10. LA PROSPERIDAD ESPIRITUAL

¿Puedes ver la conexión entre las condiciones de la prosperidad y la fe? Para entenderlo es necesario que primero sepas lo que queremos hablar de la prosperidad. En la actualidad existe una doctrina antibíblica llamada “Teología de la Prosperidad”, donde la fe justifica los medios económicos, si tú eres verdadero cristiano, luego entonces, debes ser próspero económicamente, porque eres hijo del gran Rey, y sus hijos no están en la miseria, él da en abundancia si lo crees, si lo declaras.

Pareciera que la condición de tu fe es el dinero, la ausencia del mundo material es la falta de fe. Si la condición para la fe eficaz fuera la prosperidad materia, porque hay muchos ejemplos de personas que nos enseñan la grandeza de la fe desde su pobreza como la viejita que dio como ofrenda la única moneda que tenía en sus manos, o la mujer que gastó todo su poco dinero en un frasco de fragancia para ungir a Jesús. También en el A. T. un grupo de gente sin dinero, sin tierra, pobre, enferma, cansada es llamada para entrar a la tierra prometida por Dios, así lo atestiguan Josué y Caleb, los que entraron a la tierra a observar las condiciones.

¿Tiene lógica para ti el hecho de que ninguna de estas condiciones es posible sin fe? ¿Sin fe, podría Josué hablar la Palabra del Señor al enfrentarse con todos los obstáculos que tendría al guiar a Israel a la Tierra Prometida? ¿No se necesita una fe viva para llenar la mente de la Palabra de Dios, en vez de dejar que se llene de los desafíos de la conquista? Por eso Dios dijo a Josué muchas veces: «Sé valiente, no temas ni desmayes» (Josué 1:6-9).

¡Qué importante es el poder de la fe cuando intentamos obedecer la voz de Dios! ¡Trata de dar siete vueltas alrededor del muro de Jericó sin fe! Sin fe intenta cruzar el Jordán pidiéndoles a los sacerdotes que entren en las aguas. Lee estas historias en los primeros capítulos de libro de Josué, y estarás de acuerdo en que fue la fe de Josué, fue estimulada por la promesa divina de «gran prosperidad» la que le dio el triunfo. ¿Cómo sucedió? Mediante la alimentación, la meditación y la comunicación constante de la verdad de la Palabra de Dios.

La fe en estas expresiones de diálogo, pensamiento y acción, centrada en la Palabra de Dios, se vuelve el fundamento de la prosperidad dada por Dios. Quiero definir la palabra «prosperidad»: Alcanzar una meta deseada. El concepto se enfoca menos en la abundancia material y más en las aventuras prósperas en el ámbito espiritual. La prosperidad de Dios es la provisión divina que posibilita el avance real en el camino asignado o en la tarea que debe realizarse de acuerdo a su voluntad, y esto no tiene que ver con dinero.

Repasaremos en este tema lo que realmente enseña la Biblia sobre la prosperidad. Algunas promesas de bendición se manifiestan ampliamente en la Biblia cuando tu te comprometes con Dios. Otras promesas son muy precisas, con parámetros bien definidos cuando te consagras a servirle. Pero sobre todo, descubrirás que las condiciones para la bendición y la prosperidad casi siempre nos llevan por el sendero de las relaciones. En otras palabras, aunque comprendas principios ricos de la prosperidad, notarás que Dios no está interesado en enriquecer a alguien por el simple hecho del enriquecimiento.

Para asegurar una perspectiva sana del tema del pode de la fe y la prosperidad, que tan a menudo se distorsiona, establezcamos tres aspectos de prosperidad espiritual.

  1. La prosperidad espiritual se vincula siempre con el propósito de Dios.

Dios pretende que seamos instrumentos de recursos porque es parte de sus propósitos. Nos llena de riqueza espiritual cuando estamos en sus propósitos, cuando entramos en la dinámica de responder a su llamado. El estar lejos de Dios significa pobreza espiritual, vacía, agonía, confusión, incertidumbre. Pero Dios lo llena todo en todo, llena de su Espíritu para que seamos prósperos. Filipenses 4:19 «Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta». La conexión entre las ofrendas responsables de los filipenses y el propósito de la bendición de Dios es clara, cuando leemos esta promesa en su contexto. Le dieron a Pablo, y luego Dios les dio la recompensa. Pero los recompensó para que pudieran seguir siendo una fuente de recursos para el programa del reino de Dios en todos los aspectos no sólo en lo material, en estos términos de los Filipenses con Pablo, Dios usó el recurso material para bendecir una vida que vivía bajo la amenaza de la muerte y desolación, eso seguro levantó el espíritu de Pablo.

  1. La prosperidad espiritual siempre está relacionada con el carácter de Dios.

Siguiendo el testimonio de Pablo, él nunca quiso recibir alguna ayuda económica de ninguna iglesias, él trabaja por su cuenta reparando tiendas de campaña, la única iglesia que le recibió ayuda económica fue la de los Filipenses, cuando él estuvo en una gran necesidad y no tenía la posibilidad de generar sus propios recursos.

Sin embargo, aceptó la ayuda no porque no le queda de otra, o porque estaba acostumbrado a un cierto estilo de vida; ese es el problema en nuestra sociedad, no estamos conforme con lo que tenemos, ni contentos, deseamos más y si pudimos subir de nivel, es muy importante mantenerse ahí y si se puede subir. En sí no es malo el ingreso económico, el problema es verlo como un fin y no un medio. El fin te obliga a buscarlo a toda cuesta, el medio llega en su momento y en la voluntad de Dios y que puedas ser capaz de decir como Pablo dijo: Filipenses 4:11–13 No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Casi sin respiro, Pablo transmite la promesa de bendiciones a los que dieron y administra las lecciones de vivir plenamente satisfechos con lo que se tiene. La prosperidad no está prometida como una medicina para tu insatisfacción. La confesión de Pablo es simple: Yo estoy contento en la abundancia y en la escasez. Las posesiones o la prosperidad económica no determinan el nivel de satisfacción, en cambio la prosperidad espiritual sí contribuye o satisface tu necesidad interna. Esta actitud es reflejo del carácter de Dios en tu vida, porque él es el que moldea tus pensamientos por medio de la fe, para que vivas satisfecho con lo que tiene. ¿Es posible estar satisfechos en Dios? Pablo afirma su famosa declaración: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». A partir e este contexto, se ve claramente que la fortaleza, el poder de la fe, que viene del Señor Jesús, surge de estar satisfecho a pesar de la presencia o ausencia de abundancia.

Dios no quiere que vivas en la miseria, sino que aprenda a ser prosperado desde tu interior, y después de reflejará en tu exterior. 3 Juan 2 « ¡Amado, yo ruego a Dios que en todos respectos prosperes y tengas salud, así como prospera tu alma!». Euodoo viene de las palabras griegas que significan «bueno» y «camino». Por lo tanto denota éxito en alcanzar un objetivo, ya sea en un viaje o en el negocio.

Juan se asegura de que el concepto de prosperidad sea integral. Él enlaza la condición del ser interior con los aspectos externos de la vida. Según su forma de pensar, sería inútil orar para alcanzar una meta si uno no está bien internamente. Alguien dijo lo siguiente: «Deseo que puedas llegar a donde quieres ir en tu exterior mientras en tu interior vayas a donde Dios quiere».

  1. La prosperidad espiritual siempre está subordinada a las promesas de Dios.

El éxito está más relacionado con el programa de Dios que con nuestros deseos. No está mal presentar nuestras peticiones y deseos al Señor. Está mal hacer que los deseos condicionen la relación. Dios quiere bendecirnos, darnos éxito en todas las áreas de nuestra vida. Sin embargo descubriremos que esas bendiciones vendrán confirmadas cuando te comprometes con el propósito de Dios para tu vida.

No existe una condición para que la promesa de Dios se cumpla en tu vida, él da en abundancia aún cuando somos malos, pero a los hijos que hacen la voluntad de su Padre, les sobreabunda desde su interior hasta su exterior, dice Malaquías 3:10 »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

La Biblia tiene tanto promesas de prosperidad como advertencias acerca de la prosperidad. ¿Por qué? Porque el Señor conoce los corazones. La humanidad caída y hasta los redimidos del Señor son fácil presa de los patrones de pensamiento acerca de la teología de la prosperidad que se inclinan hacia la codicia y la avaricia. El Señor desea que la prosperidad sea una bendición, no una maldición. Pero la fe se emplea erróneamente cuando la motiva la codicia y cuando la prosperidad se convierte en la condición sobre la cual la fundamentamos. De repente, confiamos en Dios para obtener bienes, en vez de confiar en Él en todo. ¡En ese momento, la prosperidad se convierte en una maldición! Por esa razón, la promesa va seguida de la obediencia a la Palabra de Dios. Josué 1:8 «Que el libro de esa ley no se te caiga de los labios; medítalo día y noche, para poner en práctica todas sus cláusulas; así prosperarán tus empresas y tendrás éxito.»

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