LIDERAZGO BÍBLICO: PRINCIPIOS Y PERSONAJES

Dr. G. Ernesto Johnson. Instituto Bíblico Río Grande

Hoy día se habla mucho del liderazgo en la Iglesia del Señor.  Mucho se escribe y se debate desde varios puntos de vista. Puede ser de beneficio reflexionar sobre el tema tan importante como el liderazgo y como funciona en la vida del creyente y en el Cuerpo de Cristo.

Hay la Iglesia Invisible compuesta de todos los justificados y la iglesia local que es la expresión, a veces imperfecta, de la Iglesia Invisible. La iglesia local se aproxima a la Iglesia Invisible, pero puede incluir a los simpatizadores, a los profesantes no más, con los verdaderos creyentes.

Peligros presentes en el liderazgo latino

Ya que la  iglesia local se encuentra en el mundo con las distintas culturas, no se puede evitar el impacto tanto negativo como positivo de tal trasfondo. En América Latina es fuerte la realidad del síndrome del "caudillo o cacique," quien históricamente ha ejercido una influencia en demasía en la política de los países latinos. Es fácil que se transfiera directamente tal sistema del liderazgo a la iglesia local. La cultura lo favorece mucho.

Otra tendencia en las iglesias del norte es el patrón del mundo de los negocios.  Lo que resulta en la mercadotecnia, según se dice de parte de muchos, debe funcionar también en la iglesia. Las cifras, las mega-iglesias, la fama del pastor y evangelista carismático, todo constituye una influencia muy fuerte.  Pero la pregunta que contestar es: ¿Cuál es el patrón o el molde bíblico que Dios reconocerá y bendecirá?

Se suena mucho y con buena razón: Como va el dirigente o líder, así va la iglesia, o sea el hogar, el matrimonio o cualquier relación que Dios ordena.  Si es verdad, vale la pena esta nueva serie la cual propone lo siguiente:

Liderazgo bíblico: Principios bíblicos

en la vida de Jesús al dar una invitación y dos mandatos Mateo 11:25-30

en Pablo con respecto a Jesús en la encarnación  Filipenses 2: 5-11

en Juan como presenta a Jesús en el aposento alto   Juan 13:1-20

en Pedro como apóstol con respecto al líder  1 Pedro 5:1-11

Personajes que ilustran el cómo llegar a ser líder frente a su realidad

en Enoc quien anduvo con Dios   Génesis 5:22-26; Hebreos11:5, 6

en Moisés frente a dos críticas muy severas   Números 12:1-16; 16:1-50

en Josué ante el pecado escondido de Acán   Josué  5-7

en David ante la unción y el posponer de ascender el trono 1 Samuel 16-31

en Isaías después de haber sido profeta y el encuentro con Jehová  Isaías 6

en Daniel en medio de una larga vida en lo ajeno de su ministerio  Daniel

Mi meta en la serie es analizar el liderazgo de Jesús, siendo él el maestro por excelencia. No hay la manera de mejorar tal ejemplo; además es él quien vive en el creyente y producirá las mismas cualidades que manifestó tan claramente en medio de su propia situación contraria.  Primero veremos a Cristo mismo que lo dijo en Mateo 11;  Pablo lo elabora en el creyente en Filipenses; Juan recuerda la noche antes de la crucifixión y Pedro lo aplica en la iglesia local.

Después de hacer el estudio expositivo de estas porciones, veremos como el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento condujo el proceso del quebrantamiento, el mensaje de la Cruz.  Estos personajes "sujeto(s) a pasiones semejantes a las nuestras" llegaron a ser ejemplos del verdadero liderazgo o sea del Antiguo Testamento o del Nuevo.  Quiero hacer unas aplicaciones bien prácticas y mostrar el cómo que opera en nosotros la vida resucitada de Cristo.

Dos advertencias oportunas

Quien busca en esta serie sólo una nueva técnica, nuevo programa, nueva estrategia psicológica saldrá decepcionado. Lo esencial del liderazgo no es lo que se hace sino lo que se es. El dirigente no se nace, sino que se hace como barro en las manos del alfarero. El liderazgo se forja en la prueba, la humillación, en la obediencia y por la fe en la Palabra de Dios.

Cuando escribo del líder y el liderazgo, NO me refiere sólo al pastor, al evangelista, al anciano o al diácono, quienes tienes ciertas responsabilidades en la iglesia local. Me refiere a todo creyente que tiene su mundo alrededor. Puede ser el esposo que dé ejemplo a su esposa y a su familia; puede ser la esposa que ponga el ejemplo a los hijos y a los demás quienes sean. Puede ser un hijo o una hija que haga brillar su ejemplo en su propio campo misionero muy particular.  Cada creyente tiene su campo misionero, su ambiente donde puede brillar para Cristo. El liderazgo no es más que Cristo viviendo en el creyente.

Mateo nos introduce a Cristo y a "La Vida cristiana normal"   Mateo 11: 20-30

Para poder apreciar este pasaje, hay que volver al contexto.  Acababa Jesús de recorrer las ciudades más cercanas a donde vivía: Corazín, Betsaida y Capernaum (11:21, 23). Sus palabras las condenaban fuertemente porque en la misma presencia del Mesías rechazaban tanto el mensaje como los milagros de Jesús. Con las palabras sorprendentes decía: Más tolerable en aquel día del juicio final la suerte de Sodoma y Gomorra que la de estas infames ciudades.  Oír la verdad y no recibirla es merecer la ira de Dios.

La Oración de Jesús a su padre  Mateo 11:25-27

Aunque sabemos que Jesús era hombre de mucha oración, ésta es una de las pocas veces que tenemos la oración misma, breve pero bien directa y por eso importantísima. "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios, y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó" (11:25,26 – unas treinta y tres palabras). En breve, dice que la verdad no le cae al religioso, ni al oidor o el merecedor sino a los "niños," famosos por la fe, la aceptación y la obediencia.  Tal principio fundamental confunde a los sabios y pone al revés el sistema del mundo religioso.  Basta decir: a Dios se lo agradó. Isaías dice lo mismo en palabras tan elocuentes: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isa. 55:8,9). 

De la misma manera Isaías dice: "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para  vivificar el corazón de los quebrantados" (Isa. 57:15). Dios mismo está accesible a quien oye la verdad, pero siempre y sólo bajo las condiciones que él mismo pone --la humildad y el arrepentimiento de "los que están trabajados y cargados."

Quien recibe humilde a Jesús conocerá la intimidad del Padre mismo Mateo 11:27

Pero en esta introducción Jesús agrega una verdad sorprendente.  Sus vecinos lo rechazaron, pero a los "niños," a los humildes, a los "pobres en espíritu" se revelaba a sí mismo. En torno Jesús revela una cadena de privilegios o recompensas inesperados. "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y nadie conoce al  Hijo, sino al Padre ni al Padre conoce a alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar". Es una declaración bien profunda: Quien me recibe y mi enseñanza, va a llegar a conocerme a mí, en torno tal como yo conozco a mi padre, tal conocerá a mi padre.  De esta manera el simple creyente llega a conocer la intimidad del Hijo y la del Padre: todo esto abierto al "niño," al menos capacitado, según dice el mundo religioso.

Todo lo que sigue en la invitación tan bien conocida y el desarrollo de la vida cristiana normal en Mateo 11:28-30 procede sobre esta base de una actitud del "niño," del quebrantado, del humilde y del contrito. Dios está siempre al alcance sólo de "los trabajados y los cargados." Ésta es la vida cristiana normal según Watchman Nee."

¿Qué tiene que ver todo esto con el liderazgo? Mucho, en muchas maneras.  No a los grandes teólogos ni a los sabios se revela Dios, sino a los quebrantados de corazón. Éste es el mensaje de la cruz. Éste es el proceso de forjar a líderes y empieza desde el primero paso dado y no cambia nunca para nada.  Esto no es como el mundo prepara al líder, siempre con la educación, con la tecnología, la experiencia, según los principios de la burocracia.  No cabe lugar en la vida cristiana el líder que quiera realizarse a sí mismo, sus talentos y sus dones.

Una perspectiva más balanceada frente a los dones del líder

La mucha enseñanza de los dones del Espíritu que en los años recientes ha afligido a la iglesia procede sobre una base falsa, no la base de Jesús y esta verdad. Esto no es para negar la verdad de los distintos dones de Efesios. 4; Romanos 12; 1 Pedro 4; 1 Corintios 12-14.  Pero Pablo por esta razón del posible abuso de los dones, pone 1ª Corintios 13, el capítulo del amor, entre el trato de los dos dones, a veces controversiales.  No es el ejercicio mismo de los dones sino la motivación de dónde sale el verdadero don que edifique a la iglesia de Señor. La motivación es del Cristo que vive en el creyente quebrantado, contrito, conocedor de la Cruz y la obra de la Cruz. 

Nunca me olvido del consejo de L. E. Maxwell, dirigente de Prairie Bible Institute en Three Hills, Alberta, mi mentor, mi maestro que me ponía el constante ejemplo de esta bendita verdad de la Cruz.  Nos decía: "No leas sólo la palabra de amor o caridad repetida muchas veces, sino que se lee así: Cristo en mí es sufrido, Cristo en mí es benigno; Cristo en mí no tiene envidia, Cristo en mí no es jactancioso, Cristo en mí no se envanece etc."  ¡Cómo ese cambio de palabras cambia el rumbo de la controversia de cuál es el mejor don, el más espiritual, el más buscado por el ayuno y la proyección psíquica!

¿Cuál es la raíz del problema del liderazgo hoy día?   El orgullo humano

Esta serie sobre el liderazgo bíblico volverá vez tras vez al mismo problema. No nos sorprende la raíz, ya que fue el primerísimo pecado en los cielos y el primero en el Huerto de Edén. Sólo la Cruz a final de cuentas trata con tal problema y lo trata positivamente en nuestra porción: "Aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón" (Mateo 11:29).  El contexto nos prepara para tal verdad por ilustrar gráficamente el ejemplo del orgullo y la confianza egoísta de Corazón, Bethsaida y Capernaum (Mateo 11:21-24) que en lugar de ser los primeros en aceptar  al Mesías, lo desconocieron.  No creyeron en él.  En la corta oración al Padre, Jesús destaca la razón. No es el oír ni ver sino la fe del "niño"que le hace entrar al creyente en una relación íntima con Jesús y por consiguiente con el Padre mismo.

Jesús aclara esta acción por el Padre en los términos más fuertes al decir: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste  estas cosas de los sabios y los entendidos, y las revelaste a los niños"  (Mateo 11:27).  No es tanto que estos sabios no puedan entender sino que Dios a propósito les esconde esta verdad, un principio tan básico de su persona.  No pudo él transigir o acomodar esta verdad fundamental para complacer al ser humano. Dios es Alto y Sublime (Isaías 57:15) y se revela sólo a los contritos y a los quebrantados.

Observaciones por hacer en esta introducción del liderazgo bíblico

1.   La nueva serie tiene por propósito aplicar el liderazgo bíblico muy ampliamente a todo creyente en su propio campo de acción: pastor, anciano, diácono, padre, madre, esposo, esposa y joven.

2.    El liderazgo no se ve tanto en el hacer sino en el ser delante de Dios.

3.    El modelo exclusivo es Jesús en su encarnación y ministerio ante sus discípulos, el mundo, sus enemigos y, sobre todo, ante su Padre celestial.

4.   La introducción nos presenta de manera anticipada los principios realizados en Jesús, aplicados por Pablo, Juan  y Pedro, pero vistos en acción a través de los santos del Antiguo Testamento.

5.   Aunque la porción por estudiar Mateo 11: 28-30 es la gran Invitación de hallar pleno descano en Cristo, el contexto ubica esas verdades en la única manera de acercarse a Dios o en la salvación inicial o en "la Vida cristiana normal" (Watchman Nee) en cualquier momento.

6.   La verdad fundamental con respecto al verdadero liderazgo es el Mensaje de la Cruz, que es la única manera de neutralizar la Némesis (enemigo) del orgullo/soberbia humano.

7.  "Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón;" Cristo destaca dónde debemos empezar y a quién seguir.

Fuente: http://www.kneillfoster.com/Johnson/liderazgo_biblico1.html

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