"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." Hebreos 13:8. Este versículo nos recuerda que Jesucristo es constante en todas las épocas, nunca cambia. Su amor, misericordia y poder son eternos. Podemos confiar en Él en cualquier circunstancia.
Reflexión
En un mundo que está en constante cambio, donde todo parece efímero, es reconfortante saber que Jesús es inmutable. Su carácter y sus promesas nunca cambian. Podemos aferrarnos a Él como nuestro refugio seguro.
Oración
Querido Jesús, gracias por ser el mismo ayer, hoy y por siempre. Confiamos en tu fidelidad y en tu amor constante. Ayúdanos a recordar que en medio de los cambios de la vida, tú eres nuestra roca inmutable. Amén.
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