Filipenses 2:7-8: "En verdad, en Cristo Jesús no hay superioridad de una persona sobre otra; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.
Por tanto, si alguno tiene en su corazón el ser superior a otro, que no piense así, sino que piense como Cristo Jesús".
Reflexión
Este pasaje nos recuerda que todos somos iguales en Cristo. No debemos pensar en nosotros mismos como superiores a los demás, sino que debemos humillarnos y servir a los demás. Todos fuimos creados a la imagen de Dios, y todos tenemos el mismo valor a Su vista. Cuando nos humillamos y servimos a los demás, estamos siguiendo el ejemplo de Cristo, quien vino a la tierra como siervo.
Oración
Señor, ayúdame a recordar que soy igual a todos los demás ante tus ojos. Ayúdame a humillarme y servir a los demás, tal como lo hizo Cristo. Amén.
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