, como ya lo atestigua Papías, obispo de Hierápolis (95-165), citado por Eusebio en su Historia Eclesiástica: "Mateo ordenó (compuso) las palabras (logia) del Señor en lengua hebrea, y cada uno las interpretó (tradujo) luego como pudo". En efecto, este Evangelio fue escrito en arameo y dirigido sobre todo a los judíos. La Liturgia aplica a San Mateo, Apóstol y Evangelista, estas palabras bíblicas: "Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado (...) ¡porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras (...) había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos" Esdras 7:6-10

En tanto que Evangelista, de un modo genérico, Mateo es representado con un libro o un rollo. Pero cada Evangelista tiene un símbolo especial, inspirado en la visión de "los cuatro seres vivientes" que nos trae el profeta Ezequiel 1:4-28 y que recoge el Apocalipsis: “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. (Apocalipsis 4:6-11).

SANTIAGO EL MAYOR, testigo de la transfiguración y la agonía.

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; Marcos 10:35-39

Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (Marcos 15:40; Mateo 27:59), es llamado "el Mayor" para distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo.

Santiago es hermano de Juan (probablemente su hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía. A él y a su hermano por su carácter impetuoso Jesús los llamaba "hijos del trueno".

Después de los relatos del Evangelio que lo mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago, hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Pero un episodio sumamente importante de su vida que recoge la tradición, viene a llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y organizado la Iglesia.

En la ciudad de Cesaraugusta, junto al Ebro, sintiéndose un día cansado y abatido, tuvo el consuelo de recibir la visita de la Virgen María, que vivía entonces en Jerusalén. Ella le dio ánimo en su misión, bendijo su obra y le prometió que desde entonces tomaría a ese pueblo bajo su especial protección, dejando como recuerdo de su visita una columna de mármol, símbolo de la firmeza de la fe. La columna aún se conserva: es el Pilar de Zaragoza. "Zaragoza" es el nombre actual de Cesaraugusta.

De vuelta en Jerusalén, según los Hechos de los Apóstoles, Herodes Agripa lo mandó ejecutar (Hechos 12:1-2); esto ocurrió alrededor del año 42 ó 44, en las cercanías de la fiesta de Pascua.

Después de la muerte de Santiago, según la tradición, su cuerpo fue llevado de nuevo a España; se perdió su rastro durante cierto tiempo, pero luego su tumba fue encontrada, en tiempos del obispo Teodomiro de Iria, en el año 830, gracias al fulgor de una estrella que indicaba el sitio de su sepultura. Ese lugar se llamó "campo de la estrella", "Campus Stellæ", es decir, "Compostela". Desde entonces, Santiago de Compostela es una célebre meta de peregrinaciones, una de las principales del mundo junto con Jerusalén y Roma.

SANTIAGO EL MENOR

También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé. Marcos 15:40

"Santiago, hijo de Alfeo" que aparece en noveno lugar en todas las listas de los Doce, es apodado "Santiago el Menor" (Marcos 15:40) probablemente porque era de baja estatura, para distinguirlo del otro Santiago, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan.

La tradición cristiana siempre lo ha identificado con el "hermano del Señor" (Marcos 6:3) que se entrevistó con Pablo (Gálatas 1:19); con el Santiago mencionado en la misma Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia" (Gálatas 2:9); con aquél que toma la palabra durante el "concilio" de Jerusalén (Hechos 15:13-35), obviamente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación (Hechos 12:17); con quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer Obispo; con aquél Santiago a quien, según cuenta Pablo, se apareció el Señor Resucitado (1 Corintios 15:7); y con el autor de la Carta de Santiago.

Como era "hermano" del Señor, es decir, primo o pariente cercano, (según algunos autores, se le parecía tanto que ese fue el motivo de que Judas tuviera que darle un beso al verdadero Jesús para que sus perseguidores atraparan a la persona correcta). Otra tradición se refiere a su muerte. Cuando estaba predicando el Evangelio cerca del Templo de Jerusalén, es arrojado de allí (o desde el pináculo del Templo) por orden del sumo sacerdote. Santiago sobrevive, pero es lapidado y rematado por un batanero, que le aplasta el cráneo de un mazazo.

JUDAS TADEO, "servidor de Jesucristo"

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. Lucas 6:12-16

El primer apóstol que vamos a mencionar es San Judas Tadeo. El Evangelio lo menciona como "hijo de Santiago" (Lucas 6:16) y como "hermano" (primo) del Señor, de Santiago, de José y de Simón (Mateo 13:55). Ocupa el último lugar en la enumeración de los Doce que figura en Hechos 1:13.

Es el autor de una Epístola canónica, en la que se presenta a sí mismo como "servidor de Jesucristo", y "hermano de Santiago" (el Menor), (Judas. 1, 1). Según la tradición, que es más bien tardía, y que fue recogida desde el siglo VIII en el Martirologio Romano, predicó el Evangelio en Mesopotamia y luego marchó con Simón a Persia, donde ambos sufrieron juntos el martirio.

ANDRÉS, hermano carnal de Pedro

Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Juan 1:37- 40

Muchos títulos justifican la extraordinaria devoción de que, desde tiempos muy antiguos, es objeto San Andrés, tanto en la Iglesia de Oriente como en la de Occidente. En efecto, es "el primer llamado" (en griego "Protocleto") por Jesús al ministerio apostólico, y hermano carnal de Pedro, cuya profesión de pescador compartía. Andrés, además, introduce a su hermano en el seguimiento de Cristo (Juan 1:35-42). Por otra parte, el haber muerto crucificado, y el amor por la cruz que le atribuye la tradición, lo hacen particularmente cercano al Maestro.

Tuvo el privilegio de ser nombrado, junto a Pedro y Pablo, en el embolismo del Padrenuestro de la Misa (hasta la reforma del Misal Romano) y en el Canon Romano. Ocupa aún hoy, el primer lugar después de los Príncipes de los Apóstoles, desde los tiempos de San Gregorio Magno.

La tradición popular, no documentada pero muy antigua, le ha asignado un campo de apostolado en Grecia (si bien hay otras versiones, por ejemplo la costa del Mar Negro y el Cáucaso). Habría sido crucificado en Patrás de Acaya, en Grecia, alrededor del año 60. La Iglesia de Oriente considera a Andrés como su Cabeza y Fundador.

Los "Hechos de Andrés", apócrifo de los primeros tiempos cristianos, no sólo nos cuentan con detalle la pasión y la muerte del apóstol, sino que conservan incluso muchas de las palabras que habría dirigido a su juez (el procónsul Egeo o Egeas), al pueblo que contemplaba el suplicio, y a la cruz: "¡Oh cruz, instrumento de salud del Altísimo! ¡Oh cruz, signo de victoria de Cristo sobre sus enemigos! ¡Oh cruz plantada en la tierra y que fructificas en el cielo! ¡Oh nombre de la cruz que abarcas en ti al universo! ¡Salve, cruz, que has unido al mundo en toda su extensión!".

En la antífona del Benedictus leemos este texto, procedente de la passio latina: "Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, Cristo, mi maestro".

El himno de Laudes, "Captátor olim píscium", compuesto por San Pedro Damián en el siglo XI, también recoge el tema de la cruz : "Tú, hermano de Pedro, obtuviste su misma muerte, pues la cruz engendró para el Cielo a los que habíais nacido de una misma carne".

Según la tradición, la cruz de su martirio tenía forma de "X" (cruz "aspada"). Esa cruz es conocida popularmente como "cruz de San Andrés".

MATÍAS

Matías fue elegido por los Once, encabezados por Pedro, "para desempeñar el ministerio del apostolado", en el lugar "dejado por Judas" (Hechos 1:25, 1: 15-26). Pero después de este episodio, Matías no vuelve a ser mencionado, y nada sabemos a ciencia cierta de su vida.

Según Eusebio, era uno de los setenta y dos discípulos (Lucas 10:1-17). La literatura apócrifa (por ejemplo los "Hechos de Andrés y Matías") abunda en detalles acerca de su martirio: fue hecho prisionero por antropófagos, cegado, curado y liberado por Andrés, y finalmente decapitado.

SIMÓN, apodado Zelote

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote. Lucas 6:12-15

Simón, apodado el Zelote (por pertenecer a esa secta) o el Cananeo (por provenir de Caná), aparece en décimo o en undécimo lugar en las listas de apóstoles (Lucas 6:15, Marcos 3:18, respectivamente). Poco sabemos de su vida, pero una tradición señala que predicó el Evangelio en Egipto. Por San Fortunato, obispo de Poitiers (del siglo VI), sabemos que fue sepultado en Persia, donde había sido muerto con su compañero San Judas. Una iglesia antigua dedicada a Simón, existía ya entre el siglo VI y el VIII en Nicopsis, en la costa del Mar Negro.

TOMÁS, el mellizo

Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. Juan 11:14-16

Puede resultar paradójico que un apóstol de Jesús sea recordado especialmente por su "incredulidad". Pero eso es precisamente lo que ocurre con Tomás, protagonista del célebre episodio, referido por San Juan, que comenzó en la tarde misma de la resurrección de Jesús y tuvo su coronación el domingo siguiente (Juan 20:19-29).

En el Evangelio, Tomás es llamado varias veces "el Mellizo" -o, en griego, "Dídimo"- (Juan 11:16, 20:24, 21:2), pero no se aclara de quién era mellizo. Esto ha dado lugar a innumerables hipótesis, incluyendo una que lo hace hermano gemelo de Jesús; por eso en ocasiones se representa a Tomás con los rasgos del Señor.

Tomás aparece también dispuesto a morir por Jesús (Juan 11:16) y en el famoso episodio en que Jesús dice "Yo soy el camino, y la verdad y la vida" (Juan 14:6).

Fuera de estas menciones, y de su aparición en las consabidas listas de los apóstoles de los sinópticos y de los Hechos, ninguna otra referencia a Tomás aparece en la Escritura. La literatura apócrifa, por su parte, recoge muchas tradiciones acerca del apóstol.

Según los "Hechos de Tomás", apócrifo del siglo III, el apóstol era arquitecto, y habría sido invitado por un rey de la India (Gundoforo, Gondoforo o Gundafar) a levantarle un palacio. Tomás recibe el dinero para la construcción y lo distribuye entre los necesitados. Cuando el rey quiere ver el palacio, Tomás le anuncia que, al dar el dinero a los pobres, le edificó al monarca un palacio en el cielo. El rey, irritado, lo arroja en prisión, pero más tarde lo perdona. A raíz de este episodio legendario, Tomás es representado frecuentemente con una escuadra de arquitecto. Gracias a investigaciones recientes, se han hallado monedas de mediados del siglo I con el nombre del rey Gundafar, lo que da algún sustento histórico a esta tradición.

Su culto existe en la India desde los primeros siglos, y el sitio de su martirio (Calamina, hoy Mailapur o Mylapor, cerca de Madrás), es venerado desde entonces, si bien la tradición señala que los restos de Tomás fueron trasladados a Edesa en el 394. Murió, según la tradición, atravesado por una lanza.

Otra leyenda piadosa añade una nueva incredulidad a la vida Tomás. Como se negaba a creer en la asunción de María, hace abrir su tumba y la encuentra llena de flores. Entonces la Virgen, desde el cielo, desanuda su cinturón y lo deja caer en manos de Tomás, quien nuevamente cree "por haber visto".

Fuente: http://www.caminando-con-jesus.org/apostoles/apostoles.htm

Aclaración

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