El versículo de Juan 15:7 (RVR60) dice: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho". Estas palabras de Jesús, pronunciadas en el contexto de la vid y los pámpanos, encierran una profunda verdad espiritual: la intimidad con Cristo es el fundamento de una vida fructífera y de oraciones efectivas. En este devocional, exploraremos las riquezas de este pasaje, desglosando su significado y aplicación en nuestra vida diaria.
1. La Condición: "Si permanecéis en mí..."
Jesús comienza con una condición: "Si permanecéis en mí..." Permanecer en Cristo implica una relación constante, consciente y comprometida con Él. No se trata de una conexión ocasional, sino de una dependencia diaria, como el pámpano que depende de la vid para recibir savia y vida (Juan 15:4-5).
¿Qué significa permanecer en Cristo?
Comunión constante: A través de la oración, la adoración y la meditación en Su Palabra.
Obediencia amorosa: Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
Renuncia al pecado: Separarnos de todo lo que nos aleja de Él (1 Juan 3:6).
Permanecer en Cristo es vivir en Su presencia, permitiendo que Él sea el centro de nuestros pensamientos, decisiones y acciones.
2. La Palabra que Permanece: "...y mis palabras permanecen en vosotros"
No basta con estar cerca de Jesús; Sus palabras deben habitar en nosotros. Esto significa:
Conocer las Escrituras: Llenar nuestra mente y corazón con la verdad de Dios (Salmo 119:11).
Dejar que la Palabra nos transforme: No solo ser oidores, sino hacedores (Santiago 1:22).
Decretar Sus promesas: Cuando la Palabra de Dios vive en nosotros, comenzamos a hablar y actuar conforme a ella.
Jesús promete que si Su Palabra permanece en nosotros, nuestras oraciones serán alineadas con Su voluntad, y por tanto, efectivas.
3. La Promesa: "Pedid todo lo que queráis, y os será hecho"
Esta es una de las promesas más asombrosas de la Biblia, pero está ligada a las dos condiciones anteriores. No se trata de un "cheque en blanco" para nuestros caprichos, sino del resultado de una vida en sintonía con Dios.
Oraciones alineadas con Su voluntad: Cuando permanecemos en Cristo y Su Palabra en nosotros, nuestros deseos se conforman a los de Él (1 Juan 5:14).
Fe que mueve montañas: Jesús dijo que "todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis" (Mateo 21:22).
Propósito divino: Dios responde las oraciones que glorifican Su nombre y expanden Su reino (Juan 14:13).
Aplicación Práctica:
Examina tu permanencia en Cristo: ¿Estás cultivando una relación diaria con Él?
Satura tu vida de la Palabra: Dedica tiempo a leer, memorizar y meditar en la Biblia.
Ora con confianza: Pide conforme a la voluntad de Dios, sabiendo que Él escucha y responde.
Conclusión:
Juan 15:7 nos invita a una vida de intimidad con Jesús, donde nuestras oraciones no son meras palabras al aire, sino poderosas herramientas en las manos de Dios. Cuando permanecemos en Él y Su Palabra en nosotros, experimentamos el gozo de ver Su mano obrando en y a través de nosotros.
Oración
Señor Jesús, gracias por invitarme a permanecer en Ti. Ayúdame a cultivar una relación íntima contigo cada día, a guardar Tu Palabra en mi corazón y a orar conforme a Tu voluntad. Que mi vida sea un reflejo de Tu amor y poder, y que cada petición que eleve sea para Tu gloria. En Tu nombre, Amén.