BUSCAD EL BIEN, Y NO EL MAL

"Buscad el bien, y no el mal, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís." - Amós 5:14 (RVR60).

Introducción: Un llamado profético en tiempos de confusión.

El profeta Amós ministró durante un período de aparente prosperidad en Israel, pero bajo la superficie yacía una grave corrupción moral y espiritual. El pueblo realizaba rituales religiosos meticulosos pero olvidaba la justicia, la misericordia y la integridad. En medio de esta hipocresía, Dios envía a Amós con un mensaje contundente: "Buscad el bien, y no el mal, para que viváis". No se trata de una sugerencia, sino de un imperativo divino que conecta directamente nuestra búsqueda moral con nuestra existencia misma.

I. La búsqueda intencional: "Buscad"
El verbo "buscar" (en hebreo daras) implica esfuerzo deliberado, diligencia y perseverancia. No es algo pasivo. En la vida espiritual, muchas veces esperamos que la bondad, la santidad o la voluntad de Dios nos alcancen sin mayor esfuerzo de nuestra parte. Pero Dios nos llama a una búsqueda activa. Así como se busca un tesoro escondido o algo de gran valor, debemos buscar el bien con determinación.

¿Qué significa buscar el bien hoy? Significa elegir conscientemente la integridad en el trabajo, aunque sea más costosa. Significa buscar la reconciliación en lugar del resentimiento. Significa priorizar la justicia sobre la conveniencia. Cada día enfrentamos elecciones entre el bien y el mal, entre lo fácil y lo correcto, entre el egoísmo y el amor. Buscar requiere que orientemos nuestro corazón, mente y acciones hacia lo que agrada a Dios.

II. La dualidad fundamental: "el bien, y no el mal"
Dios presenta una dicotomía clara: bien versus mal. En nuestra cultura posmoderna, a veces intentamos diluir esta distinción, llamando "bien" a lo que es cómodo o "mal" a lo que simplemente no nos agrada. Pero Dios establece parámetros objetivos. El bien, según las Escrituras, incluye justicia, misericordia, humildad, verdad y amor al prójimo. El mal incluye opresión, mentira, idolatría e indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Amós denunciaba específicamente a quienes "convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra" (5:7). El mal no siempre se manifiesta en grandes crímenes; a veces se expresa en pequeñas injusticias cotidianas, en chismes destructivos, en la negligencia hacia los necesitados o en la complicidad con sistemas corruptos. Buscar el bien significa alinear nuestros valores con los de Dios, incluso cuando contradigan los valores predominantes en nuestra sociedad.

III. La promesa de vida: "para que viváis"
Dios vincula la búsqueda del bien con la vida misma. Esto opera en varios niveles:

Vida física y comunal: Para Israel, sus prácticas injustas estaban llevando al país hacia la destrucción y el exilio. La justicia social y la rectitud moral son fundamentos de una sociedad saludable.

Vida espiritual: Quienes buscan el mal se alejan de la Fuente de la vida. La vida en plenitud (vida abundante, como diría Jesús) solo se experimenta en comunión con Dios, y esa comunión se fortalece cuando caminamos en Sus caminos.

Vida eterna: Aunque el contexto inmediato de Amós era terrenal, el principio se extiende a la eternidad. La vida que Dios promete no es meramente existencia biológica, sino vida con propósito, paz y presencia divina.

IV. La presencia divina condicional: "porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros"
El pueblo afirmaba que Dios estaba con ellos, probablemente basándose en su estatus como nación escogida o en sus rituales religiosos. Pero Dios declara que Su presencia activa y benévola está condicionada a la búsqueda del bien. No es que Dios se aleje caprichosamente, sino que nuestra elección del mal crea una barrera que obstaculiza nuestra experiencia de Su compañía.

"Dios de los ejércitos" (Jehová Sabaot) es un título que enfatiza Su poder y soberanía. El mismo Dios que comanda las huestes celestiales desea caminar con nosotros, pero no como un mero talismán que bendice indiscriminadamente. Su presencia se manifiesta poderosamente en aquellos cuyas vidas reflejan Su carácter.

V. La confrontación a la hipocresía: "como decís"
Esta frase final es profundamente confrontadora. El pueblo decía que Dios estaba con ellos, pero sus vidas contradecían esa afirmación. Sus palabras eran huecas porque sus acciones no las respaldaban. Hoy podríamos decir "Dios está conmigo" mientras mantenemos rencores, practicamos la deshonestidad o ignoramos al pobre. Dios nos llama a una fe coherente, donde nuestras creencias se traduzcan en conducta.

Aplicación práctica:
Examinar nuestras búsquedas: ¿Qué buscas activamente en tu vida? ¿Éxito, reconocimiento, placer, seguridad? Pide a Dios que reoriente tus búsquedas hacia el bien según Sus parámetros.

Decisiones concretas: Identifica una área específica donde necesites elegir conscientemente el bien sobre el mal. Puede ser en tus palabras, en el uso de recursos, en tus relaciones o en tu integridad laboral.

Vida comunitaria: El bien que debemos buscar no es solo individual. Como pueblo de Dios, debemos buscar el bien común, la justicia en nuestras estructuras sociales y la misericordia hacia los marginados.

Dependencia divina: Reconocer que no podemos buscar el bien genuinamente sin la gracia de Dios. Pide al Espíritu Santo que te guíe y fortalezca en esta búsqueda.

Conclusión:
Amós 5:14 no es un versículo aislado; forma parte de un llamado más amplio: "Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio" (5:15). Dios no está interesado en un mero comportamiento exterior, sino en una transformación del corazón que se manifieste en una vida justa y compasiva. La promesa es gloriosa: si buscamos el bien, viviremos plenamente y experimentaremos la presencia del Dios todopoderoso en nuestras vidas.

Oración
Señor Dios de los ejércitos celestiales,

Te confesamos que muchas veces hemos buscado nuestro propio bienestar por encima de Tu bien. Hemos justificado elecciones cuestionables y hemos cerrado los ojos ante injusticias que no nos afectan directamente. Perdónanos por decir que Tú estás con nosotros mientras nuestras vidas contradicen Tu carácter.

Renueva en nosotros un corazón que busque diligentemente el bien según Tu definición. Danos discernimiento para reconocer el mal en sus formas sutiles y valentía para rechazarlo. Ayúdanos a buscar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente contigo.

Que nuestra búsqueda del bien no sea un mero esfuerzo humano, sino una respuesta obediente a Tu gracia transformadora. Anhelamos vivir la vida plena que prometes y experimentar Tu presencia poderosa en cada aspecto de nuestro existir.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús, quien encarnó perfectamente el bien que debemos buscar. Amén.

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