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Emblemas de los Cuatro Evangelistas

Los evangelios (buena noticia) son los escritos que narran la historia de la vida, muerte, doctrina y milagros de Jesús de Nazaret. La proclamación del evangelio se conoce como evangelización. Existen cuatro evangelios contenidos en la Biblia, llamados evangelios canónicos, reconocidos como oficiales por las diferentes confesiones cristianas. Los evangelios tradicionales son conocidos con el nombre de sus supuestos autores: Mateo el primero, seguido por Marcos, Lucas, y Juan, en dicho orden. La mayoría de los expertos considera que estos cuatro evangelios fueron escritos entre 65 y 100 DC, aunque otros expertos proponen fechas más tempranas.

Los símbolos de los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), tuvieron su origen temprano en los creyentes cristianos, ya son mostrados por textos como en la visión de Ezequiel (antiguo testamento) y en el Apocalipsis de San Juan. Se trata de figuras, todas aladas, para representar la divinidad y la resurrección de Cristo, estas son:

Mateo

Su icono es un ángel, un hombre con alas, y representa la encarnación (dios hecho hombre). A San Mateo se dio una criatura con semejanza humana, porque su evangelio comienza con la generación humana de Cristo, y porque en sus escritos son sobre la naturaleza humana de Jesucristo más que lo divino.

Marcos

Su figura es el león alado, representa la resurrección. El león fue el símbolo de San Marcos, porque abre su evangelio con la misión de Juan el bautista, “la voz de uno que clama en el desierto.” También establece la dignidad real de Cristo y de su poder reside sobre la resurrección de los muertos. El león fue aceptado en los primeros tiempos como un símbolo de resurrección, debido a que los cachorros de león nacen pequeños inmóviles y con sus ojos cerrados durante los primeros días, hay un mito de que los cachorros de león nacen muertos, pero vienen a la vida después de tres días. Esto recuerda a los cristianos de la Resurrección. Otra idea es que los leones duermen con los ojos abiertos, por lo que los símbolos de vigilancia. El hecho es que los leones cierran sus ojos cuando van a dormir. Al igual que otros felinos, su sueño dura en promedio 14 horas al día, por lo que sus ojos se abren y se cierran lo que deriva a través de varios niveles de sueño. Las alas del león de San Marcos implican la resurrección de Cristo.

El león de San Marcos es el blasón de la ciudad de Venecia, en el siglo IX con el rápido crecimiento del Estado de Venecia, reciben las reliquias de San Marcos, transportadas desde Alejandría; la imagen del león alado se identifica con el orgullo, el poder y la gloria de toda Venecia.

Lucas

Su icono es un buey con alas, representa la pasión (el sacrificio). La forma del buey es en virtud de que es la bestia de sacrificio, como un buey es signo de fuerza, diligencia y paciencia, e incansable por los trabajos a realizar. Como un animal de sacrificio, con Jesús se hace hincapié al sacrificio de la expiación. Recordemos los sacrificios griegos a sus dioses eran ganado, el termino holocausto proviene del griego holós, que significa todo y del término kausis, que significa quemar, de modo tal que el sentido literal holocausto es la acción por la cual se quema todo aquello que se somete. Así para los griegos un holocausto era un gran incendio que arrasaba con todo un bosque. Los antiguos israelitas cambiaron el sentido y lo limitaron a “un sacrificio en que se quemaba toda la víctima”. El ganado sirve también para la expiación del pecado por la sangre derramada, es el punto en que este evangelista hace fuerte su texto.

San Juan

Su imagen es el águila, representa la ascensión. El águila fue asignado a San Juan porque, como el águila se eleva hacia el cielo, igual subió hacia arriba el espíritu de Cristo al reino de los cielos para traer de vuelta a la tierra la revelación del misterio sublime y terrible. Una de las primeras leyendas señala al águila que renueva periódicamente su juventud al volar cerca del sol y luego se sumergirse en un lago o fuente. Sobre esta base, el águila se convirtió en un símbolo de la Resurrección. Además, desde el águila se dispara que se alza, se convirtió en un símbolo de la Ascensión de Cristo. Águilas también son los cristianos que han muerto y resucitado otra vez.


Las declaraciones “Yo Soy” en el Evangelio de Juan

Juan 4:25-26 Le dijo la mujer: “Sé que viene el Mesías, que es llamado el Cristo”. Cuando él venga, nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: “Yo soy, el que habla contigo.

Juan 6:35,41,48,51 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás… Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo… Yo soy el pan de vida… Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 9:5  Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Juan 8:23, 24, 28, 58 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo… Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis… Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo… Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy…

Juan 6:20 Mas él les dijo: Yo soy; no temáis.

Juan 13:19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.

Juan 10:7-9 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Juan 10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Juan 10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

Juan 10:30 Yo y el Padre uno somos.

Juan 17:22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Juan 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 13:13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 15:1,5 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 18:5-8 Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos;

Juan 18:37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

Fuente: http://bit.ly/jHGUk4

La Idea de “Creer” en el Evangelio de Juan

Juan 1:7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Juan 1:50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás

Juan 2:11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Juan 2:22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Juan 2:23 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

Juan 2:24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,

Juan 3:12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Juan 3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Juan 4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

Juan 4:41 Y creyeron muchos más por la palabra de él,

Juan 4:42  y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

Juan 4:48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis

Juan 4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.

Juan 4:53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.

Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 5:38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.

Juan 5:44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Juan 5:46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

Juan 5:47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Juan 6:29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Juan 6:30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

Juan 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Juan 6:64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

Juan 6:69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente

Juan 7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en él

Juan 7:31 Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?

Juan 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Juan 7:48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

Juan 8:24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

Juan 8:30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

Juan 8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

Juan 8:45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

Juan 8:46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

Juan 9:18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

Juan 9:35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Juan 9:36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

Juan 10:25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

Juan 10:26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

Juan 10:37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.

Juan 10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

Juan 10:42 Y muchos creyeron en él allí.

Juan 11:15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

Juan 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 11:26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Juan 11:27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Juan 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Juan 11:42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

Juan11:45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

Juan 11:48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

Juan 12:11 porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

Juan 12:36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

Juan 12:37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;

Juan 12:38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

Juan 12:39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías.

Juan 12:42 Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

Juan 12:44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

Juan 12:46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

Juan 13:19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.

Juan 14:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

Juan 14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Juan 14:11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Juan 14:29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

Juan 16:9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

Juan 16:27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Juan 16:30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

Juan 16:31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

Juan 17:8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Juan 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

Juan 17:21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

Juan 19:35 Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.

Juan 20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.

Juan 20:25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Juan 20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Juan 20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Juan 20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Fuente: http://bit.ly/jHGUk4

"¿Porqué las genealogías de Jesús son tan diferentes en Mateo y en Lucas?"

La genealogía de Jesús es dada en dos lugares de la Escritura, en Mateo 1, Lucas 3:23-38. Mateo traza la genealogía desde Jesús hasta Abraham. Lucas traza la genealogía desde Jesús hasta Adán. Sin embargo, hay una buena razón para creer que Mateo y Lucas de hecho trazaron genealogías enteramente diferentes. Por ejemplo, Mateo dice que el padre de José fue Jacob (Mateo 1:16), mientras que Lucas dice que el padre de José fue Elí (Lucas 3:23). Mateo traza la línea a través de Salomón el hijo de David (Mateo 1:6), mientras que Lucas traza la línea a través de Natán, hijo de David (Lucas 3:31). De hecho entre David y Jesús, los únicos nombres que las genealogías tienen en común son Salatiel y Zorobabel (Mateo 1:12, Lucas 3:27). ¿Cuál es la explicación para estas diferencias?

Algunos señalan estas diferencias como evidencia de errores en la Biblia. Sin embargo , los judíos eran meticulosos guardadores de registros, especialmente en lo concerniente a las genealogías. Es inconcebible que Mateo y Lucas pudieran registrar dos genealogías del mismo linaje completamente contradictorias. Nuevamente, desde David hasta Jesús, las genealogías son completamente diferentes. Aún es posible que la referencia a Salatial y Zorobabel se refiera a diferentes individuos que tenían los mismos nombres. Mateo dice que el padre de Salatiel era Jeconías, mientras que Lucas dice que el padre de Salatiel fue Neri. Habría sido normal para un hombre llamado Salatiel el nombrar a su hijo Zorobabel en razón del nombre de individuos famosos (ver los libros de Esdras y Nehemías).

Otra explicación es que Mateo está trazando el linaje primario, mientras que Lucas lo traza tomando en consideración los casos de “matrimonios por levirato” si un hombre moría sin tener hijos, era una tradición, que su hermano se casara con la viuda y tuviera un hijo que preservara el nombre del que murió. Mientras que esto es posible, esta opinión no es muy viable, ya que cada generación desde David hasta Jesús tendría que haber tenido un “matrimonio por levirato” a fin de explicar las diferencias en cada generación. Esto es altamente improbable.

Tomando en consideración estos conceptos, la mayoría de los eruditos bíblicos conservadores asumen que Lucas registra la genealogía de María y Mateo registra la de José. Mateo sigue el linaje de José (el padre legal de Jesús), a través de Salomón el hijo de David, mientras que Lucas sigue el linaje de María (familiar sanguíneo de Jesús), a través de Natán el hijo de David. No había la palabra griega para “yerno” y José pudo haber sido considerado como un hijo de Elí por haberse casado con María, la hija de Elí. A través de ambas líneas, Jesús es un descendiente de David y por lo tanto elegible para ser el Mesías. El trazar una genealogía por el lado de la madre es inusual, pero igualmente lo fue el nacimiento virginal. La explicación de Lucas es que Jesús fue el hijo de José “según se creía” (Lucas 3:23).

Fuente: http://bit.ly/hHavgZ

LOS EVANGELIOS Y LOS EVANGELISTAS

Las fechas en las que se escribieron los Evangelios, tanto los Sinópticos como el Evangelio de Juan, son fechas aproximadas sobre las que no hay un consenso definitivo. El propósito de los Evangelios no es dar fechas y datos exactos de los acontecimientos que estaban sucediendo o que iban a suceder sino más bien presentar a la Persona del nuestro Señor Jesucristo como el Mesías esperado, el Salvador, el Redentor. Cada Evangelista escribió pensando en un público particular, pero El Espíritu Santo que los movía a escribir quiso que fuesen para todos los hombres de todos los tiempos.

EVANGELIO SEGÚN MARCOS

Fue el primer Evangelio en ser escrito. La fecha exacta de cuando fue escrito no se tiene con certeza. Ireneo, uno de los Padres de la Iglesia, en su libro "Contra las Herejías" escribió que el evangelio de Marcos fue escrito después de la muerte de Pedro y de Pablo. Clemente de Alejandría pensaba que se escribió antes de la muerte de Pedro, muerte que ocurrió en el año 64 d.c. El capítulo 13:5-17, conocido como el "pequeño Apocalipsis" indica el conocimiento de eventos que llevaron a la guerra de los Judíos contra los Romanos (66-77 d. c.), pero no muestra un claro conocimiento de la caída de Jerusalén en el año 70 d.c. La mayoría de los estudiosos piensan que el evangelio fue escrito poco antes de la caída de Jerusalén y probablemente entre los años 65-75 d.c.

Este evangelio fue escrito para cristianos gentiles; así lo demuestra al traducir vocablos arameos y explicar costumbres Judías. El uso de latinismos y de la alusión a Rufo y Alejandro (15:21) indica que los destinatarios fueron los cristianos gentiles de Roma, siendo así que ese Rufo es probablemente el citado en la Carta a los Romanos 16:13. También se deja entrever que los destinatarios de este evangelio pertenecen a una comunidad amenazada por la persecución, lo cual cuadra con la Roma de los tiempos de Nerón.

BIOGRAFIA DE MARCOS

Autor del segundo Evangelio (el primero en escribirse), Marcos es judío de Jerusalén. A veces el Nuevo Testamento lo llama Juan Marcos (Hechos 12:12). Acompañó a Pablo y a Barnabás, su primo, a Antioquia y en el primer viaje misionero de estos. (Hechos 12:25). Se separó de ellos en Perga y regresó a su casa. (Hechos 13:13). No sabemos las razones por las que Marcos de esa separación pero si sabemos que causó una separación posterior entre Pablo y Barnabás, cuando Pablo rehusó aceptar a Marcos como compañero en el segundo viaje misionero. Barnabás se enojó tanto que rompió su asociación misionera con Pablo y se fue a Chipre con Marcos (Hechos 15:36-39). Años mas tarde Pablo y Marcos volvieron a unirse en un viaje misionero.

Marcos también se unió estrechamente con Pedro, posiblemente siendo su intérprete. Juntos fueron a Roma. Pedro por su parte se refería a Marcos como "mi hijo" (1Pedro 5:13).

La mayor contribución de Marcos es el segundo Evangelio. Se debate la fecha de su origen, quizás fue en la década 60-70 AD. Marcos escribió en griego con palabras sencillas y fuertes. Por su terminología se entiende que su audiencia era cristiana. Su Evangelio contiene historia y teología.

Evangelizó y estableció a la Iglesia en Alejandría, fundando allí su famosa escuela cristiana.

Murió mártir el 25 de abril del 68 AD aprox. en Alejandría y sus reliquias están en la famosa catedral de Venecia.

EVANGELIO SEGÚN MATEO

Este evangelio fue escrito después del evangelio de Marcos y muchos piensan que Mateo utilizó al evangelio de Marcos como una fuente. La fecha aproximada es entre 64-110 d.c. Ya este evangelio era conocido por Ignacio de Antioquia. Pudo haber sido escrito en Palestina. Sus destinatarios son comunidades compuestas por judeocristianos, conocedores de la Escritura, la cual es citada en unos 130 versículos, y que siguen respetando la Ley ("No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas" Mt 5:17). Sin embargo, son unas comunidades que se abren a los paganos y que se encuentran ya en tensión con el judaísmo surgido en Yamnia después de la destrucción de Jerusalén.

Ante las comunidades perseguidas, Mt. presenta a Jesús como el que ha llevado a cumplimiento todas las expectativas del A.T. Los cristianos ya han sido expulsados de las sinagogas y son duros los ataques contra los fariseos puestos en boca de Jesús (Mt. 23).

BIOGRAFIA DE MATEO, LEVI

Mateo es llamado también Levi, ambos nombres son de origen Judíos. El último lo obtuvo antes de su conversión, el otro lo tomo después, para mostrar la renuncia a su profesión y que era un hombre nuevo. Hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaúm, en el lago de Galilea.

Fue por profesión un publicano, esto es un colector de impuestos para los Romanos. Entre los Judíos, estos publicanos fueron más infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas. Los Judíos los aborrecían universalmente, veían sus propiedades o dinero como fortunas de ladrones, les prohibieron su comunión y participación en su actividades religiosas, al igual que de todos eventos de la sociedad cívica y de comercio. Tertuliano esta ciertamente equivocado cuando afirma que solo los gentiles fueron empleados en este oficio sórdido como Jerónimo demuestra en varios pasajes de los evangelios. Y es cierto que Mateo fue Judío, aunque un publicano.

Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; Marco dice que Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje al lado del lago, donde el se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salió de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando las personas que le seguían. Aquí el observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien el llamo a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero el no tuvo miramientos y dejo todos sus intereses y relaciones para hacerse un discípulo del Señor. No sabemos si el ya estaba relacionado con la persona o doctrina de nuestro Salvador, especialmente como estaba cerca de Cafarnaúm, y su casa parece haber sido en la ciudad, donde Cristo había vivido por algún tiempo, había predicado y hechos muchos milagros, por lo cual el estaba en algún medido preparando a recibir la impresión que el llamado de Jesús había hecho sobre el.

Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brillaron en la continencia de Nuestro Divino Redentor, y traspaso su alma y lo atrajo fuertemente. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejo sus riquezas, su familia, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. Mateo nunca regreso a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión. Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su mas gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invito sus amigos, especialmente los de su ultima profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.

Después de la ascensión de Nuestro Señor, Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compilo antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también el Apóstol Bartolomé se llevo una copia con el a la India, y la dejo allí. Mateo escribo su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina. El Evangelio de Mateo desciende a un detalle mas particular y completo en las acciones de Cristo que los otros tres, pero desde el Capitulo V al XIV el frecuentemente se distingue de los otros en la serie de su narrativos, ignorando el orden del tiempo, para que esas instrucciones que tienen mas afinidad una con la otra, estén relacionadas juntas. Este evangelista mas bien enfoca sobre las lecciones de moralidad de Nuestro Salvador, y describe su temporal o generación humana, en que las promesas hechas a Abraham y David respecto al nacimiento del Mesías de su semilla fueron realizados; tal argumento inducía de manera particular a los Judíos para que creyeran en el.

Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones bárbaras e incivilizadas del Este. El era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carne en vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que el llevo el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. Paulino menciona que el terminó su curso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que el sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que el fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenia el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.

Predicó entre los judíos por 15 años, incluyendo posiblemente a los judíos de Etiopía, África. Murió mártir.

EVANGELIO SEGÚN LUCAS

El mismo evangelista nos dice en el prólogo de su Evangelio (Lc 1:1-4) que utilizó otras fuentes para escribirlo. Muchos estudiosos hoy en día están de acuerdo en que este Evangelio depende del Evangelio de Marcos. Los eventos le fueron transmitidos por testigos oculares de los mismos.

Si precisamos la fecha de Marcos entre el año 65-75 d.c., entonces el Evangelio de Lucas debe ser escrito algún tiempo después. El tiempo más probable es 80-85 d.c. Vemos también que Lucas en el capítulo 21:5-38 conoce que Jerusalén ha sido destruida, así que escribió después del año 70 d.c.. Además ni el Evangelio de Lucas ni el libro de los Hechos hacen mención de la persecución de los Cristianos en la última parte del reinado de Domiciano (81-96 d.c.) Por éstos datos también apoyan que este Evangelio fue escrito entre los años 80-85 d.c. Los comentadores bíblicos, tanto antiguos como modernos, no pueden ponerse de acuerdo en cuanto al lugar en que se escribió. Se sugieren Acaya, Roma y Asia Menor.

Parece que le escribe a una audiencia de origen gentil. Lucas no relata las preocupaciones Judías de sus fuentes (Marcos) y ajusta las tradiciones palestinas a la realidad de los gentiles helenos. Es muy posible que Lucas esté escribiendo para los Cristianos víctimas de la persecución judía durante los comienzos de la reforma de Yamnia. Sin embargo la audiencia predominante de Lucas son los Cristianos-gentiles.

BIOGRAFIA DE LUCAS

Autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles.

Lucas es de padres paganos, nacido en Antioquia, posiblemente fue esclavo, médico y uno de los primeros en aceptar el Evangelio, que mas tarde el mismo escribió. Según la tradición fue también pintor de la virgen.

Dirigió su mensaje a gentiles cristianos.

Lucas viajó con Pablo quién lo describe como "Lucas, el médico amado" (Col 4:14). En uno de esos viajes se embarcaron desde Troas a Fenicia. Otro viaje los llevó desde Fenicia a Jerusalén. Mas tarde fueron juntos a Roma, en cuyo viaje sufrieron naufragio y otros peligros.

Según la mayoría de los expertos, Lucas escribió alrededor del año 70, probablemente durante los dos años que Pablo estuvo preso en Cesárea (Hechos 20:21).

Murió en Grecia y sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Justina, Padua, Italia. Estudios conducidos allí en 1998 concuerdan con los datos sobre Lucas conocidos por la tradición.

Patrón de: artistas, doctores, cirujanos, solteros, carniceros, encuaderna-dores, cerveceros, escultores, notarios...

Representado con: libro, novillo alado, médico, pintando ícono de Nuestra Señora.

EVANGELIO SEGÚN JUAN

Hasta hace poco tiempo, se proponía una fecha tardía para este Evangelio, aproximadamente entre los años 140-170 d.c. (Siglo II). El argumento que se utilizaba más para apoyar esta fecha era el alto desarrollo de su teología. Juan representa una síntesis Cristológica muy elevada, mucho más allá de la de los tres Evangelios Sinópticos o aún de Pablo. Sin embargo, el argumento más convincente en contra de esta fecha tan tardía fue el descubrimiento del papiro llamado Rylands (en honor a quien lo descubrió). Este es un fragmento de un código Egipcio que contenía porciones del Evangelio de Juan 18:31-33 y 18:37-38. Algunos dicen que este papiro es del año 135 d.c. Y si esto es así, un tiempo considerable tuvo que haber transcurrido para que el Evangelio de Juan fuera copiado y circulado antes de que llegara a Egipto. Este Evangelio fue escrito probablemente durante los últimos diez años del primer siglo de la era Cristiana, posiblemente e el 95-100 d.c. Juan escribió para personas conocedoras de la cultura judía y al mismo tiempo en contacto con el pensamiento griego; además se les pone en guardia frente al gnosticismo. Se trata de una comunidad cristiana, probablemente la de Éfeso, que se encuentra amenazada en su fe.

En cuanto a la estancia del Apóstol Juan en Éfeso y en la isla de Patmos, la tradición nos dice que vivió un tiempo en Jerusalén y pasó sus últimos años en Éfeso. Se dice que hacia el año 95 d.c. Juan fue desterrado a la isla de Patmos durante la persecución de Domiciano. Esta isla queda a unos 100 Km de Éfeso. Más tarde durante el reinado de Nerva, hacia el año 96 d.c., le fue permitido regresar a Éfeso y vivió hasta el reinado de Trajano en el 98 d.c. La fecha exacta de su muerte no se conoce; se sabe que fue el último de los Apóstoles en morir y con él, como nos lo enseña la Iglesia, terminó la Revelación Pública.

BIOGRAFIA DE JUAN EL EVANGELISTA

El discípulo amado

JUAN el Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9:54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

Se dice que Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los más íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

Gran testigo de la Gloria del Maestro

Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos "vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.

A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. Pedro, al caer en la cuenta de que Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:

«Señor, ¿y qué de éste?» (Jn 21:21)

Jesús le respondió: «Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.» (Jn 21:22)

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21:23).

Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.» (Hechos 4:19-20)

Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.

Éfeso

Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de Policarpo, quién a su vez fue discípulo de Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. Ireneo afirma que este se estableció en Éfeso después del martirio de Pedro y Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.

Maravillosas revelaciones celestiales

Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, Juan pudo regresar a Éfeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que Juan sea el autor del cuarto Evangelio.

Juan murió pacíficamente en Éfeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con Epifanio.

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. III. y IV.

Fuente: http://bit.ly/gQJJM8

Aclaración

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