Job 37:23 (RVR60)
"Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá."
Introducción: El Dilema Humano Frente a lo Infinito
En el fragor de la tormenta, cuando los relámpagos desgarran el cielo y la tierra parece estremecerse, el ser humano experimenta una mezcla de temor y asombro. Es en esos momentos cuando tomamos conciencia de nuestra pequeñez. El capítulo 37 del libro de Job nos sitúa precisamente en esa escena. Eliú, el joven interlocutor que ha intentado razonar con Job, describe la majestad de Dios manifestada en la naturaleza: el trueno, el hielo, el torbellino y las lluvias torrenciales.
Después de este imponente discurso sobre el poder divino en la creación, Eliú llega a una conclusión que resuena a través de los siglos: "Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos" . Este versículo es un faro de humildad en medio de la oscuridad del sufrimiento humano. Job había pasado por la pérdida de sus hijos, su salud y sus bienes, y en su dolor, exigía una explicación de Dios. Sin embargo, la respuesta divina —anticipada por Eliú y pronunciada por Dios mismo en el capítulo siguiente— no se centra en dar explicaciones, sino en revelar su gloria .
Hoy, nos detendremos a meditar en las tres verdades fundamentales que encierra Job 37:23: la inalcanzable grandeza de Dios, su poder soberano, y la hermosa certeza de que su justicia nunca nos afligirá sin un propósito.
I. La Grandeza Inalcanzable: "El cual no alcanzamos"
La primera parte del versículo nos confronta con una realidad incómoda para nuestra cultura moderna: hay límites en nuestra comprensión. Vivimos en una era de información donde creemos que con el dato correcto, podemos resolver cualquier misterio. Sin embargo, Eliú declara que al Todopoderoso "no le alcanzamos" .
Esto no significa que Dios sea distante o inaccesible en términos de relación. Jesús nos enseñó a llamarlo "Abba, Padre". La inaccesibilidad a la que se refiere Eliú es a la capacidad de nuestra mente finita para comprender la totalidad de sus caminos. Como señala un estudio bíblico, "no está a nuestro alcance entender al Todopoderoso" . Es la diferencia entre conocer a alguien y saberlo todo sobre él.
Reflexión:
¿Cuántas veces hemos intentado encajar a Dios en nuestras categorías lógicas? Queremos que actúe según nuestros tiempos y nuestras expectativas. Pero Dios no es un acertijo que debemos resolver; es el Soberano del universo ante quien debemos inclinarnos. Aceptar que "no le alcanzamos" es el primer paso hacia la verdadera sabiduría. Como veremos más adelante, reconocer nuestras limitaciones nos ayuda a ser modestos y a confiar plenamente en Él .
II. La Manifestación del Poder: "Grande en poder"
La segunda declaración es una afirmación de la omnipotencia divina. La palabra hebrea usada aquí para "Todopoderoso" es Shaddai, el título que enfatiza el poder absoluto de Dios para hacer todo lo que se propone . Eliú ya ha puesto ejemplos de ese poder en los versículos anteriores: el control sobre la nieve, la lluvia, los truenos y los vientos .
Dios "es grande en poder" no solo para crear, sino también para sostener y gobernar. Este poder no es una fuerza bruta e impersonal; es la expresión de su ser perfecto. Su poder está siempre en armonía con su carácter. Es el mismo poder que sostiene las Pléyades en su lugar (Job 38:31) es el que sostiene tu vida en este mismo instante .
Reflexión:
Cuando enfrentamos pruebas que parecen insuperables, olvidamos que el mismo Dios que "congela las anchas aguas" (Job 37:10) tiene el poder para cambiar nuestras circunstancias o, si no lo hace, para darnos la gracia para soportarlas . Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. No hay situación tan desesperada que escape a su control. La pregunta no es si Dios puede, sino qué es lo que en su infinita sabiduría decide hacer.
III. La Certeza de la Justicia: "En juicio y en multitud de justicia no afligirá"
Esta es quizás la parte más dulce y necesaria del versículo para un corazón atribulado. Después de hablar de la grandeza inalcanzable y el poder inmenso, Eliú añade una garantía asombrosa: "Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá" .
Aquí está la esencia del evangelio incluso en el Antiguo Testamento. Dios no es un tirano cósmico que usa su poder para aplastar a sus criaturas. Al contrario, su naturaleza justa le impide afligir injustamente. La frase implica que cuando Dios permite la aflicción (como en el caso de Job), no es un acto de crueldad arbitraria, sino que está enmarcado en un propósito justo y misericordioso.
Eliú ya había insinuado esto en el versículo 13, explicando que las tormentas y los fenómenos naturales, Dios los usa "unas veces por azote, otras por causa de su tierra, otras por misericordia" . Dios no se complace en el dolor del hombre por capricho. Incluso cuando permite el sufrimiento para corregirnos (azote), lo hace con justicia y medida. Su "multitud de justicia" significa que sus acciones son siempre equitativas y rectas.
Reflexión:
Job temía que Dios fuera su enemigo. Satanás había sugerido que Job solo servía a Dios por lo que recibía. Pero la declaración de Eliú reafirma que el carácter de Dios es inmaculado. Él es "perfecto en sabiduría" (Job 37:16) y no puede obrar mal . Por lo tanto, aunque no entendamos por qué pasamos por el valle de sombra, podemos confiar en que el Pastor tiene un propósito justo y no nos afligirá de más. "Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio" , nos recuerda que debemos depender de su sabiduría, no de la nuestra.
Conclusión: El Llamado a Confiar
El discurso de Eliú prepara el escenario para la gran teofanía del capítulo 38, donde Dios mismo hablará a Job desde el torbellino. La lección para nosotros es clara: nuestra paz no proviene de tener todas las respuestas, sino de conocer al que sí las tiene.
Job 37:23 nos invita a descansar en tres verdades inquebrantables:
Su grandeza es inalcanzable, por lo que no debemos angustiarnos por lo que no entendemos.
Su poder es absoluto, por lo que no debemos temer, porque Él puede con cualquier situación.
Su justicia es perfecta, por lo que no debemos dudar de su bondad, incluso en el dolor.
Al igual que Job, al final de nuestro camino de sufrimiento, no obtendremos un manual de respuestas, sino una revelación más profunda de Dios mismo. Y esa revelación, verlo en su majestad, es suficiente.
Oración
Padre Todopoderoso, Shaddai, Señor del cielo y de la tierra,
Hoy nos postramos ante Ti reconociendo que eres tan grande que no podemos alcanzarte con nuestra limitada mente. Perdónanos por las veces que hemos intentado encajonarte en nuestra lógica o exigirte explicaciones como si fuéramos tus iguales.
Te agradecemos porque tu poder no tiene límites. Eres grande en poder, y ese poder obra a nuestro favor, sosteniéndonos cada día. Ayúdanos a recordar, cuando nos sintamos débiles, que en Ti somos más que vencedores.
Sobre todo, gracias, Señor, porque tu justicia es perfecta y no nos afliges sin motivo. En medio del dolor y la confusión, cuando no entendemos tus caminos, concede a nuestros corazones una confianza inquebrantable en tu bondad. Enséñanos a callar nuestro orgullo y a no creernos sabios en nuestro propio parecer.
Que nuestra alma encuentre descanso en la majestad terrible y hermosa de tu presencia. Queremos conocerte más, no para tener respuestas, sino para tenerte a Ti.
En el nombre de Jesús, nuestro Salvador y Señor.
Amén.
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