ENCONTRANDO PAZ EN EL PRESENTE DE DIOS

"No digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría." - Eclesiastés 7:10 (RVR60)

El sabio autor de Eclesiastés, tradicionalmente identificado como el rey Salomón, nos confronta con una tentación universal: la nostalgia idealizada. En medio de las dificultades del presente, nuestra mente humana tiende a refugiarse en un pasado editado, donde filtramos los dolores y magnificamos las alegrías. Este versículo no es un rechazo a la memoria o al aprendizaje de la historia, sino una advertencia contra una mentalidad que roba la gratitud y la responsabilidad del ahora.

La Trampa de la Nostalgia Selectiva
Cuando preguntamos "¿por qué los tiempos pasados fueron mejores?", rara vez estamos haciendo un análisis objetivo. Generalmente, estamos expresando una decepción con nuestro presente. La nostalgia puede convertirse en un escape que nos impide enfrentar los desafíos actuales con fe y coraje. El texto hebreo sugiere que esta pregunta no surge "con sabididuría" - es decir, no es una pregunta que conduzca a la comprensión verdadera, sino al estancamiento emocional y espiritual.

Cada Época Tiene su Designio Divino
Dios es soberano sobre todos los tiempos. El mismo Señor que caminó con su pueblo en el pasado está activamente presente hoy. Cuando glorificamos excesivamente el ayer, podemos estar ciegos a las manifestaciones de la gracia divina en el hoy. Cada generación tiene sus pruebas y sus bendiciones específicas, y cada una está bajo el mismo cuidado providente del Padre. Recordemos que incluso en los "tiempos dorados" que imaginamos, hubo luchas, injusticias y dolor.

Vivir en el Presente con Propósito
La sabiduría bíblica nos llama a una presencia plena: "Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él" (Salmo 118:24). El pasado debe ser un lugar de aprendizaje, no de residencia permanente. El futuro es un ámbito de esperanza y planificación bajo la voluntad de Dios. Pero el presente es el único espacio donde podemos actuar, amar, servir y confiar. Es en el ahora donde encontramos a Dios obrando, donde ejercemos nuestra fe y donde cumplimos nuestro llamado.

Aplicación Práctica
Examinemos nuestro corazón: ¿Estamos usando el pasado como refugio para evitar la incomodidad del crecimiento? ¿Estamos tan anclados en "cómo se hacían las cosas antes" que no podemos ver las nuevas oportunidades que Dios presenta hoy? La verdadera sabiduría reconoce que Dios no ha terminado su obra. Él continúa actuando en la historia, y nosotros somos partícipes de su obra redentora en este momento preciso.

El desafío de Eclesiastés 7:10 es vivir con ojos abiertos a las bendiciones presentes, con manos dispuestas al trabajo actual y con corazón agradecido por la fidelidad de Dios que es "nueva cada mañana" (Lamentaciones 3:23).

Oración

Padre eterno, dueño del tiempo y la eternidad,

Te confesamos que a menudo caemos en la tentación de idealizar el pasado,
mientras descuidamos las oportunidades y bendiciones que nos has dado en el presente.
Perdónanos cuando permitimos que la nostalgia nuble nuestra visión de tu obra actual.

Ayúdanos a recordar el pasado con gratitud por tu fidelidad,
a enfrentar el futuro con esperanza en tus promesas,
pero sobre todo, a vivir el presente con plena consciencia de tu presencia.

Enséñanos a discernir tu mano obrando en nuestro hoy,
a reconocer las nuevas misericordias que nos das cada día,
y a ser agentes de tu amor en este tiempo que nos has concedido vivir.

Que nuestra sabiduría no se manifieste en añoranzas infructuosas,
sino en una fe activa que confía en que tú estás haciendo todas las cosas nuevas.
En el nombre de Jesús, quien es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Amén.

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Aclaración

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