JESUUS INTERCEDE POR SUS DISCÍPULOS

"Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son". Juan 17:9 (RVR60).

Este versículo forma parte de la oración sacerdotal de Jesús, un momento de profunda intimidad en el cual Él habla directamente con el Padre sobre Sus discípulos, aquellos que han creído en Su palabra. En esta oración, Jesús intercede por ellos, pidiéndole al Padre que los guarde y los fortalezca en el mundo. La oración de Jesús revela Su amor y Su dedicación, no solo a Sus discípulos inmediatos, sino también a todos los que creerían en Él a través de Su mensaje. Reflexionemos sobre el contexto y el profundo significado de esta intercesión.

La Intercesión de Jesús por Sus Discípulos

Cuando Jesús dice "Yo ruego por ellos," está declarando Su amor y cuidado por aquellos que el Padre le ha dado. Estos discípulos representan a cada persona que ha recibido el mensaje de Jesús y ha decidido seguirle, dedicando su vida a vivir conforme a Su voluntad. Esta oración nos muestra que Jesús no solo está consciente de las necesidades de Sus seguidores, sino que también intercede activamente ante el Padre en su favor. Este rol de intercesor es clave, ya que indica que Jesús, incluso antes de enfrentar Su crucifixión, estaba enfocado en el bienestar espiritual de Sus seguidores.

Al saber que Jesús intercede por nosotros, podemos sentir una profunda paz y seguridad. Su intercesión significa que no estamos solos en nuestras luchas, dudas, y desafíos. Jesús, el Hijo de Dios, ruega por nosotros, lo que implica que cada detalle de nuestras vidas es importante para Él. Como nuestros sumo sacerdote, Él es el puente que nos conecta con el Padre, garantizando que nuestras vidas están siendo protegidas y fortalecidas por la gracia divina.

"No ruego por el mundo"

Esta frase puede parecer desafiante o difícil de entender al principio. Sin embargo, cuando Jesús dice que no ruega por el mundo, se refiere a que Su intercesión en este momento está enfocada específicamente en aquellos que le siguen, en Sus discípulos. La palabra "mundo" en este contexto se refiere al sistema y valores que se oponen a Dios, no a las personas. Jesús vino a salvar al mundo (Juan 3:16), pero en esta oración particular, Su prioridad es pedir al Padre protección y fortaleza para los que han creído en Él.

Jesús sabe que Sus discípulos enfrentarán desafíos, pruebas y oposición del mundo. Sabe que necesitarán una protección especial para mantenerse firmes en la fe y no caer en las trampas de un sistema que no reconoce a Dios. Al pedir por ellos, Jesús está asegurando que el Padre los sostenga y los preserve mientras viven en el mundo, aunque no son del mundo (Juan 17:16).

"Porque tuyos son"

Esta expresión resalta el valor que tienen los discípulos ante los ojos de Dios. Jesús los describe como un regalo que el Padre le ha dado, una posesión preciosa y amada. El hecho de que pertenezcan a Dios enfatiza que Él los protegerá y cuidará porque son Suyos. La relación que los discípulos tienen con el Padre, a través de Jesús, les da identidad, propósito y protección.

Esta declaración también nos recuerda nuestra identidad como hijos e hijas de Dios. Pertenecer a Dios es un privilegio y una gran responsabilidad. Jesús intercede por nosotros porque somos Suyos y, al saber que le pertenecemos, podemos vivir con la certeza de que nada ni nadie podrá arrebatarnos de Su mano (Juan 10:28-29). 

Dios cuida de aquellos que le pertenecen, y podemos encontrar descanso en el hecho de que nuestro valor y seguridad están en Él. Ser propiedad de Dios significa que nuestras vidas no dependen de las circunstancias del mundo ni de nuestras propias habilidades, sino de la protección y guía del Padre.

Aplicación para nuestras vidas

Este versículo nos recuerda que, como discípulos de Jesús, tenemos el privilegio de ser el objeto de Su amor y de Su intercesión. Él ora por nosotros y nos cubre con Su gracia y protección. Podemos enfrentar los desafíos del mundo con confianza, sabiendo que Jesús intercede constantemente por nosotros. Su amor nos sostiene y nos da la seguridad de que, aunque vivamos en un mundo caído, tenemos un propósito divino y una identidad que el mundo no puede quitarnos.

Además, el hecho de que Jesús interceda por nosotros también nos llama a vivir vidas que honren esta intercesión. Como discípulos de Jesús, debemos esforzarnos por vivir de acuerdo con Sus enseñanzas, reflejando Su amor y Su carácter en todas nuestras acciones. Saber que Jesús ruega por nosotros debería motivarnos a ser fieles, a permanecer en comunión con Él y a depender de Su guía en cada aspecto de nuestras vidas.

Oración

Amado Señor Jesús, gracias por interceder por nosotros ante el Padre. Gracias porque, como discípulos tuyos, tenemos el privilegio de ser el objeto de Tu amor y de Tus oraciones. Ayúdanos a recordar siempre que somos tuyos y que nada en el mundo puede arrebatarnos de Tu mano. Te pedimos que nos des la fortaleza para vivir conforme a Tu palabra y para resistir las tentaciones y desafíos del mundo. Que Tu intercesión nos guíe a vivir vidas que te honren y reflejen Tu amor. Gracias, Jesús, porque en Ti tenemos seguridad y propósito. Amén.

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